El sorteo celebrado en la sede de la UEFA en Nyon ha deparado emocionantes enfrentamientos para la fase de playoff de la Champions League 2026, estableciendo los cruces definitivos que determinarán los últimos ocho clasificados para los octavos de final. Los equipos españoles recibieron destinos de contrastada fortuna, con el Real Madrid enfrentándose al Benfica de José Mourinho en el duelo estelar de la ronda, mientras que el Atlético de Madrid tendrá como rival al Club Brujas de Bélgica. Ambos conjuntos españoles tendrán la ventaja de disputar los partidos de vuelta en sus respectivos estadios, un factor que podría resultar decisivo en el desenlace de las eliminatorias.
El cruce más atractivo y cargado de morbo sin duda será el que enfrente a los merengues contra el conjunto lisboeta. La coincidencia resulta especialmente significativa por su proximidad temporal con el reciente encuentro de fase de grupos que ambos equipos protagonizaron hace escasos quince días en el Estadio da Luz, donde los blancos sufrieron una derrota contundente por 4-2 que expuso las vulnerabilidades defensivas y tácticas del equipo dirigido por Alberto Toril. Aquel resultado obliga al Real Madrid a plantear una revancha inmediata en la que deberán demostrar una notable mejora si quieren evitar que la historia se repita.
La presencia de Mourinho en el bando contrario añade un componente dramático adicional al cruce que trasciende lo puramente deportivo. El técnico portugués, que regresará al Santiago Bernabéu en calidad de rival técnico, tendrá la oportunidad de medirse a su exequipo en una eliminatoria de máxima exigencia continental. La táctica del estratega luso, combinada con el talento de jóvenes promesas como Schjelderup, Prestianni y Sudakov, así como la capacidad goleadora de Pavlidis, representa una seria amenaza para las aspiraciones del conjunto madrileño. La capacidad de Mourinho para preparar encuentros de esta magnitud y su conocimiento íntimo de la idiosincrasia del club blanco convierten este duelo en un auténtico examen para la dirección técnica del Real Madrid.
El Real Madrid deberá afrontar la ida en Lisboa con dos bajas sensibles que complican aún más su cometido: Rodrygo y Asencio cumplen sanción y no podrán participar en el primer asalto de la eliminatoria. Esta circunstancia obligará a Toril a reconfigurar su once inicial y buscar soluciones creativas para suplir la ausencia de dos piezas fundamentales en su esquema ofensivo. La profundidad de la plantilla blanca se verá seriamente probada, y jugadores que hasta ahora habían tenido un rol secundario deberán asumir responsabilidades mayores en un contexto de máxima presión.
Por su parte, el Benfica recuperará efectivos de gran importancia para esta cita crucial que cambian sustancialmente las perspectivas del conjunto portugués. Richard Ríos, quien estuvo ausente por lesión en el duelo anterior, regresará a la convocatoria, fortaleciendo el centro del campo encarnado con su dinamismo y calidad. Además, el club lisboeta ha reforzado su plantilla durante el mercado invernal con la vuelta de Rafa Silva, quien regresa tras su discreta experiencia en el Besiktas turco, y la incorporación de Sidney Cabral, procedente del Estrela Amadora. Estas incorporaciones proporcionan a Mourinho más opciones tácticas y mayor competencia en puestos clave.
El Atlético de Madrid, por su parte, afronta una eliminatoria teóricamente más asequible ante el Brujas belga, aunque el conjunto de Jan Breydel no debe ser subestimado bajo ningún concepto. El equipo de Ivan Leko ha demostrado un notable progreso desde la llegada del técnico croata al banquillo, mostrándose especialmente competitivo en su feudo, donde ya consiguió empatar contra el Barcelona y golear tanto al Mónaco como al Aston Villa durante la fase de grupos. Su capacidad para competir contra equipos de primer nivel quedó patente, aunque también mostró vulnerabilidades, como la derrota contundente por 0-3 ante el Arsenal en su propio estadio.
El Brujas presenta un estilo de juego basado en el contragolpe eficaz, con una estructura sólida que se apoya en la experiencia de Ordóñez en defensa, la contundencia de Onyedika en el mediocampo y la veteranía de Vanaken como eje vertebral ofensivo. El talento creativo recae en Stankovic, mientras que la velocidad y el desequilibrio los aportan Carlos Forbs, Vermant, Tresoldi y Tzolis. El club belga ha reforzado su plantilla con la contratación de Lemarechal por 6,5 millones de euros, cedido por el Estrasburgo francés, y se encuentra en plena lucha por el título doméstico en la Jupiler Pro League, lo que le mantiene en un estado de competición óptimo.
