Granada y Eibar empatan a cero: dominio local sin premio y respiro visitante

El Granada CF dominó el encuentro pero no pudo perforar la portería del Eibar, que se lleva un punto vital para escapar de la zona de descenso

El Granada CF volvió a demostrar su capacidad de controlar los partidos, pero una vez más la falta de efectividad en ataque le costó dos puntos vitales en su lucha por la permanencia. En un encuentro celebrado en Los Cármenes, el conjunto rojiblanco fue claramente superior al SD Eibar, pero el marcador no se movió del 0-0, dejando a los locales en los puestos de descenso y permitiendo a los armeros respirar algo más tranquilo.

Desde el pitido inicial, el Granada asumió el rol de protagonista. Con una posesión que superó el 60% durante la mayor parte del encuentro, los jugadores de Pacheta manejaron el balón con intención, buscando abrir espacios en una defensa visitante bien estructurada. Sin embargo, esa superioridad territorial no se tradujo en ocasiones claras de gol, un problema crónico que lastra las aspiraciones del equipo nazarí.

El Eibar, por su parte, llegó a Granada con una estrategia clara: resistir con orden, minimizar riesgos y aprovechar cualquier error local para generar peligro a la contra. Este planteamiento, aunque conservador, resultó efectivo para el objetivo marcado. Los visitantes se replegaron en campo propio, formando dos líneas compactas que dificultaron enormemente la progresión granadina hacia el área de Mangunagoitia.

Durante la primera mitad, el Granada intentó desbordar por las bandas con centros al área, pero la ausencia de rematadores contundentes y la buena organización defensiva del Eibar frustraron todas las aproximaciones. Los locales completaron 11 disparos a lo largo del encuentro, pero la mayoría fueron tiros lejanos o intentos bloqueados por la defensa visitante. La falta de puntería y la imprecisión en el último pase se convirtieron en los principales enemigos del equipo rojiblanco.

El SD Eibar, consciente de su inferioridad en cuanto a calidad individual, basó su resistencia en el trabajo colectivo. Los jugadores armeros recuperaron 53 balones, muchos de ellos en zona peligrosa, lo que les permitió interrumpir constantemente el ritmo del partido y evitar que el Granada se sintiera cómodo. Además, la defensa visitante mostró una solidez que ha sido escasa durante la temporada, manteniendo la portería a cero pese a la presión constante.

En la segunda mitad, el guión no varió. El Granada aumentó su ímpetu ofensivo, con Pacheta moviendo el banquillo en busca de frescura creativa. Las incorporaciones de jugadores como Corpas y Marco Moreno aportaron dinamismo, pero la falta de acierto persistió. Uno de los momentos más claros llegó en los instantes finales, cuando Pablo Sáenz recibió un balón en el corazón del área, controló con habilidad, pero su remate careció de la potencia y colocación necesarias para batir al meta visitante.

La jugada de Pablo Sáenz resume a la perfección el partido del Granada: buena construcción, control del esférico, llegada a zona de remate, pero fallo en la definición. El central mostró una gran capacidad de conducción, superando a varios rivales en una galopada que terminó con una recuperación defensiva del Eibar, celebrada por los visitantes como si fuera un gol. Esa fue la sensación durante los 90 minutos: cada acción defensiva del Eibar era una pequeña victoria.

El portero del Eibar, Mangunagoitia, tuvo una actuación sobresaliente. Aunque no fue excesivamente exigido, mostró seguridad en las pocas ocasiones en que tuvo que intervenir, despejando tres córners consecutivos en el tramo final y demostrando una gran capacidad de organización de su defensa. Su presencia en el área fue un factor tranquilizador para un equipo que llegó a Granada con la presión de los resultados negativos.

Las estadísticas del encuentro reflejan la superioridad local. El Granada completó 12 asistencias, recuperó más balones que su rival y tuvo una posesión del 61.8%. Sin embargo, el fútbol se juega en los marcadores, y allí el Eibar consiguió lo que vino a buscar: un punto que le permite alcanzar los 25 puntos y situarse en la decimosexta posición, alejándose provisionalmente de la zona roja.

