Alcaraz y su nuevo tatuaje: un canguro para la historia del tenis

El campeón del Australian Open 2024 revela los detalles de su próximo diseño para completar la colección de los cuatro Grand Slam

El tenista español Carlos Alcaraz ha escrito una nueva página en la historia del tenis mundial al proclamarse campeón del Australian Open 2024. Con tan solo 22 años, el joven de El Palmar se ha convertido en el jugador más joven de todos los tiempos en completar el ciclo de los cuatro torneos del Grand Slam, una hazaña que coloca su nombre junto a las leyendas más grandes de este deporte. La final disputada en la mítica Rod Laver Arena de Melbourne contra Novak Djokovic no solo representó un triunfo deportivo, sino también el cierre de una tradición personal que el campeón lleva desde sus primeros grandes éxitos.

Desde que conquistó su primer Grand Slam, Alcaraz ha mantenido una costumbre singular: conmemorar cada título mayor con un tatuaje que simbolice el torneo y la ciudad que lo vio triunfar. Este ritual ha despertado la curiosidad de aficionados y medios, convirtiéndose en una seña de identidad del carácter del murciano. Tras la consecución del trofeo australiano, todas las miradas se dirigieron hacia su piel, esperando conocer cuál sería el diseño elegido para sellar la gesta completada en Melbourne.

Los precedentes de esta tradición hablan por sí solos. En julio de 2023, tras coronarse en Wimbledon, Alcaraz decidió grabar en su piel una fresa, fruta emblemática del verano inglés y del torneo londinense. Meses después, en junio de 2024, el título en Roland Garros le llevó a tatuarse la Torre Eiffel, el monumento más representativo de París y de Francia. No obstante, fue en su primer Grand Slam, el US Open de 2022, donde inició esta particular costumbre con la Estatua de la Libertad acompañada del puente de Brooklyn, un homenaje a Nueva York y al espíritu estadounidense.

Con esta victoria en Australia, Alcaraz cierra el círculo. Durante la rueda de prensa posterior a la final, el campeón no eludió la pregunta que todos formulaban. Con su característica sonrisa y naturalidad, confirmó lo que muchos esperaban: su próximo tatuaje será un canguro. "He dicho que será un canguro, seguro, un canguro pequeño. No sé dónde irá, pero seguro que en la pierna. No sé si en la derecha o en la izquierda. Tengo que elegir bien el sitio, pero será seguro al lado del de Roland Garros o Wimbledon. Solo tengo que decidirlo", reveló el tenista.

La elección del canguro no es arbitraria. Este marsupial constituye uno de los símbolos nacionales más poderosos de Australia, presente incluso en el escudo oficial del país. Para las comunidades aborígenes, el canguro posee un significado espiritual profundo, asociado a la energía, la resistencia y la capacidad de avanzar siempre hacia adelante sin mirar atrás. Estas cualidades resuenan perfectamente con el espíritu competitivo de Alcaraz, conocido por su capacidad de sobreponerse a la adversidad y su estilo de juego agresivo y progresivo.

El diseño, según adelantó el propio campeón, será de tamaño reducido, manteniendo la estética minimalista de sus tatuajes anteriores. La ubicación, aunque aún no definitiva, estará en una de sus piernas, cerca de los otros diseños que ya decoran su piel. Esta decisión refleja la importancia de la simetría y la coherencia en su colección personal de logros, creando una especie de mapa corporal de sus victorias más preciadas.

A sus 22 años, Alcaraz no solo ha conquistado los cuatro Grand Slam, sino que lo ha hecho con un estilo de juego que ha revitalizado el tenis masculino. Su capacidad para combinar potencia, velocidad y una creatividad innata lo ha convertido en un referente generacional. Los tatuajes, lejos de ser simples adornos, representan hitos en una carrera que promete seguir creciendo. Cada diseño cuenta una historia, no solo de victoria, sino de crecimiento personal y madurez deportiva.

La comunidad del tenis ya especula sobre los próximos retos del español. Con el ciclo de los Grand Slam completado a una edad temprana, muchos se preguntan cuáles serán las nuevas motivaciones de un jugador que parece tenerlo todo. Sin embargo, quienes conocen de cerca a Alcaraz saben que su ambición no tiene límites. Los tatuajes, en este sentido, no son un punto final, sino comas en una narrativa que continúa escribiéndose con cada torneo.

El canguro que pronto adornará la piel de Carlitos será más que un simple dibujo. Será el testimonio permanente de una noche en Melbourne donde la historia se rindió a sus pies. Será el recordatorio de que, a pesar de su juventud, ya forma parte del Olimpo del tenis. Y sobre todo, será el símbolo de que su camino, al igual que el del marsupial que representa a Australia, solo conoce una dirección: hacia adelante.

Referencias