El mundo del cine estadounidense se viste de luto tras la confirmación oficial de la muerte del actor Peter Greene, una de las figuras más reconocibles del celuloide de las últimas décadas. El intérprete, que brilló en producciones icónicas como Pulp Fiction y La Máscara, perdió la vida el pasado 12 de diciembre a los 60 años en circunstancias trágicas y accidentales en su residencia neoyorquina.
El pasado miércoles, la oficina del Médico Forense Jefe de Nueva York hizo pública la causa definitiva del fallecimiento, poniendo fin a las especulaciones que rodearon el caso desde su descubrimiento. Las autoridades determinaron que Greene sufrió una herida de bala en la axila izquierda que lesionó de manera fatal la arteria braquial, provocando una hemorragia masiva que resultó irreversible. Tras una investigación exhaustiva, se concluyó que el incidente tuvo carácter accidental, descartando cualquier indicio de violencia criminal o suicidio.
El dramático hallazgo del cuerpo del actor ocurrió cuando un vecino del edificio, alarmado por el sonido continuo de música durante varios días desde el apartamento de Greene, decidió alertar tanto al propietario del inmueble como a las fuerzas del orden. Ante la ausencia de respuesta por parte del intérprete, se solicitó una comprobación de bienestar que desembocó en el triste descubrimiento. Los agentes accedieron a la vivienda ubicada en el Lower East Side de Manhattan, donde encontraron sin vida al reconocido artista.
La noticia ha conmocionado a la industria cinematográfica, que pierde a uno de sus villanos más memorables y versátiles. Greene, con su físico imponente y su mirada intensa, se había consolidado como el actor de referencia para personajes antagónicos complejos y perturbadores.
Su salto a la fama internacional llegó de la mano de Quentin Tarantino en 1994, cuando interpretó a Zed en la mítica Pulp Fiction. Su personaje, un guardia de seguridad sádico y peligroso, protagonizó una de las secuencias más crudas y controvertidas del film. En esa escena, Zed, acompañado por Maynard (Duane Whitaker) y el empleado conocido como "el cojo" (Stephen Hibbert), mantenía secuestrado a Marsellus Wallace (Ving Rhames) en una tienda de empeños. La escena, que evocaba el perturbador tono de Deliverance, se convirtió en uno de los momentos más recordados del cine de los 90 y estableció a Greene como un maestro interpretando villanos inolvidables.
Curiosamente, ese mismo año de 1994, Greene demostró su versatilidad al encarnar a Dorian Tyrell en la exitosa comedia fantástica La Máscara, protagonizada por Jim Carrey. En esta producción, su personaje era un ambicioso mafioso que, al ponerse el mágico artefacto, se transformaba en una criatura de físico monstruoso y voz profunda. Su capacidad para alternar entre el terror y el humor le valió el reconocimiento de crítica y público por igual.
A lo largo de su extensa trayectoria profesional, que abarcó casi tres décadas, Peter Greene acumuló cerca de un centenar de créditos entre el gran y el pequeño pantalla. Su presencia se hizo notar en series de prestigio como For Life, Chicago P.D., Hawaii 5-0, Justified y Life on Mars, donde siempre aportaba un carisma especial a sus personajes secundarios.
En el terreno cinematográfico, su filmografía incluye títulos destacados como Tesla (2020), City of Lies (2018), Once Fallen (2010) y Permanent Midnight (1998). Cada uno de estos trabajos demostraba su compromiso con la interpretación y su habilidad para dar vida a personajes marginales y complejos.
El último proyecto en el que participó, el drama Clika, se convertirá en un homenaje póstumo a su carrera, ya que contará con su aparición final en la pantalla grande. Los productores de la cinta aún no han confirmado cómo manejarán su ausencia en la promoción del filme, pero han asegurado que su trabajo será recordado con el respeto que merece.
La muerte accidental de Greene ha reavivado el debate sobre la seguridad con armas de fuego en Estados Unidos, especialmente en el contexto de accidentes domésticos. Aunque las circunstancias exactas del incidente no han sido detalladas públicamente, fuentes cercanas al actor indican que manejaba armas con regularidad y que el accidente pudo ocurrir durante una manipulación rutinaria.
El legado de Peter Greene trasciende más allá de sus papeles más famosos. Sus colegas recuerdan su profesionalismo en el set, su generosidad con los actores jóvenes y su capacidad para humanizar incluso a los personajes más oscuros. Ving Rhames, con quien compartió aquella recordable escena en Pulp Fiction, emitió un comunicado expresando su "profunda tristeza" y recordando a Greene como "un actor comprometido y un ser humano excepcional".
Nacido en Nueva Jersey, Greene comenzó su carrera en el teatro off-Broadway antes de dar el salto al cine independiente. Su físico característico y su voz grave le abrieron puertas en papeles de antagonista, pero también le limitaron a menudo a roles específicos. Sin embargo, el actor siempre mostró una actitud positiva frente a la typecasting, considerando que cada personaje, por pequeño que fuera, merecía su máximo esfuerzo.
La industria del entretenimiento ha perdido a uno de sus villanos favoritos, pero su memoria perdurará en cada frame donde su presencia inquietante y magnética capturó la atención de millones de espectadores. Desde los bajos fondos de Los Ángeles en Pulp Fiction hasta las calles animadas de La Máscara, Peter Greene dejó una huella indeleble en el séptimo arte.
Ahora, con su partida prematura, los fans y colegas por igual reflexionan sobre la fragilidad de la vida y la importancia de celebrar el trabajo de los artistas mientras están con nosotros. La filmografía de Greene servirá como testimonio permanente de su talento y dedicación a su oficio.