El sueño de millones de jugadores sobre un MMORPG que devolviera la grandeza a un género en declive se ha convertido en una pesadilla. Ashes of Creation, el proyecto estrella de Intrepid Studios, atraviesa su peor momento tras un estreno en Steam Early Access que ha durado escasamente 52 días. Lo que comenzó como una promesa de innovación y ambición se ha desmoronado bajo el peso de una crisis interna sin precedentes.
Los primeros indicios de que algo no funcionaban llegaron de forma sutil pero inquietante. Empleados clave de la compañía comenzaron a actualizar sus perfiles profesionales en LinkedIn, marcando su disponibilidad para nuevas oportunidades laborales. Entre ellos figuraba Margaret Krohn, directora de Comunicación y Marketing, cuya salida resultó particularmente significativa. Este movimiento colectivo dejó entrever que la situación era más grave de lo que la comunidad de jugadores podía imaginar.
La confirmación oficial llegó de la mano del propio Steven Sharif, fundador, CEO y director creativo del proyecto. A través del canal oficial de Discord del juego, Sharif anunció su decisión de abandonar la empresa que él mismo había creado. La justificación resultó tan enigmática como preocupante: aseguró haber perdido el control de la compañía y declaró su incapacidad para respaldar decisiones que, según sus propias palabras, no podía apoyar desde un punto de vista ético.
La paradoja del control perdido
La narrativa de Sharif sobre la pérdida de control genera más interrogantes que certezas. Los registros oficiales del estado de California revelan que el consejo directivo de Intrepid Studios estaría conformado únicamente por él mismo y su cónyuge, John Moore, quien ocupa el cargo de CFO. Esta estructura corporativa pone en tela de juicio la versión del fundador y alimenta las especulaciones sobre las verdaderas razones detrás de su repentina salida.
El historial del proyecto tampoco ayuda a despejar las dudas. Anunciado en 2016 y financiado mediante una exitosa campaña de Kickstarter que recaudó más de tres millones de dólares en 2017, Ashes of Creation nació con una propuesta revolucionaria: un mundo abierto sin facciones predeterminadas, una economía completamente gestionada por jugadores y sistemas climáticos dinámicos que afectarían al gameplay. La comunidad respondió con entusiasmo, depositando en el proyecto sus esperanzas de ver renacer el género.
Sin embargo, el desarrollo ha estado marcado por constantes retrasos, cambios de dirección y decisiones controvertidas. La procedencia profesional de Sharif en el polémico sector del marketing multinivel (MLM) generó recelos desde el inicio. La venta de acceso anticipado durante años, combinada con postergaciones repetidas y una migración del motor gráfico a Unreal Engine 5 en 2021, creó un clima de desconfianza que nunca se disipó del todo.
El lanzamiento en Steam Early Access el pasado mes de diciembre representó un punto de inflexión controvertido. Sharif defendió la decisión argumentando que el objetivo era recabar feedback de la comunidad, no generar ingresos adicionales. Los números, sin embargo, cuentan una historia diferente. Entre 220.000 y 320.000 unidades vendidas generaron hasta 16 millones de dólares en ingresos brutos, de los cuales entre 7 y 11 millones llegaron finalmente a las arcas de Intrepid Studios tras las comisiones de Valve.
El pico de jugadores concurrentes alcanzó los 31.800 usuarios simultáneos, cifra nada despreciable para un título en fase alpha. Desde entonces, la curva ha sido inexorablemente descendente. Las valoraciones en Steam se han estancado en un modesto 51% de opiniones positivas, reflejando la insatisfacción de una comunidad que esperaba un producto mucho más pulido.
La promesa incumplida
Uno de los aspectos más polémicos que han resurgido en medio de esta crisis es la promesa de reembolso realizada durante la campaña de Kickstarter. El compromiso era claro: si el juego no veía la luz, todos los patrocinadores recuperarían su inversión. Técnicamente, Ashes of Creation se ha "lanzado" en Early Access, pero en un estado que muchos consideran inacabado y defectuoso. Esta interpretación legalista de la promesa ha generado indignación entre los backers originales, que se sienten engañados.
El futuro del proyecto resulta más incierto que nunca. La masiva sangría de talento, combinada con la ausencia de liderazgo claro y la creciente desafección de la comunidad, ha creado un círculo vicioso del que será extremadamente difícil salir. Los MMORPG son proyectos de largo alcance que requieren estabilidad financiera y técnica, algo que actualmente brilla por su ausencia en Intrepid Studios.
La industria del videojuego ha presenciado casos similares, pero rara vez con tanta velocidad y virulencia. La caída de Ashes of Creation en apenas 52 días sirve como recordatorio de los riesgos inherentes al desarrollo de videojuegos ambiciosos financiados mediante crowdfunding. La promesa de un sueño puede convertirse rápidamente en pesadilla cuando la ejecución no está a la altura de las expectativas generadas.
Para los seguidores del género, esta crisis representa otra decepción en una larga lista de proyectos fallidos. La esperanza de ver un MMORPG que recuperara la esencia de los clásicos del pasado se desvanece una vez más, dejando tras de sí un reguero de incertidumbre, frustración y la sensación de haber sido testigos de un espejismo digital que ha durado casi una década.