Facundo Garcés: el regreso del 'kamikaze' que salvó al Alavés

El defensa argentino volvió tras 128 días de sanción y lideró la victoria del Alavés contra el Espanyol con apenas tres entrenamientos

El Deportivo Alavés puso fin a una sequía de resultados positivos fuera de casa que se prolongó durante más de cuatro meses. Desde aquel empate a uno en el campo del Getafe el pasado 24 de septiembre, el conjunto vitoriano había cosechado siete derrotas consecutivas lejos de Mendizorroza. La pesadilla terminó en Cornellá con una victoria por 1-2 ante el RCD Espanyol, un triunfo que coincidió con el regreso de Facundo Garcés, quien se convirtió en el salvador de una defensa diezmada.

El técnico Eduardo Coudet no dudó en calificar a su defensa como un 'kamikaze' tras el encuentro. La razón era evidente: el argentino saltó al césped del estadio españolista en el descanso con apenas tres sesiones de entrenamiento en sus piernas, tras una inactividad forzada de cuatro meses. Su último compromiso oficial databa de aquella visita al Coliseum Alfonso Pérez, exactamente 128 días atrás.

La situación que llevó a Garcés a entrenar en soledad durante semanas fue su sanción por parte de la FIFA por utilizar documentación manipulada del abuelo para representar a la selección de Malasia. Un castigo que le mantuvo alejado de los terrenos de juego durante 15 jornadas de competición y que solo pudo ser revertido tras una medida cautelar otorgada por el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) apenas cuatro días antes del decisivo duelo en Barcelona.

El contexto previo al partido ya era complicado para la zaga albiazul. La baja por problemas estomacales de Nahuel Tenaglia y la lesión muscular en el aductor derecho de Carlos Benavídez en la primera mitad obligaron a Coudet a reestructurar su línea defensiva. La solución pasaba por un jugador que llevaba semanas trabajando en doble sesión, pero alejado del grupo, en un déjà vu de lo que ya había vivido en su etapa en Colón de Santa Fe.

Garcés no defraudó. Durante los 45 minutos que estuvo en el campo, el defensa demostró una condición física envidiable y una concentración absoluta. Se erigió como un muro infranqueable tanto en el juego aéreo como en el terrestre, neutralizando a los atacantes pericos con especial eficacia contra Roberto Fernández y Kike García, delantero que conoce a la perfección por sus años en el fútbol español.

Junto a Jon Pacheco, el argentino organizó la retaguardia con autoridad, completando seis despejes decisivos y ganando todos sus duelos individuales. Su presencia imprimió un carácter combativo a una defensa que resistió los embates locales hasta el pitido final, sellando así una victoria que sabe a gloria tras tantas jornadas de sufrimiento.

Víctor Laguardia, exjugador del club y actual adjunto a la dirección deportiva, había anticipado la importancia del regreso de Garcés. «Tiene que recuperar el ritmo competitivo pero es un jugador fundamental para nosotros por su personalidad, carácter y la ascendencia que tiene en el grupo. Nos va a aportar mucha solidez y jerarquía», declaró antes del encuentro. Sus palabras se cumplieron al pie de la letra en Cornellá.

El entrenador Coudet también destacó la fortaleza mental de su defensa: «La cabeza manda y Facu es muy fuerte». El técnico subrayó la importancia del futbolista dentro del vestuario, calificándolo como un referente grupal clave. «Es muy importante dentro del grupo», insistió el Chacho, consciente de que había recuperado a su gladiador justo cuando más se necesitaba.

El argentino apenas mostró signos de su prolongada inactividad. Los 128 días que separaron su última participación oficial del regreso en el RCDE Stadium parecieron desvanecerse en cuestión de minutos. Su rendimiento fue tal que muchos espectadores habrían jurado que se trataba de un futbolista en plena forma, no de alguien que acababa de superar un calvario judicial y deportivo.

El proceso de apelaciones ante la FIFA y el TAS fue tedioso y agotador. Semanas de incertidumbre, documentación, comparecencias y una ansiedad creciente mientras veía a sus compañeros competir sin poder ayudarles. Trabajar en solitario en las instalaciones de Ibaia, con doble sesión diaria, mientras el resto del plantel entrenaba con normalidad, fue un ejercicio de disciplina y perseverancia que solo unos pocos profesionales son capaces de asumir.

El caso de Malasia, donde supuestamente utilizó documentación falsa del abuelo para poder jugar con su selección, puso en riesgo su carrera. Sin embargo, la medida cautelar del TAS le devolvió la esperanza y, finalmente, la libertad para volver a ejercer su profesión. Ahora, el objetivo es recuperar el ritmo de competición y consolidarse como el líder defensivo que el Alavés necesita.

La victoria ante el Espanyol no solo rompió una mala racha estadística, sino que también reforzó la moral de un equipo que lucha por mantenerse en Primera División. Tener a Garcés de vuelta es contar con un líder natural, un futbolista que transmite seguridad a sus compañeros y que no duda en sacrificarse por el bien colectivo. Su apodo de 'kamikaze' no es gratuito: representa su entrega absoluta, su disposición a saltar al vacío por el escudo que defiende.

El calendario no da tregua y el Alavés necesitará de su gladiador en las próximas jornadas. La defensa seguirá contando con bajas y el argentino se ha ganado un puesto no solo por su calidad técnica, sino por su carácter indomable. El vestuario lo sabe, el cuerpo técnico lo confirma y la afición lo celebra. El regreso de Facundo Garcés es, sin duda, una de las mejores noticias del año para el club vitoriano.

En un fútbol donde las sanciones y los problemas extradeportivos pueden acabar con la carrera de un jugador, el caso de Garcés es un ejemplo de resiliencia. No se rindió, mantuvo la forma física y mental, y cuando la oportunidad llamó a su puerta, respondió con una actuación memorable. El 'kamikaze' volvió para quedarse y el Deportivo Alavés recuperó a su guardián.

Referencias