Sierra Espuña se protege: el rally de Totana pierde su circuito interior

La nueva normativa ambiental permite el inicio y final en La Santa, pero obliga a desviar el trazado fuera del parque regional

La sierra murciana de Espuña ha alcanzado un hito ambiental trascendental con su reciente declaración como Zona Especial de Conservación (ZEC), integrándose oficialmente en la Red Natura 2000 de la Unión Europea. Este reconocimiento, aprobado mediante decreto por el Gobierno regional, representa la culminación de más de diez años de gestiones técnicas y políticas para blindar la protección de uno de los ecosistemas más valiosos del sureste peninsular.

El nuevo marco regulatorio se sustenta en dos instrumentos fundamentales: el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Regional de Sierra Espuña y el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN). Esta doble herramienta técnica establece con precisión qué actividades son compatibles dentro del perímetro protegido y cuáles requieren modificaciones para garantizar la preservación de hábitats únicos que justifican la inclusión de este territorio en la red europea de espacios naturales.

Uno de los aspectos más controvertidos y debatidos en torno a esta nueva normativa ha sido el futuro del Rally de La Santa de Totana, prueba automovilística con más de tres décadas de historia en la zona. La celebración, que tradicionalmente discurría por pistas forestales y carreteras secundarias del interior de la sierra, quedó suspendida en 2023 ante la incompatibilidad ambiental que presentaba su trazado con la futura declaración de ZEC.

La tensión generada por esta situación llevó incluso a grupos políticos como el Partido Popular y Vox a proponer en la Asamblea Regional una modificación de los límites del parque para excluir expresamente el santuario de La Santa y la carretera RM-502 que comunica Totana con este enclave. Esta iniciativa, impulsada desde el consistorio totanero, buscaba desproteger parcialmente el área para permitir la continuidad del evento sin restricciones.

Finalmente, la Consejería de Medio Ambiente ha optado por una solución técnica de compromiso que busca equilibrar la conservación ambiental con la preservación de las tradiciones locales. Según fuentes oficiales, el rally podrá mantener su conexión simbólica con el santuario, permitiéndose que tanto la salida como la llegada se celebren en el entorno de La Santa, dentro del parque regional. Sin embargo, el grueso del recorrido competitivo deberá diseñarse por itinerarios alternativos que discurran fuera de los límites del área protegida.

Este acuerdo permite que el Santuario de La Santa «siga siendo el epicentro de pruebas deportivas», manteniendo vivo el vínculo histórico entre la población totanera y su cita automovilística más emblemática. La normativa reconoce el valor cultural y social de esta celebración, pero establece límites claros para evitar impactos negativos en los hábitats prioritarios que justifican la protección comunitaria.

La medida también afecta a la romería anual que los vecinos de Totana celebran en honor a su patrona, aunque en este caso las adaptaciones serán menores dado el carácter puntual y no competitivo del evento religioso. La gestión de aforos y horarios permitirá compatibilizar esta tradición centenaria con los objetivos de conservación.

La declaración de ZEC para Sierra Espuña responde a un mandato directo de Bruselas que exigía a la Región de Murcia una planificación rigurosa para espacios con hábitats tan singulares como los que alberga esta sierra. La demora de más de diez años en la aprobación de estos instrumentos había generado incertidumbre entre gestores, usuarios y colectivos locales, que veían necesario un marco claro para planificar actividades compatibles con la conservación.

Con esta nueva normativa, Sierra Espuña da un paso decisivo hacia una gestión moderna y sostenible, donde la protección del patrimonio natural no implica necesariamente la prohibición absoluta de usos tradicionales, sino su adaptación a criterios de sostenibilidad ambiental. El rally de Totana, lejos de desaparecer, deberá reinventarse, demostrando que la tradición y la conservación pueden caminar de la mano cuando existe voluntad política y soluciones técnicas adecuadas.

El impacto de esta decisión trasciende lo meramente deportivo. Constituye un precedente sobre cómo gestionar la coexistencia entre actividades humanas y espacios protegidos en un contexto de creciente presión por la conservación ambiental. La sociedad murciana, y especialmente la comarca del Alto Guadalentín, deberá acostumbrarse a nuevas formas de relacionarse con su entorno natural, donde el equilibrio entre desarrollo y preservación se convierte en el eje central de todas las políticas públicas.

Los organizadores del rally ya trabajan en alternativas que mantengan el espíritu de la prueba sin comprometer los valores ecológicos de Sierra Espuña. La creatividad en el diseño de rutas y la colaboración con técnicos ambientales serán clave para el futuro de esta competición centenaria. Mientras tanto, la sierra gana en protección lo que pierde en libertad de uso, asegurando su legado para las generaciones futuras.

La biodiversidad única de Sierra Espuña, con especies endémicas y comunidades vegetales excepcionales, ha sido el argumento principal para acelerar esta protección. Los pinares de pino carrasco, los bosques de sabinar y los extensos matorrales mediterráneos albergan fauna vulnerable como el águila perdicera y el gato montés. La presión de vehículos de competición sobre estos hábitats generaba fragmentación del territorio y perturbación de especies, riesgos que la nueva normativa busca minimizar.

Desde el ámbito político, la decisión ha sido recibida con alivio por parte del Gobierno regional, que cumple así con sus compromisos europeos, pero también con cierta tensión en el seno del Ayuntamiento de Totana. El alcalde ha manifestado públicamente su satisfacción por mantener La Santa como punto neurálgico del evento, aunque reconoce los desafíos logísticos que implica rediseñar completamente el circuito.

Para los aficionados al motor, esta solución representa un compromiso razonable. La esencia del rally se mantiene en su punto de partida y llegada, con la emotividad de la meta junto al santuario, pero la competición pura se trasladará a carreteras y pistas colindantes que no comprometan la integridad ecológica del parque. Esta fórmula podría replicarse en otras pruebas del calendario nacional que se desarrollan en espacios naturales protegidos.

La transición hacia la sostenibilidad no será inmediata. Los técnicos ambientales tendrán que validar los nuevos trazados, asegurando que no afecten a otros espacios de valor ecológico. Los plazos para la próxima edición del rally siguen siendo ajustados, pero las partes confían en encontrar una solución que permita la celebración del evento en 2024 o 2025 con el nuevo formato.

Más allá del rally, esta normativa regulará otros usos como el senderismo intensivo, las actividades cinegéticas o la instalación de infraestructuras. El reto está en conciliar el turismo de naturaleza, motor de la economía local, con la conservación de los valores que hacen atractivo el territorio. La experiencia de Sierra Espuña servirá como laboratorio para otros espacios naturales de la región que enfrentan dilemas similares.

En definitiva, la protección de Sierra Espuña como ZEC marca un punto de inflexión en la gestión ambiental de la Región de Murcia. El caso del rally de Totana demuestra que las soluciones existen cuando hay disposición al diálogo y rigor técnico. La tradición no tiene por qué desaparecer, pero sí evolucionar hacia modelos más respetuosos con el entorno que la vio nacer.

Referencias