Hapoel Tel Aviv rechaza jugar fuera de Israel contra Valencia Basket

El club israelí emite un comunicado unilateral mientras la Euroliga decide el lugar del partido del 5 de febrero ante las tensiones geopolíticas

La participación de los equipos israelíes en la máxima competición continental de baloncesto continúa generando debate en el contexto de la compleja situación geopolítica actual. El próximo 5 de febrero a las 20:00 horas, el Valencia Basket se enfrentará al Hapoel Tel Aviv en un encuentro que, lejos de pasar desapercibido, ha desatado una nueva controversia sobre el lugar de celebración del mismo.

Las tensiones en la región han llevado a la organización a valorar alternativas para garantizar la seguridad de la expedición taronja. Según información publicada por medios especializados como BasketNews, la Euroliga habría recibido solicitudes para que el partido se dispute fuera de territorio israelí. Las ciudades de Sofia (Bulgaria) y Belgrado (Serbia) aparecen como posibles sedes alternativas, tal y como ocurrió durante la fase más aguda de la crisis cuando tanto Hapoel como Maccabi Tel Aviv tuvieron que desplazar sus encuentros a estas capitales.

Ante estas especulaciones, el club israelí ha tomado la iniciativa de manera unilateral. El Hapoel Tel Aviv ha emitido un comunicado público en el que rechaza categóricamente cualquier posibilidad de cambiar la sede del encuentro. En su nota de prensa, el equipo de la ciudad mediterránea argumenta que no existen motivos objetivos para tal medida, especialmente cuando otros conjuntos europeos han competido recientemente en suelo israelí sin incidentes.

Los argumentos esgrimidos por el Hapoel son contundentes. El club recuerda que el propio Valencia Basket ya visitó Israel hace escasas cinco semanas para medirse al Maccabi Tel Aviv. Además, el Bayern de Múnich disputó su partido la semana pasada en territorio israelí, mientras que el Partizán de Belgrado está programado para hacerlo en las próximas horas. Esta secuencia de eventos, según el Hapoel, demuestra que las condiciones de seguridad son adecuadas para el desarrollo normal de la competición.

El comunicado del club israelí concluye con una declaración de intenciones claras: "El Hapoel IBI Tel Aviv espera y está preparado para celebrar el partido en Israel, junto con nuestra afición roja". Esta postura refleja la determinación del equipo de defender su derecho a jugar en casa, acompañado de su público, que representa un factor fundamental en el deporte de alto nivel.

Por su parte, el Valencia Basket ha optado por mantener un prudente silencio público. La entidad taronja prefiere no pronunciarse oficialmente hasta recibir una comunicación directa y vinculante de la Euroliga. Esta actitud cautelosa es comprensible dada la sensibilidad del asunto y la necesidad de no anticipar decisiones que corresponden exclusivamente al organismo rector de la competición.

La Euroliga se encuentra, por tanto, en el centro de la tormenta. La organización debe valorar múltiples factores: las garantías de seguridad para la expedición valenciana, las recomendaciones de los servicios diplomáticos y de inteligencia, y el precedente que establecería cualquier decisión. No hay que olvidar que hace poco más de un mes, el Valencia Basket presentó una denuncia formal por el comportamiento incívico de parte de la afición del Maccabi durante un encuentro anterior, lo que añade una capa adicional de complejidad a la situación.

El contexto histórico tampoco puede ignorarse. La temporada pasada, en las semifinales de la Eurocup, el duelo entre estos mismos equipos ya tuvo que trasladarse a Bulgaria por motivos de seguridad. Aquella decisión generó una fuerte polémica, especialmente por las actitudes y declaraciones de Ofer Yannay, propietario del Hapoel, quien se mostró muy activo en redes sociales durante toda la eliminatoria.

La situación actual, sin embargo, difiere en matices importantes. Mientras que entonces la crisis en Gaza estaba en su punto más álgido, ahora la tensión geopolítica y social se ha estabilizado en comparación con meses anteriores. Aun así, la posibilidad de escalada en las tensiones entre Israel e Irán mantiene viva la preocupación por la seguridad de los desplazamientos internacionales.

El debate trasciende el ámbito puramente deportivo. La presencia de equipos israelíes en competiciones europeas ha sido objeto de presiones y boicots desde diferentes sectores, mientras que las autoridades deportivas defienden la separación entre política y deporte. Esta dicotomía se manifiesta con especial virulencia en el baloncesto, donde la Euroliga ha mantenido una postura de inclusión pero con medidas de seguridad adaptadas a las circunstancias.

Para el Valencia Basket, la incertidumbre es la nota dominante. La preparación del equipo de Pedro Martínez debe contemplar dos escenarios completamente diferentes: el desplazamiento a Tel Aviv con todas las medidas de seguridad pertinentes, o un viaje improvisado a Sofia o Belgrado con apenas días de antelación. Cualquier decisión tardía podría afectar la planificación logística y deportiva del conjunto taronja.

La afición valenciana, por su parte, sigue con atención cada nuevo desarrollo. El recuerdo del partido del pasado 18 de diciembre ante el Maccabi en Jerusalén está todavía fresco, y las quejas por el ambiente hostil en las gradas han marcado la percepción del viaje a Israel. La posibilidad de evitar un nuevo desplazamiento genera opiniones encontradas: algunos entienden las razones de seguridad, mientras otros consideran que el deporte no debe doblegarse a las presiones geopolíticas.

El tiempo apremia. La Euroliga debe pronunciarse en las próximas horas para permitir que ambos clubes preparen adecuadamente el encuentro, crucial para los objetivos de clasificación de ambos equipos. El Hapoel necesita la victoria para mantener sus aspiraciones en la competición, mientras que el Valencia busca consolidar su posición en la zona de playoff.

Mientras tanto, el Hapoel mantiene su postura firme: el partido debe jugarse en su feudo, con su público, en condiciones normales. El club israelí considera que cualquier cambio de última hora sería un precedente negativo y una concesión innecesaria a las presiones externas. Su comunicado busca presionar a la Euroliga y mostrar determinación, pero también refleja una cierta preocupación por la posibilidad real de que la sede sea modificada.

La resolución de este conflicto pondrá a prueba la capacidad de gestión de la Euroliga en situaciones complejas. La organización debe equilibrar la seguridad de los participantes con la integridad de la competición, evitando que factores externos alteren el desarrollo normal del campeonato. La decisión que tome marcará un precedente para futuros casos similares y definirá la línea de actuación de la liga en materia de seguridad internacional.

En las próximas horas, el baloncesto europeo espera una respuesta clara y contundente. Tanto el Hapoel como el Valencia necesitan certezas para preparar uno de los partidos más importantes de la jornada. Mientras el club israelí defiende su derecho a jugar en casa, el valenciano espera garantías para desplazarse sin riesgos innecesarios. La pelota está, ahora mismo, en el tejado de la Euroliga.

Referencias