La industria cinematográfica vive uno de sus momentos más esperados. Casi dos décadas después de que El diablo viste de Prada conquistara taquillas y crítica, la secuela oficial se materializa con fecha concreta para España. Las calles de Nueva York vuelven a vestirse de alta costura y los personajes que definieron una generación regresan a las pantallas grandes con una historia que promete igualar, si no superar, el impacto de la original.
El estreno en cines españoles está fijado para el 30 de abril de 2026, según confirmó 20th Century Studios mediante un comunicado oficial. La noticia coincide con la liberación del primer tráiler completo, que desata la euforia entre los seguidores de la comedia de moda por excelencia. La primavera de 2026 marcará así el renacimiento de una franquicia que se convirtió en referente cultural más allá del séptimo arte.
El adelanto audiovisual deja claro que ningún miembro del reparto original falta a la cita. Meryl Streep vuelve a encarnar a la imponente Miranda Priestly, editora jefe de la ficticia revista Runway. Anne Hathaway retoma el papel de Andy Sachs, la periodista que aprendió las reglas del juego editorial a las duras penas. Emily Blunt regresa como Emily Charlton, mientras que Stanley Tucci repite en la piel de Nigel Kipling. La química entre estos cuatro intérpretes fue fundamental para el éxito de 2006, y su reunión constituye el principal atractivo de esta continuación.
La trama, según revelan las imágenes, sitúa la acción de nuevo en el corazón de Manhattan. Andy Sachs ha escalado posiciones dentro del mundo editorial y ocupa ahora un puesto de responsabilidad significativo en Runway. Su relación con Miranda Priestly evoluciona hacia una dinámica de poder más compleja, donde las lealtades se ponen a prueba. La confrontación entre ambas promete ser el eje dramático central, con diálogos mordaces y tensión palpable.
La gran sorpresa narrativa llega con la transformación de Emily Charlton. El personaje interpretado por Emily Blunt ha abandonado la subordinación editorial para convertirse en una empresaria de moda independiente. Esta evolución la posiciona como antagonista directa de su antigua jefa y compañera, generando un triángulo de rivalidad profesional que añade capas de complejidad a la historia. Los guiños a la primera entrega abundan, pero la trama se sustenta en conflictos contemporáneos del sector fashion.
El equipo creativo respalda la continuidad artística. David Frankel vuelve a la dirección, repitiendo el trabajo que ya realizó en la cinta original. La guionista Aline Brosh McKenna firma nuevamente el libreto, garantizando el tono ácido y la perspicacia que caracterizaron los diálogos de la primera parte. Wendy Finerman repite en la producción, cerrando el círculo de talentos clave que hicieron posible el fenómeno de 2006.
La novedad radica en el elenco de nuevos rostros que se incorporan a la franquicia. Kenneth Branagh, Simone Ashley, Justin Theroux, Lucy Liu, Patrick Brammall, Caleb Hearon, Helen J. Shen, Pauline Chalamet, B.J. Novak y Conrad Ricamora interpretan personajes que expanden el universo narrativo. Sus roles específicos se mantienen bajo secreto, pero el tráiler sugiere que interactuarán directamente con los protagonistas originales, quizá como aliados o como nuevas fuentes de conflicto.
La película de 2006, adaptación de la novela homónima de Lauren Weisberger, trascendió el género de la comedia romántica. Sus dos nominaciones al Oscar, incluida la de Meryl Streep como mejor actriz, consolidaron su legado cinematográfico. Más allá de los galardones, la cinta se convirtió en un estudio sociológico sobre los entornos laborales tóxicos, el sacrificio personal por el éxito profesional y la cultura de la moda como metáfora de la ambición desmedida.
La secuela enfrenta el reto de mantener esa identidad mientras se renueva para una audiencia contemporánea. Los códigos visuales del tráiler mantienen la estética glamurosa y sofisticada, con planos de Nueva York que respiran lujo y deseo. Los conjuntos de vestuario, diseñados con meticulosidad, prometen ser otro protagonista silencioso de la historia. La banda sonora, aún sin desvelar por completo, se rumorea que incluirá referencias musicales a la primera entrega.
La expectativa generada supera las fronteras del entretenimiento puro. El regreso de Miranda Priestly a la palestra cultural coincide con un momento de reevaluación de los estándares laborales, el liderazgo femenino y la industria de la moda en la era digital. La película original anticipó debates sobre el work-life balance y el costo del éxito que hoy son más relevantes que nunca.
Los cines españoles preparan ya una campaña de marketing que explotará el nostalgia factor. La distribuidora confía en que la película repita los números de taquilla de su predecesora, convirtiéndose en uno de los estrenos más taquilleros de la temporada primaveral. Las redes sociales ya arden con memes, análisis del tráiler y teorías sobre posibles giros argumentales.
La confirmación del reparto al completo elimina cualquier duda sobre el compromiso artístico del proyecto. No se trata de un reinicio ni de una versión alternativa, sino de una continuación orgánica que respeta la cronología y el desarrollo de personajes. Los fans pueden esperar referencias directas a escenas míticas, como el famoso monólogo del «azul cerúleo» o la escena de la chaqueta de cuero.
La industria de la moda, por su parte, sigue de cerca este estreno. Marcas de lujo y diseñadores emergentes compiten por aparecer en la película, conscientes del impacto comercial que generó la primera entrega. Runway, aun siendo una publicación ficticia, se convirtió en sinónimo de excelencia editorial y criterio implacable.
La cuenta atrás hasta abril de 2026 comienza ya. Los espectadores pueden prepararse para una experiencia cinematográfica que combina nostalgia, sofisticación y crítica social. El diablo viste de Prada 2 no solo busca capitalizar el éxito de su antecesora, sino redefinir qué significa el éxito profesional en la actualidad. La moda pasó de ser un escenario a convertirse en el lenguaje mismo del poder, y esta secuela promete descifrar sus nuevos códigos con la misma ironía y elegancia que hizo legendario al filme de 2006.