El Getafe se refuerza con dos veteranos: Dani Rodríguez y Chimy Ávila

El club madrileño cierra el fichaje del ex capitán del Mallorca y del delantero argentino del Betis, aunque debe esperar el visto bueno de LaLiga para anunciarlos oficialmente

El Getafe CF ha dado un golpe de efecto en el mercado invernal con la incorporación de dos futbolistas de probada experiencia en LaLiga. Se trata del centrocampista gallego Dani Rodríguez, recientemente vinculado al RCD Mallorca, y del delantero argentino Chimy Ávila, que abandona el Real Betis. Ambos jugadores han alcanzado un acuerdo completo con la entidad azulona, aunque su presentación oficial queda pendiente de la autorización de LaLiga, que debe validar que estas operaciones se ajustan a los límites salariales establecidos.

La dirección deportiva del club presidido por Ángel Torres ha actuado con celeridad para reforzar una plantilla que necesitaba músculo y experiencia de cara a la segunda vuelta del campeonato. Bajo la batuta de José Bordalás, el Getafe ha optado por la veteranía y liderazgo de dos profesionales curtidos en mil batallas, capaces de aportar estabilidad tanto dentro como fuera del terreno de juego.

El retorno de Dani Rodríguez al radar top

El primero en desembarcar en el Coliseum Alfonso Pérez será Dani Rodríguez, quien llega con la carta de libertad tras rescindir su vínculo con el Mallorca. El centrocampista de 37 años, nacido en Betanzos, cierra así una etapa de seis temporadas en la entidad balear, donde se convirtió en capitán y referente indiscutible del vestuario. Su salida de Son Moix, sin embargo, dejó un regusto amargo entre la afición, que no entendió la decisión de la cúpula de no renovar a un símbolo.

Para Bordalás, Rodríguez representa una pieza táctica de gran valor. No se trata de un extremo ortodoxo de desborde, sino de un interior zurdo que parte desde la banda izquierda para asociarse por dentro, generar superioridad numérica y dotar de equilibrio al bloque. Un perfil similar al que ofreció Alejandro Terrats en la pasada campaña, pero con la añadida de una madurez competitiva innegable. El contrato, de media temporada, supone una oportunidad de mercado excepcional al coste cero de traspaso.

La llegada del gallego no solo refuerza el centro del campo, sino que aporta jerarquía a un vestuario joven que necesita referentes. Su conocimiento de LaLiga, su capacidad de sacrificio y su olfato para leer los partidos son activos intangibles que el Getafe espera capitalizar en los momentos decisivos de la temporada.

Chimy Ávila: el colmillo ofensivo

El segundo movimiento de los azulones es la cesión de Chimy Ávila desde el Real Betis. El atacante argentino de 31 años aterriza en el sur de Madrid con la misión de recuperar el nivel que le convirtió en uno de los delanteros más temidos de la competición hace tres temporadas. Su etapa en el Benito Villamarín, marcada por las lesiones y la falta de continuidad, ha mermado su protagonismo, pero el Getafe confía en rescatar su mejor versión.

La operación, estructurada como cedido con opción de compra, guarda un paralelismo evidente con la que el club cerró hace un año con Juanmi Jiménez. Se trata de un futbolista contrastado que busca reencontrarse con el fútbol a través de minutos y responsabilidad. El perfil del Chimy encaja a la perfección en la filosofía de Bordalás: presión agresiva, desparpajo en el último tercio y polivalencia para ocupar cualquier posición del ataque.

Aunque su rendimiento ha fluctuado en los últimos años, la dirección deportiva azulona cree que un cambio de aires y un rol protagonista pueden reactivar su instinto goleador. Su capacidad para jugar tanto como referencia como segundo delantero, e incluso desplazarse a las bandas, ofrece al técnico madrileño múltiples variantes tácticas. El Getafe gana así el colmillo competitivo necesario para afrontar el tramo decisivo del campeonato.

El escollo administrativo de LaLiga

A pesar de que ambas operaciones están cerradas a nivel deportivo, el Getafe no puede darlas por concluidas. La entidad mantiene contactos permanentes con LaLiga para encajar los salarios de Rodríguez y Ávila dentro del margen permitido por el control económico. La normativa vigente obliga a los clubes a demostrar que tienen capacidad financiera para asumir nuevas fichas, un trámite que puede demorar los anuncios oficiales.

Este escenario no es nuevo para el club, que en anteriores mercados ha tenido que esperar el visto bueno de la patronal para inscribir a sus refuerzos. La situación, sin embargo, no preocupa en el seno de la entidad, que confía en resolver los trámites burocráticos en las próximas horas. Una vez obtenida la autorización, las presentaciones se sucederán de forma inmediata, permitiendo a los nuevos futbolistas incorporarse a la dinámica del grupo cuanto antes.

La prioridad defensiva

Con la línea ofensiva reforzada, la dirección deportiva ha fijado su próximo objetivo: la contratación de un defensa central. La necesidad de un zaguero de garantías se ha convertido en la prioridad absoluta antes del cierre del mercado, previsto para el 31 de enero. El club trabaja en varias opciones, tanto en el mercado nacional como internacional, para encontrar un perfil que se adapte a las exigencias de Bordalás.

La defensa azulona ha mostrado algunas fisuras en las últimas jornadas, y la experiencia de un central contrastado podría resultar clave para mantener la solidez que caracteriza a los equipos del técnico. La operación, en cualquier caso, deberá ajustarse a las mismas restricciones económicas que han condicionado los fichajes de Rodríguez y Ávila.

Una estrategia clara: experiencia y competitividad

La apuesta del Getafe por estos dos veteranos refleja una estrategia consciente de sus necesidades inmediatas. En lugar de invertir en promesas con potencial a largo plazo, el club ha optado por soluciones rápidas y efectivas para asegurar la permanencia en Primera División. La combinación de juventud y experiencia en la plantilla es el equilibrio que busca Bordalás para afrontar la recta final del campeonato.

Los aficionados del Getafe recibirán con los brazos abiertos a dos futbolistas que conocen la exigencia de LaLiga y que llegan con hambre de demostrar su valía. Rodríguez, con la motivación de cerrar su carrera en un club ambicioso, y Ávila, con la necesidad de reivindicarse tras una etapa de sombras, son dos apuestas de carácter que pueden marcar la diferencia en los detalles finales.

El mercado de invierno, lejos de ser una solución milagrosa, se presenta como una oportunidad para corregir errores y reforzar debilidades. El Getafe ha identificado las suyas y ha actuado con contundencia. Ahora solo falta que LaLiga dé el último paso para que los azulones puedan contar con sus nuevas armas en la lucha por la permanencia.

Referencias