El escritor español Javier Cercas ha sido distinguido con el Premio al Libro Europeo por su última obra, El loco de Dios en el fin del mundo. Se trata del segundo reconocimiento que recibe de esta institución, consolidando su prestigio en el panorama literario continental. La noticia llegó cuando el autor ultimaba los detalles de su participación en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, donde continuará promocionando este ensayo que ha captado la atención internacional.
La obra, centrada en la figura del papa Francisco, representa un viaje literario y espiritual que explora el papel de la religión en el contexto contemporáneo. A través de conversaciones y reflexiones, Cercas construye un retrato complejo del pontífice y analiza la influencia de la Iglesia católica en la configuración del pensamiento europeo. El libro ha sido celebrado por su capacidad para entrelazar lo personal con lo político, ofreciendo una visión crítica pero comprometida sobre el futuro del continente.
El anuncio del premio generó un dilema en la agenda del autor. Originalmente, el 10 de diciembre de 2025 Cercas tenía previsto recibir un doctorado honoris causa de una universidad francesa. Sin embargo, la ceremonia de entrega del galardón europeo, que tendrá lugar en el Parlamento Europeo de Bruselas, obligará al escritor a reorganizar sus compromisos. La doble invitación evidencia el reconocimiento académico y cultural que Cercas ha cosechado a lo largo de su carrera.
El acto protocolario está programado para las seis de la tarde en la sede comunitaria. Entre los asistentes destacarán figuras institucionales como Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, y Sabine Verheyen, vicepresidenta de la cámara. También participará Pascal Lamy, presidente del Comité de Patrocinio del premio, quien ha sido fundamental en la promoción de este reconocimiento literario desde sus inicios.
El Premio al Libro Europeo, promovido por la asociación Esprit d’Europe, nació en 2007 bajo el auspicio de Jacques Delors. Su misión consiste en identificar y celebrar obras que refuercen los valores europeos y contribuyan al debate sobre el proyecto comunitario. A lo largo de sus dieciséis ediciones, el galardón ha distinguido títulos que han marcado la reflexión intelectual del continente, con una dotación económica de 10.000 euros para el autor ganador.
El jurado, presidido por el escritor ucraniano Andrei Kurkov, valoró especialmente la profundidad y la pasión que Cercas infunde en su análisis. Kurkov declaró en París que esta obra le había resultado «muy diferente, muy viva» en su segunda lectura, destacando cómo el autor logra tejer conversaciones sobre religión, política y existencia. El presidente del jurado enfatizó el carácter profundamente europeo del libro, que aborda el Vaticano, Italia y el papel de la fe en la construcción de la identidad continental.
El palmarés del premio incluye obras fundamentales de las últimas décadas. Entre los títulos destacados figuran Postguerra de Tony Judt, la monumental serie sobre Mussolini de Antonio Scurati, Los amnésicos de Géraldine Schwarz, Riña de gatos de Eduardo Mendoza y Calle Este/Oeste de Philippe Sands. La edición anterior reconoció L’avenir se joue à Kyiv de Karl Schlögel y Die Erweiterung de Robert Menasse, novela que explora las negociaciones de adhesión de Albania a la Unión.
Para Cercas, este premio representa un círculo que se cierra. En 2016 ya fue honrado por El impostor, obra que cuestionaba la naturaleza de la verdad y la memoria histórica. Nueve años después, su retorno al podio del mismo galardón confirma la coherencia y la evolución de su proyecto literario, siempre comprometido con los grandes debates de nuestra época. La capacidad del autor para interrogar el pasado y el presente con idéntica intensidad ha sido clave en esta doble distinción.
El reconocimiento llega en un momento crucial para la literatura de no ficción en español, demostrando que el ensayo puede competir en igualdad de condiciones con la narrativa de ficción a la hora de interpretar la realidad. La obra de Cercas no solo documenta un encuentro con el pontífice, sino que convierte esa experiencia en un espejo donde Europa puede contemplar sus propias contradicciones y esperanzas. El premio, en última instancia, celebra el poder de las palabras para construir puentes entre lo sagrado y lo profano, entre la fe y la razón, entre el individuo y la comunidad.