Más allá de los representantes españoles, el sorteo ha dejado otros cruces de notable interés que enriquecen esta fase de playoff. El PSG se medirá al Mónaco en un duelo francés que promete emociones fuertes y que supone una prueba interesante para el proyecto de Luis Enrique. Los parisinos ya tuvieron que eliminar a un conjunto galo, el Brest, en la temporada anterior en esta misma ronda, por lo que la experiencia previa podría ser un factor favorable. Curiosamente, los parisinos comparten lado del cuadro con el Real Madrid, mientras que los dos equipos madrileños se encontrarían únicamente en una hipotética final, lo que abre interesantes posibilidades para el fútbol español.
El resto de enfrentamientos del playoff completan un cartel atractivo: el Bodo/Glimt noruego intentará sorprender al Inter de Milán en un duelo entre el vigor físico escandinavo y la tradición italiana. El Qarabag azerbaiyano se enfrentará al Newcastle inglés en un cruce de estilos muy diferentes. El Galatasaray turco medirá fuerzas con la Juventus italiana en un duelo que evoca viejas rivalidades europeas, y el Dortmund alemán se medirá a la Atalanta bergamasca en un enfrentamiento entre dos escuelas futbolísticas que priorizan el ataque y la intensidad.
Cabe destacar que se evitó el duelo germano entre el Dortmund y el Bayer Leverkusen, posibilidad que existía según la posición final de ambos equipos en la fase de grupos. Esta circunstancia permite a los amarillos afrontar una eliminatoria más favorable, al menos sobre el papel, evitando el consumo energético y mediático de un cruce entre clubes de la misma liga. El Leverkusen, por su parte, accedió directamente a octavos como uno de los mejores segundos de la fase de grupos, demostrando el nivel de la Bundesliga en esta edición.
Los encuentros de ida se disputarán los días 17 y 18 de febrero, mientras que los de vuelta tendrán lugar el 24 y 25 del mismo mes, marcando un calendario compacto y exigente para los equipos involucrados. Los ocho equipos que superen esta ronda se unirán a los ocho clasificados directamente para los octavos de final, entre los que se encuentran potencias como el Barcelona, el Manchester City, el Bayern Múnich o el Bayer Leverkusen, en unas rutas preestablecidas que se definirán completamente el 27 de febrero mediante un nuevo sorteo que determinará el camino exacto hacia la final de Múnich.
La particularidad del formato establece que los equipos españoles disputarán el partido de vuelta en casa, una ventaja significativa que deberán saber aprovechar para evitar sorpresas desagradables. Para el Real Madrid, esta circunstancia cobra especial relevancia ante la posibilidad de recibir a un Benfica que ya le endosó una dolorosa derrota en territorio portugués. El ambiente del Bernabéu en una noche europea podría ser el factor diferencial que necesitan los blancos para superar un obstáculo de tanta entidad.
La eliminatoria entre los blancos y el conjunto de Mourinho se presenta como un auténtico examen de madurez para el proyecto de Toril. La capacidad de reacción del equipo tras la debacle de Lisboa, la gestión táctica ante un estratega de la talla del portugués y la eficacia en ambas áreas serán determinantes para el desenlace de un cruce que promete ser uno de los más emocionantes de esta fase de playoff. La presión recae especialmente sobre los hombros de jugadores como Bellingham, Vinícius y MBappé, quienes deberán liderar la remontada con sus actuaciones individuales.
Por su parte, el Atlético de Madrid deberá demostrar solidez y efectividad ante un rival que, aunque teóricamente inferior, ha demostrado capacidad para competir contra los grandes en Europa. La experiencia de los colchoneros en estas instancias, liderados por Simeone y con jugadores de la calidad de Griezmann, De Paul y Oblak, debería ser suficiente para superar el obstáculo belga, siempre que no caigan en la complacencia y aborden la eliminatoria con la concentración necesaria desde el primer minuto.
El resto de eliminatorias también presenta historias interesantes que merecen atención. El PSG de Luis Enrique afronta un duelo francés que le resulta familiar, ya que en la temporada anterior ya eliminó al Brest en esta misma ronda. Los parisinos comparten lado del cuadro con el Real Madrid, mientras que los dos equipos madrileños se encontrarían únicamente en una hipotética final, lo que abre interesantes posibilidades para el fútbol español y evita un enfrentamiento prematuro entre ambos conjuntos.
La Champions League 2026 entra en su fase decisiva con estos playoffs que determinarán los últimos ocho clasificados para los octavos de final. La competición, como siempre, promete emociones, sorpresas y el nivel de espectáculo que la caracteriza, con los equipos españoles en busca de consolidar su presencia entre los mejores de Europa. La cita del 27 de febrero será crucial para establecer el camino definitivo hacia la gloria continental, mientras que los días 17, 18, 24 y 25 de febrero marcarán el destino de los equipos que aún sueñan con levantar la Orejona en la final de Múnich.