El Chelsea y Raheem Sterling han puesto fin a una relación que nunca llegó a despegar. A través de un comunicado oficial, el club londinense confirmó que el extremo inglés abandona Stamford Bridge de mutuo acuerdo, cerrando así un capítulo de tres años y medio marcado por expectativas incumplidas, decisiones controvertidas y uno de los contratos más onerosos de la Premier League.
El adiós de Sterling no sorprende a quienes han seguido de cerca su trayectoria en el club. Desde que fuera apartado de la dinámica del primer equipo, su futuro en el Chelsea parecía condenado al ostracismo. La situación llegó a su punto álgido cuando el entrenador Enzo Maresca decidió no contar con sus servicios, privándole incluso del dorsal número 7 que le había acompañado durante años, cediéndolo al portugués Pedro Neto.
El fichaje que prometía revolucionar el ataque blue
La llegada de Sterling al Chelsea en el verano de 2022 generó una enorme expectativa. El club desembolsó 56 millones de euros para hacerse con sus servicios desde el Manchester City, convirtiéndolo en la gran estrella de la denominada era BlueCo en Stamford Bridge. A sus 31 años, el internacional inglés llegaba con el cartel de futbolista diferencial, capaz de desequilibrar cualquier defensa con su velocidad y desborde.
Durante sus dos primeras campañas, los números no fueron del todo desastrosos. Anotó 13 goles en 38 partidos en su primera temporada y generó 18 tantos en 43 encuentros en la segunda. Sin embargo, estas cifras quedaban lejos de las expectativas generadas por su fichaje estelar. El rendimiento del equipo en general tampoco acompañaba, con dos temporadas turbulentas tanto en lo deportivo como en lo institucional.
La cesión al Arsenal: un intento fallido de resurgir
Cuando el mercado de fichajes del verano de 2024 llegaba a su fin, Mikel Arteta, técnico del Arsenal y antiguo conocido de Sterling, decidió rescatarle del ostracismo. La operación se cerró como cesión por una temporada, ofreciendo al futbolista una oportunidad de oro para demostrar su valía en un club competidor.
En su vídeo de presentación como gunner, Sterling mostró una confianza inquebrantable: "Estáis a punto de ver lo mejor de mí". Pero la realidad fue bien distinta. Su paso por el norte de Londres resultó igualmente decepcionante a nivel individual: apenas 13 titularidades en 28 partidos, con un único gol y cinco asistencias. Su última actuación oficial data del 25 de mayo ante el Southampton, donde jugó tan solo 63 minutos.
El regreso al limbo y la bomb squad
Tras el fracaso de su cesión, Sterling se vio obligado a regresar a un Chelsea que no tenía lugar para él. La directiva blue mantuvo su postura firme: el extremo seguiría apartado de la dinámica del primer equipo, sin dorsal asignado ni posibilidad de entrenarse con el resto del grupo. Así se convirtió en el miembro más destacado de la denominada bomb squad del club.
La situación resultaba paradójica. Mientras el futbolista ganaba un salario semanal de 325.000 libras, uno de los más altos de la liga inglesa, su carrera deportiva permanecía congelada. Los sondeos de grandes equipos europeos como la Juventus de Turín, el Nápoles o el Bayer Leverkusen no fructificaron. Tampoco las opciones locales ofrecidas por Fulham o Crystal Palace convencieron al jugador, quien decidió permanecer en Londres.
El costoso limbo millonario
Con el cierre del mercado estival de 2025, Sterling entró en un limbo millonario. A pesar de su ostracismo deportivo, le restaban por cobrar aproximadamente 34 millones de euros de su contrato, vigente hasta 2027. Durante seis meses, el extremo combinó entrenamientos individuales con la incertidumbre de un futuro que parecía cada vez más lejano.
Esta situación generó un coste elevadísimo para el Chelsea, que pagaba un salario millonario a un jugador que no contaba para el entrenador. La presión mediática y económica hacía insostenible la continuidad de la relación, abriendo la puerta a una negociación para la rescisión.
La rescisión: un final inevitable
Finalmente, seis meses después de quedar relegado a la bomb squad, Sterling y el Chelsea han alcanzado un acuerdo para poner fin a su vinculación. El comunicado oficial fue conciso: "Raheem Sterling ha abandonado hoy el Chelsea Football Club de mutuo acuerdo, poniendo fin a tres temporadas y media como jugador nuestro".
El futbolista despidió su etapa con un mensaje en redes sociales que rezaba: "All eyes on the future. God is great" ("Toda la atención en el futuro. Dios es grande"), mostrando una actitud positiva pese a las adversidades vividas.
El legado de un fichaje fallido
La salida de Sterling del Chelsea será recordada como uno de los peores fichajes de la historia reciente del club. La inversión de 56 millones de euros, sumada a los salarios millonarios y la falta de rendimiento deportivo, convierten esta operación en un caso de estudio sobre la mala gestión del mercado de fichajes.
El extremo inglés llegó como una estrella destinada a liderar el nuevo proyecto del Chelsea, pero terminó convertido en un problema económico y deportivo. Su cesión al Arsenal no logró revitalizar su carrera, y su regreso al ostracismo blue selló su destino.
Ahora, con 31 años y la carta de libertad en mano, Sterling afronta un futuro incierto. Su talento indiscutible le convierte en una opción atractiva para clubes que buscan experiencia y desborde, pero su paso por el Chelsea ha dejado dudas sobre su rendimiento a nivel elite.
El caso Sterling sirve como advertencia sobre los riesgos de los fichajes estrella sin un plan deportivo claro. La era BlueCo comenzó con él como buque insignia, pero termina con su salida como símbolo de una gestión que priorizó el nombre sobre la funcionalidad del equipo. Stamford Bridge da por concluida una historia que nunca debió escribirse de esta manera.