Los cuatro fichajes invernales de la UD Las Palmas que no han funcionado

Los refuerzos de enero no han dado el salto de calidad esperado y la plantilla ha empeorado, mientras la decisión con Milos Lukovic genera debate

La UD Las Palmas apostó fuerte en el mercado invernal con cuatro incorporaciones diseñadas para reforzar la plantilla de cara a la recta final de la temporada. Sin embargo, a dos meses de aquellas contrataciones, el balance no podría ser más desalentador. Lo que debía ser un empujón hacia la zona noble de la clasificación se ha convertido en un naufragio colectivo que ha dejado al equipo peor de lo que estaba. El muro defensivo que caracterizó a la primera vuelta se ha resquebrajado, mientras que la delantera, ya de por sí cuestionada por su falta de determinación, continúa sin ilusionar a una afición que ha perdido la paciencia. En este contexto, la sombra de Milos Lukovic, cuya cesión fue rescindida prematuramente, planea sobre el club como un recordatorio de decisiones controvertidas.

El primero en llegar fue Stiven Mendoza, conocido como 'Benedetti', quien aterrizó en Canarias el 17 de diciembre procedente del fútbol mexicano. Con un historial que prometía creatividad y goles, las expectativas eran altas. En su presentación, el colombiano aseguró que venía a aportar asistencias y tantos, pero la realidad ha sido bien distinta. Más de un mes después, su bagaje se resume en dos partidos de cinco posibles y apenas 20 minutos de juego. Llegó con problemas físicos tras finalizar su compromiso en México, se recuperó, pero ahora vuelve a arrastrar molestias que le dejaron fuera de la convocatoria en la última jornada. El tiempo pasa y su impacto es nulo, con 18 jornadas por delante para intentar revertir una situación que preocupa.

El 2 de enero llegó el regalo anticipado de Reyes: Estanis Pedrola. El extremo se convirtió rápidamente en el fichaje con más minutos de los cuatro, ganándose la confianza de Luis García desde el primer día. Su debut fue de película: entró en el minuto 62 ante el Zaragoza y, 26 minutos después, anotó el gol de la victoria que ilusionó a toda la afición. Aquel tanto parecía el preludio de una gran segunda vuelta, pero desde entonces el joven atacante se ha contagiado del malestar general del equipo. Aunque lo intenta y muestra actitud, no ha vuelto a repetir aquella actuación memorable. La falta de continuidad en las buenas sensaciones convierte su fichaje en una incógnita a medio resolver.

El tercer refuerzo fue quizás el más sorprendente. Iker Bravo se anunció el 15 de enero y, apenas tres días después, ya viajaba con la expedición a Santander. Sin conocer a sus compañeros ni la dinámica del grupo, el delantero saltó al césped en la segunda parte de aquel desastre ante el Racing. La precipitación en su utilización fue evidente. Una semana después, contra el Córdoba, el técnico le dio la titularidad en un cambio de estrategia que no funcionó. Bravo no terminó de entenderse con el resto del equipo y, pese a acumular 146 minutos de brega, el gol se le resiste. Ante la Real Sociedad B tuvo otros 36 minutos para demostrar su valía, pero la fortuna no le acompañó. Su caso es el ejemplo perfecto de cómo la premura por obtener resultados puede acabar con la confianza de un jugador.

La última incorporación ha sido Taisei Miyashiro, la perla japonesa que llegó con la etiqueta de gran promesa. Aunque aún es pronto para juzgar su rendimiento, los minutos que ha disputado son escasos y no le han permitido mostrar su verdadero potencial. En un momento de crisis, la apuesta por un joven talento extranjero es arriesgada, y el tiempo dirá si esta decisión de la dirección deportiva fue acertada o se suma a la lista de errores.

Mientras estos cuatro fichajes intentan encontrar su sitio, la polémica por la rescisión de la cesión de Milos Lukovic no hace más que crecer. El delantero serbio había anotado cuatro goles antes de que el club decidiera poner fin a su préstamo de manera anticipada. La justificación oficial apunta a cuestiones deportivas, pero los números no ayudan: ¿por qué deshacerse de un goleador cuando el equipo no marca? Esta decisión ha generado un debate interno entre la afición y los analistas, que cuestionan el criterio de la dirección deportiva liderada por Luis Helguera.

El balance de estas contrataciones es, cuanto menos, preocupante. Más de 60 días después del inicio del mercado invernal, la UD Las Palmas no solo no ha mejorado, sino que ha perdido su identidad. La solidez defensiva se ha evaporado, el ataque continúa siendo un quebradero de cabeza y los nuevos jugadores no han aportado la frescura que se esperaba. La afición, que llenó el Estadio de Gran Canaria en la primera vuelta con ilusiones de ascenso, ahora ve con desconfianza cada decisión del banquillo. Quedan 18 jornadas para que estos fichajes demuestren su valía, pero el reloj corre en contra y la presión aumenta. Si algo ha quedado claro es que tirar la casa por la ventana no garantiza el éxito, y que una planificación mal ejecutada puede costar una temporada entera.

Referencias