Por el contrario, el Granada CF se queda con 20 puntos, atrapado en la zona de descenso y con una dinámica preocupante: no gana en su estadio desde hace más de dos meses. Esta racha negativa en Los Cármenes está lastrando seriamente las opciones de permanencia, ya que el equipo de Pacheta demuestra capacidad para competir, pero no para ganar.

El técnico local movió ficha introduciendo a Bouldini y Cuber para buscar profundidad, pero la falta de acierto fue un mal endémico. Los centros desde las bandas no encontraron rematador, y los tiros desde fuera del área se perdieron por muy poco o fueron bloqueados por la defensa visitante. El Eibar, por su parte, aguantó físicamente el tipo, aunque acumuló 5 tarjetas amarillas y 13 faltas, interrumpiendo el juego constantemente.

En los minutos finales, el Granada se volcó con desesperación. Un córner botado por Marco Moreno generó el caos en el área visitante, pero la zaga del Eibar se mostró infranqueable. La presión local fue intensa, pero desordenada, lo que permitió a los visitantes resistir y mantener el empate hasta el pitido final del árbitro, que añadió cuatro minutos de descuento.

El resultado deja un sabor amargo en Granada. El equipo mostró actitud, dominio y voluntad, pero carece del ingrediente más importante: el gol. Esta falta de efectividad está condenando al conjunto rojiblanco a una permanencia en la zona de descenso que se prolonga ya demasiado. La afición de Los Cármenes, que apoyó incondicionalmente durante los 90 minutos, se quedó con la sensación de que su equipo mereció más, pero el fútbol no se basa en merecimientos.

Para el SD Eibar, el punto sabe a gloria. La estrategia defensiva funcionó a la perfección, y el equipo demostró una capacidad de sacrificio que le permite soñar con la permanencia. Los jugadores armeros celebraron el empate con euforia, conscientes de que cada punto sumado en esta fase de la temporada es oro puro.

Los próximos compromisos no serán fáciles para ninguno de los dos equipos. El Granada visitará el próximo sábado al Cádiz CF en un duelo directo por la permanencia, mientras que el Eibar recibirá el domingo al Almería en otro encuentro clave. Ambos partidos adquieren una importancia capital tras este empate, ya que la lucha por no descender se presenta más apretada que nunca.

El análisis táctico del encuentro revela las carencias del Granada en la definición. Pacheta ha conseguido que su equipo domine los partidos, pero la falta de un delantero goleador nato está lastrando todas las buenas sensaciones. Los movimientos sin balón son correctos, la circulación es fluida, pero cuando llega el momento de finalizar, el equipo se queda sin ideas ni acierto.

Por su parte, el Eibar demostró que con orden, sacrificio y una buena organización defensiva se pueden sumar puntos valiosos fuera de casa. El equipo de San José no brilló en ataque, apenas inquietó a Luca Zidane con dos disparos inocuos, pero su labor defensiva fue ejemplar. Cada jugador cumplió con su cometido, y la cohesión del grupo fue evidente.

El partido también dejó detalles individuales destacados. La galopada de Pablo Sáenz en el tramo final, la recuperación de Sergio Álvarez que celebró como un gol, la conducción de Manu Lama desde el centro del campo, y la seguridad de Mangunagoitia bajo palos son acciones que quedarán en la memoria de este encuentro.

En definitiva, el Granada 0 - Eibar 0 es un reflejo fiel de la situación de ambos equipos. Uno que domina pero no gana, y otro que sufre pero suma. La diferencia entre permanecer en Primera División o descender puede estar en esos pequeños detalles que el Granada no está acertando y el Eibar sí está aprovechando. La temporada llega a su tramo decisivo, y cada punto, cada gol, cada error, cobra una dimensión enorme. Los rojiblancos tendrán que encontrar urgentemente la efectividad que les falta si quieren evitar el descenso, mientras que los armeros deben mantener esta línea de trabajo para asegurar su permanencia en la élite del fútbol español.

Referencias