Muere David de la Chica, compositor de Los Delinqüentes, a los 50 años

El artista jerezano, conocido como 'Davile', falleció por un infarto tras una larga enfermedad. Deja un legado fundamental en el flamenco 'garrapatero'

El mundo de la música flamenca contemporánea ha perdido a una de sus figuras más influyentes y queridas. David de la Chica, artista originario de Jerez de la Frontera y conocido artísticamente como Davile, falleció la pasada madrugada a los 50 años víctima de un infarto en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz, donde permanecía hospitalizado desde el pasado 5 de enero para someterse a una intervención quirúrgica que abordara el deterioro progresivo de su estado de salud.

La noticia ha conmocionado a la comunidad musical andaluza y, en particular, al movimiento garrapatero, corriente que De la Chica ayudó a consolidar con su particular visión artística. Sus compañeros de trayectoria no han tardado en expresar su dolor y rendir homenaje a quien fuera no solo colaborador, sino amigo entrañable.

## Una carrera musical multifacética

La trayectoria de David de la Chica se caracterizó por su versatilidad y su capacidad para tejer colaboraciones con algunos de los nombres más representativos del flamenco fusión. Su firma como compositor se encuentra en emblemáticos temas de Los Delinqüentes como "Tabanquero", "Amor Plutónico" y "Pirata del Estrecho", canciones que definieron el sonido de una generación que bebía directamente de las raíces del flamenco pero miraba hacia el rock y el blues con una actitud desenfadada y auténtica.

La relación artística con Tomasito también dejó frutos memorables, siendo "Soy un limón" uno de los ejemplos más destacados de su creatividad conjunta. Esta canción, que Tomasito interpretó con su característico estilo visceral y lleno de energía, se convirtió en un referente del lenguaje garrapatero, esa mezcla de poesía callejera, humor desenfadado y melodías que se adhieren al alma como una garrapata, de ahí el término que define todo un movimiento cultural.

Más allá de sus colaboraciones como compositor, De la Chica también desarrolló su propio proyecto como vocalista de Palocortao y músico de La Banda del Ratón, demostrando una vez más su polivalencia dentro del panorama musical andaluz. Estas experiencias le permitieron explorar diferentes facetas de su creatividad, siempre manteniendo esa esencia irreverente y profundamente humana que le caracterizaba.

## Las reacciones del entorno cercano

El colectivo Los Delinqüentes utilizó su perfil oficial de Instagram para despedirse de su compañero con palabras cargadas de emotividad: "David ha peleado hasta el último momento, siempre haciendo gala de su particular sentido del humor, en su lucha contra una larga enfermedad. La pasada madrugada, en el hospital, a sus 50 años, descansó en paz. Siempre estarás en nuestros corazones y nuestro recuerdo. Un beso muy fuerte amigo".

Por su parte, Tomasito también se manifestó públicamente a través de redes sociales: "Muy triste por la pérdida de David de la Chica Davile. Un gran amigo, buen compañero, buen músico y un pedazo de poeta. Hoy es un día muy triste para todos los garrapateros. Por lo menos me queda haber cantado algunas de sus canciones, entre ellas Soy un limón, que me compuso. Mi más sentido pésame a la familia y amigos".

La despedida más poética y visual llegó de la mano de El Canijo de Jerez, miembro fundacional de Los Delinqüentes. La noticia le sorprendió durante una visita a una granja de mariposas en Tailandia, cuando recibió la llamada de su compañero Diego, el Ratón. "Me quedé roto mirando el vacío hasta que las mariposas volvieron a captar mi atención. Me gusta pensar que una de aquellas mariposas era Davile saludándome y brillando entre todas. Descansa en paz querido Davile… Vaya palazo nos has dao compare. Es muy duro vivirlo lejos y no poder despedirme de ti…", escribió, mostrando la profunda conexión personal que unía a los miembros de esta tribu musical.

## El legado garrapatero

David de la Chica representó una pieza esencial en la configuración de lo que hoy conocemos como movimiento garrapatero. Este estilo, que fusiona flamenco con blues y rock, se caracteriza por voces aguardentosas y letras que reflejan la vida callejera con humor y desenfado. El término se popularizó especialmente con el primer disco de Los Delinqüentes, "El sentimiento garrapatero que traen las flores" (2001), obra que sentó las bases de una corriente que bebía de antecedentes como Pata Negra, Veneno o Los Mártires del Compás.

La influencia de De la Chica trasciende sus propias composiciones. Su forma de entender la música, su particular sentido del humor y su capacidad para crear atmósferas únicas han dejado huella en múltiples artistas que han crecido escuchando sus canciones. El garrapatero no es solo un género musical, sino una forma de vida, una actitud ante el mundo que David de la Chica encarnaba a la perfección, mezclando la tradición más pura con la modernidad más descarada.

## Un futuro que ya no será el mismo

La noticia de la muerte de De la Chica llega en un momento especialmente significativo para Los Delinqüentes, quienes recientemente anunciaron su regreso a los escenarios en 2026 para conmemorar los 15 años de la publicación de su álbum debut. Este regreso, que ya de por sí tenía un carácter emotivo por la ausencia de algunos de sus miembros originales, se ve ahora teñido de una melancolía aún mayor.

En los conciertos de esta esperada vuelta, el grupo ya tenía previsto rendir homenaje a Miguel Ángel Benítez "Migue", fallecido en 2004 a los 21 años, mediante proyecciones de vídeo. Ahora, es inevitable que el recuerdo de Davile también esté presente en cada actuación, en cada acorde, en cada estrofa que suene en los escenarios donde una vez dejaron su marca. La música viva tiene esa capacidad de convertir el dolor en belleza, la ausencia en presencia artística.

La pérdida de David de la Chica deja un vacío difícil de llenar en el panorama musical andaluz. Sin embargo, su legado permanecerá vivo a través de las canciones que compuso, las risas que provocó y el cariño que despertó en quienes tuvieron el privilegio de conocerle o disfrutar de su arte. En el corazón del flamenco fusión, en las raíces del rock andaluz y en el espíritu de cada garrapatero, Davile seguirá brillando como una de esas mariposas que El Canijo de Jerez vio en Tailandia: libre, luminosa e inolvidable. Su voz, aunque callada físicamente, resonará eternamente en cada canción que alguna vez tocó con sus manos, escribió con su mente o cantó con su corazón. Los garrapateros de todo el mundo lloran su pérdida, pero celebran su inmortal legado.

Referencias