El año 2026 ha traído consigo un importante cambio en la parrilla televisiva de Cuatro. Horizonte, el programa que hasta ahora disfrutábamos una vez por semana, ha dado el salto a una emisión diaria, consolidando así el espacio dedicado al misterio y lo desconocido. En este nuevo formato, Iker Jiménez continúa al frente, pero no lo hace solo: le acompaña, como desde hace décadas, Carmen Porter, su compañera inseparable tanto en el ámbito profesional como personal.
Esta dupla se ha convertido en una de las más sólidas y reconocidas del panorama mediático español. Su trayectoria conjunta incluye éxitos resonantes como Milenio 3 en la radio y Cuarto Milenio en televisión, programas que han marcado a toda una generación de aficionados a lo paranormal y las conspiraciones. Sin embargo, lo que muchos no saben es que su conexión trasciende la pantalla y se remonta a más de treinta años atrás, cuando ambos eran simples estudiantes universitarios con sueños por cumplir.
El escenario de su primer encuentro fue la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Iker Jiménez, quien cursaba estudios dos cursos por encima de Carmen Porter, ya empezaba a destacar entre sus compañeros. La primera impresión que ella tuvo de él, lejos de ser idílica, estuvo marcada por un juicio apresurado. En declaraciones a la prensa especializada, Porter reconoció que lo vio como un "chulito" con pinta de rebelde, incluyendo unos llamativos pantalones rotos que no le causaron buena impresión inicial.
El destino, sin embargo, tenía preparado un segundo encuentro que cambiaría todo. Una noche de celebración en el domicilio de los padres de Carmen en Madrid sirvió como escenario para que se reencontraran. Iker acudió a la fiesta como acompañante de un vecino, mientras ella, anfitriona del evento, apenas le prestó atención durante las primeras horas. La indiferencia inicial parecía indicar que no habría futuro para aquel posible romance.
El punto de inflexión llegó de forma inesperada. Según confesó la propia comunicadora a la revista Semana, fue el interés genuino de Iker lo que rompió el hielo. En un momento de la velada, el joven periodista se acercó al vecino que le había llevado a la fiesta y le hizo una pregunta directa que reveló sus intenciones: "¿Pero cómo no me has presentado a la dueña? ¡Si está buenísima!". Esa frase, mezcla de atrevimiento y sinceridad, capturó por completo la atención de Carmen y marcó el inicio de una historia que dura hasta hoy.
Desde aquella noche, la relación entre ambos floreció rápidamente. Pronto decidieron convivir, compartiendo no solo su vida personal sino también sus ambiciones profesionales. Su primera colaboración formal llegó de la mano de la revista Enigmas, dirigida por el legendario Fernando Jiménez del Oso, una publicación pionera en el tratamiento de fenómenos paranormales y conspiraciones en España. Este proyecto les permitió combinar sus habilidades: el instinto investigador de Iker y la rigurosidad periodística de Carmen.
El nacimiento de su hija Alma, que hoy tiene 13 años, consolidó aún más su vínculo. A pesar de la creciente fama y exposición pública que les ha traído el éxito de programas como Cuarto Milenio, la pareja ha sabido mantener su esfera privada bajo un estricto celo. Carmen, quien además de su trabajo junto a Iker ha desarrollado proyectos propios como Al otro lado y Futura, ha sido siempre clara sobre la clave de su longevidad: la capacidad de diferenciar claramente entre la vida laboral y la personal.
En una reciente entrevista concedida a Risto Mejide en el programa Viajando con Chester, emitida en 2025, Iker Jiménez profundizó en la dinámica que mantiene viva su relación tras tres décadas. Ante las preguntas del publicista, el presentador de Horizonte desveló que el verdadero "secreto" no reside en complejas teorías sobre el amor o la convivencia, sino en la cotidianeidad más absoluta. La capacidad de compartir el día a día, los momentos simples y la pasión común por su trabajo son los pilares que sostienen su matrimonio.
La trayectoria de esta pareja es un ejemplo de cómo el respeto mutuo y la complementariedad pueden generar no solo una relación personal duradera, sino también un proyecto profesional de éxito. Su sintonía frente a las cámaras es evidente, pero es fuera de ellas donde han construido verdaderamente su fortaleza. La capacidad de separar los roles de pareja y compañeros de trabajo, sin dejar que uno invada el espacio del otro, ha sido fundamental.
Con el lanzamiento diario de Horizonte, Iker y Carmen afrontan un nuevo reto que pondrá a prueba una vez más su capacidad de adaptación. La exigencia de una producción diaria requiere no solo talento y conocimientos, sino también una coordinación perfecta, algo que han demostrado tener desde sus primeros pasos en Enigmas. La audiencia podrá seguir disfrutando de su química, de ese lenguaje no verbal que solo se construye con años de confianza y experiencia compartida.
La historia de Iker Jiménez y Carmen Porter demuestra que las mejores alianzas profesionales a menudo nacen de conexiones personales genuinas. Desde aquella fiesta universitaria donde ella no le hizo caso hasta convertirse en la pareja mediática más estable del país, han demostrado que el éxito no es solo cuestión de talento individual, sino de saber encontrar a la persona correcta con quien compartir tanto las victorias como los desafíos. Su legado trasciende los ratings y los programas de misterio; es un testimonio vivo de que el amor y el trabajo pueden coexistir y potenciarse mutuamente cuando existe respeto, pasión común y la capacidad de mantener la esencia de lo que los unió desde un principio.