Cazador herido de disparo durante montería en Candeleda, Ávila

Un joven de 30 años fue trasladado al Hospital de Talavera de la Reina tras un accidente de caza este domingo

Un accidente de caza ha vuelto a poner de manifiesto los riesgos inherentes a esta actividad en la sierra de Gredos. Este domingo, un cazador de unos 30 años resultó herido de un disparo en una pierna mientras participaba en una montería organizada en el término municipal de Candeleda, provincia de Ávila.

El incidente ocurrió pasadas las 12 del mediodía, cuando el servicio de emergencias 1-1-2 de Castilla y León recibió una llamada alertando de lo sucedido en una zona de monte cercana a esta localidad abulense. Las primeras informaciones indicaban que el herido se encontraba consciente, pero presentaba una herida por arma de fuego en una de sus extremidades inferiores que requería atención médica urgente.

Ante esta situación, el Centro Coordinador de Emergencias activó de inmediato el protocolo establecido para este tipo de incidentes en zonas rurales y de difícil acceso. La complejidad de estas situaciones radica no solo en la atención sanitaria propiamente dicha, sino en la localización precisa del accidentado y la coordinación necesaria para establecer un punto de traspaso seguro entre los acompañantes y los servicios de emergencia.

La Guardia Civil de Ávila y el Servicio de Salud de Castilla y León (Sacyl) fueron informados simultáneamente para que participaran en el dispositivo de rescate. En este tipo de emergencias, la colaboración entre las distintas administraciones resulta fundamental para garantizar una respuesta rápida y eficaz que pueda salvar vidas o minimizar las secuelas de las lesiones.

Uno de los principales desafíos en accidentes de caza en terreno montañoso es la accesibilidad. Los montes que rodean Candeleda forman parte del Parque Natural de la Sierra de Gredos, una zona de orografía compleja con abundante vegetación y caminos en muchos casos impracticables para vehículos convencionales. Esta circunstancia obliga a los equipos de emergencia a establecer estrategias de intervención adaptadas al medio rural.

En este caso concreto, los acompañantes del cazador herido desempeñaron un papel crucial en la primera fase del rescate. Fueron ellos quienes, siguiendo las instrucciones recibidas por teléfono desde el 1-1-2, lograron trasladar al accidentado hasta el punto de encuentro pactado con los servicios sanitarios. Esta acción conjunta permitió agilizar la asistencia y evitar que el herido permaneciera más tiempo expuesto a las inclemencias del terreno y a las complicaciones derivadas de la herida.

Una vez en el punto de traspaso, el equipo médico del Sacyl procedió a la estabilización del paciente y a la valoración inicial de las lesiones. La atención prehospitalaria en casos de heridas por arma de fuego requiere un protocolo específico: control de hemorragias, evaluación del estado hemodinámico, administración de analgesia adecuada y prevención de infecciones, entre otras medidas urgentes.

Tras recibir la asistencia inicial, el herido fue trasladado en una ambulancia de soporte vital básico hasta el Hospital de Talavera de la Reina, en la provincia de Toledo. La elección de este centro hospitalario, más cercano en línea recta que otros de la provincia de Ávila, responde a criterios de proximidad y capacidad asistencial para atender este tipo de traumatismos con garantías.

Este incidente vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad en la práctica de la caza, una actividad tradicional en la zona de Gredos que congrega a numerosos aficionados durante la temporada. Las monterías, en particular, implican un mayor número de participantes y requieren unas medidas de seguridad estrictas para evitar accidentes.

Entre las recomendaciones básicas para la caza segura se encuentran el uso obligatorio de ropa visible y homologada, el conocimiento preciso de las zonas de tiro, la comunicación constante entre los miembros de la partida y el respeto escrupuloso a las normas de seguridad establecidas. No obstante, a pesar de todas las precauciones, los accidentes siguen ocurriendo con una frecuencia que preocupa a las autoridades y a los propios colectivos cinegéticos.

La Asociación de Cazadores de Ávila y otras organizaciones del sector han venido reclamando durante años una mayor formación en seguridad para los titulares de permisos de caza, así como la obligatoriedad de cursar talleres prácticos que vayan más allá de los requisitos mínimos exigidos actualmente. La experiencia demuestra que muchos accidentes se deben a errores humanos evitables con una adecuada preparación.

Por su parte, la administración autonómica ha intensificado en los últimos años las campañas de concienciación sobre el uso responsable de las armas de fuego en el medio natural. Estas iniciativas incluyen controles de alcoholemia y drogas en los cotos, inspecciones a las organizaciones de monterías y la difusión de materiales formativos entre los cazadores.

El balance de la temporada de caza 2023-2024 en Castilla y León refleja una tendencia preocupante con varios incidentes graves, aunque la mayoría de ellos han tenido lugar sin consecuencias fatales gracias a la rápida intervención de los servicios de emergencia. La colaboración ciudadana, la correcta utilización del teléfono 1-1-2 y la preparación de los equipos de rescate son factores determinantes para salvar vidas.

En el caso del accidente de Candeleda, la coordinación entre los acompañantes, el centro de emergencias y los servicios sanitarios ha permitido un desenlace que, si bien grave, no ha puesto en riesgo la vida del herido. La rapidez en la atención inicial y el traslado adecuado a un centro hospitalario son elementos clave que han marcado la diferencia.

El herido permanece ingresado en el Hospital de Talavera de la Reina, donde los especialistas han podido evaluar con precisión el alcance de la lesión y establecer el tratamiento más adecuado. Las heridas por disparo en extremidades inferiores pueden afectar a huesos, vasos sanguíneos y nervios, por lo que la intervención quirúrgica y la rehabilitación posterior son fundamentales para la recuperación funcional.

Este suceso sirve como recordatorio de que la caza, además de ser una actividad regulada por normativas específicas, conlleva unos riesgos inherentes que deben ser gestionados con la máxima responsabilidad. La seguridad nunca debe ser un aspecto secundario, y la formación continua de los cazadores es la mejor herramienta para prevenir futuros accidentes que, como el ocurrido este domingo en Candeleda, ponen en peligro la vida de las personas.

Referencias