El Lens recupera el liderato de la Ligue 1 y aumenta la presión sobre el PSG

La victoria 1-0 contra el Le Havre, con gol de Ruben Aguilar, coloca al conjunto norteño en la cima de la tabla a la espera del duelo del PSG en Estrasburgo

El conjunto norteño del Lens ha demostrado una vez más que la determinación y el trabajo en equipo pueden superar cualquier adversidad. Con una victoria contundente por 1-0 ante el Le Havre, los Sangre y Oro recuperaron la primera posición de la Ligue 1, colocando así una presión adicional sobre el París Saint-Germain, que debe enfrentar un complicado desplazamiento al campo del Estrasburgo este domingo.

Este triunfo no solo representa tres puntos más en la clasificación, sino que simboliza la resiliencia de un club que atravesó una de las etapas más turbulentas de su historia reciente. Obligado a desprenderse de sus figuras más destacadas durante el último año debido a la crisis económica que azota a los equipos franceses, el Lens ha logrado construir una temporada memorable que ya forma parte de los anales del club.

El arquitecto de esta hazaña es Pierre Sage, el entrenador que ha transformado un plantel diezmado por las ventas forzosas en un equipo competitivo y ambicioso. Cuando en agosto pasado apenas se contemplaba al Lens como candidato a puestos europeos, Sage ha tejido un proyecto futbolístico que desafía todas las proyecciones iniciales.

La intensidad que despliega el Lens sobre el terreno de juego se ha convertido en su sello distintivo. No esperan a que el rival cometa errores, sino que los provocan mediante una presión asfixiante que desgasta física y mentalmente a sus oponentes. Esta filosofía quedó patente durante los noventa minutos ante el Le Havre, un conjunto normando que ha demostrado ser un hueso duro de roer para cualquier adversario.

Los visitantes, recordemos, habían puesto en apuros al propio PSG en París semanas atrás, y contra el Lens generaron peligro mediante contragolpes rápidos y bien ejecutados. Sin embargo, la capacidad del equipo local para imponer su ritmo terminó por decantar el encuentro a su favor de manera progresiva.

El partido presentó momentos de frustración para los locales, especialmente en la primera mitad. Florian Thauvin, atacante del Lens, desaprovechó dos ocasiones claras de gol en mano a mano con el portero rival, fallos que podrían haber costado caros en un encuentro de menor envergadura. Pero el Lens no se desesperó, mantuvo su convicción y encontró la recompensa justo antes del descanso.

La jugada del gol fue una obra de arte colectiva. Mathieu Udol, lateral izquierdo que se ha consolidado como uno de los asistentes más prolíficos de la competición con seis pases de gol, envió un centro preciso que encontró a Ruben Aguilar en la derecha. El carrilero, convertido en ejecutor de la jugada, definió con contundencia para establecer el 1-0 que calmaría los nervios del estadio Bollaert-Delelis.

Este tanto ejemplifica el espíritu del Lens: todos atacan, todos defienden, sin distinción de posiciones. De carrilero a carrilero, el gol refleja la sincronización perfecta de un grupo que funciona como un mecanismo bien aceitado.

La segunda mitad trajo consigo más emociones y momentos de tensión. El control del balón era indiscutiblemente del Lens, pero el Le Havre no se rindió y comenzó a asomarse con mayor frecuencia al área rival. En una de esas aproximaciones, Soumaré se encontró con un verdadero muro llamado Risser, el portero del Lens que protagonizó una intervención milagrosa para evitar el empate, desviando un potente cabezazo de Sangante.

La solidez defensiva del Lens se ha fortalecido gracias a la llegada de nuevos fichajes que han respondido a las expectativas. Curiosamente, la portería ha ganado en seguridad pese a la marcha de Ryan, el anterior titular, demostrando que la planificación deportiva del club ha acertado en sus incorporaciones.

El momento más polémico llegó cuando el Lens consiguió lo que parecía la sentencia del encuentro. Thomasson celebró lo que hubiera sido el 2-0, pero el VAR intervino para anular la acción por una mano previa de Saïd. El árbitro, tras revisar el monitor, decidió anular el tanto, un fallo que generó nerviosismo en las filas locales.

Esa inquietud se palpó en el ambiente del estadio. El hecho de recuperar el liderato, lejos de relajar al conjunto, generó una cierta tensión que el Le Havre aprovechó para intensificar su asedio. Los normandos apretaron con ahínco, como la tormenta que azotó la región de Alta Francia durante toda la noche.

No obstante, el Lens demostró una capacidad defensiva excepcional. Los jugadores defendieron con el cuchillo entre los dientes, como si cada minuto fuera el último de sus carreras, preservando la ventaja mínima hasta el pitido final.

Esta victoria cobra una dimensión especial cuando se analiza el contexto. El club norteño ha superado una crisis económica severa que obligó a desprenderse de talentos clave. Mientras otros equipos se hunden bajo la presión financiera, el Lens ha encontrado en la planificación inteligente y en la confianza en su cuerpo técnico la fórmula para competir con los gigantes de la liga.

La derrota sufrida la semana anterior en Marsella no hizo más que fortalecer la mentalidad del grupo. Fue un accidente deportivo, un partido para archivar en el olvido y convertir en aprendizaje. La respuesta ante el Le Havre demuestra que aquel traspié fue una excepción en una campaña que, independientemente de cómo concluya, ya es histórica.

Ahora, el Lens observa desde la cima mientras el PSG debe jugarse sus opciones en un escenario complicado. El Estrasburgo se ha consolidado como una plaza difícil, donde los equipos grandes han perdido puntos con frecuencia. La presión recae sobre los parisinos, obligados a responder a la altura para no perder terreno en la lucha por el título.

La temporada del Lens es un testimonio de que en el fútbol moderno, dominado por el dinero, aún existen espacios para la gestión inteligente, el trabajo colectivo y la fe en un proyecto deportivo. Pierre Sage ha tejido una identidad clara, basada en la intensidad, la solidaridad entre líneas y la creencia en las capacidades de cada jugador.

Cada componente del equipo conoce su rol y ejecuta a la perfección. Desde la seguridad de Risser bajo palos hasta la creatividad de Udol por las bandas, pasando por la determinación de Aguilar y la experiencia de Thauvin, el Lens funciona como un todo indivisible.

El camino hacia el título aún es largo y está plagado de obstáculos. Quedan muchas jornadas por delante y el PSG, con su plantilla estelar, no cejará en su empeño de retomar la primera posición. Sin embargo, el Lens ha enviado un mensaje claro: no será un rival que se rinda fácilmente.

La afición del Bollaert-Delelis vive un sueño colectivo, consciente de que cada partido puede ser una página más en la historia de su club. La conexión entre el equipo y sus seguidores se ha fortalecido, creando un ambiente que convierte el estadio en una fortaleza inexpugnable.

Para el fútbol francés, la gesta del Lens representa una bocanada de aire fresco. En una liga donde el dominio económico del PSG ha sido abrumador, ver a un club mediano competir de tú a tú gracias a la planificación y la inteligencia deportiva renueva la ilusión de los puristas del deporte.

El reto ahora es mantener la regularidad. El calendario no perdonará y la exigencia aumentará con cada jornada. La plantilla, aunque limitada en recursos comparada con los gigantes, ha demostrado una capacidad de respuesta admirable ante las adversidades.

La victoria contra el Le Havre no fue un simple triunfo más en la estadística. Fue una declaración de intenciones, una demostración de que el Lens está para quedarse en la pelea por lo más alto. Cada jugada, cada presión, cada defensa colectiva habla de un equipo que cree en sus posibilidades.

Mientras el PSG prepara su estrategia para el compromiso en Estrasburgo, los jugadores del Lens disfrutan de su merecido descanso, conscientes de que han cumplido con su objetivo. Ahora, la pelota está en el tejado de los parisinos.

La temporada está lejos de terminar, pero el Lens ya ha ganado algo invaluable: el respeto de todos los competidores y la certeza de que pueden soñar con lo impensable. La presión, esa que tanto han ejercido sobre sus rivales en el campo, ahora recae sobre los hombros del PSG.

El fútbol tiene estas historias que enamoran, donde el esfuerzo colectivo y la visión a largo plazo superan las diferencias económicas. El Lens escribe una de esas páginas que los aficionados recordarán por años, independientemente del desenlace final.

La próxima jornada será otro examen, otra oportunidad para demostrar que esta campaña no es una simple anécdota, sino el inicio de un proyecto sostenible en el tiempo. Pierre Sage y sus jugadores están decididos a seguir desafiando los pronósticos.

Por ahora, el liderato es suyo. El sueño continúa vivo en la región norte de Francia, donde un equipo que vendió sus joyas ha encontrado una corona temporal que defiende con uñas y dientes. La Ligue 1 tiene un líder inesperado, pero absolutamente merecedor.

Referencias