La 40ª edición de los Premios Goya ha dejado un sabor agridulce para los amantes del cine español, con una gala celebrada en Barcelona que confirmó las apuestas de los expertos. La noche del cine nacional estuvo marcada por el dominio de dos producciones que, desde el inicio de la temporada, se perfilaban como favoritas. Por un lado, Los domingos, la película de Alauda Ruiz de Azúa, se alzó con los galardones más prestigiosos, incluyendo el codiciado Goya a mejor película. Por otro, Sirat, el trabajo de Oliver Laxe, demostró su excelencia técnica al hacerse con seis estatuillas en categorías de realización.
El evento, presentado por Luis Tosar y Rigoberta Bandini, transcurrió sin grandes sorpresas, siguiendo la línea de lo previsto por los analistas cinematográficos. La competición se presentaba como un duelo de titanes entre dos visiones distintas del cine contemporáneo. Los domingos llegaba a la ceremonia con trece nominaciones bajo el brazo, fortalecida por sus victorias previas en los premios Feroz y Forqué. Mientras tanto, Sirat contaba con diez candidaturas y el respaldo de haberse proyectado en la sección oficial de Cannes, donde obtuvo el Premio del Jurado, además de contar con dos nominaciones a los Oscar.
La película de Alauda Ruiz de Azúa no defraudó a sus seguidores. Con cinco estatuillas en total, Los domingos se convirtió en la gran protagonista de la noche al llevarse los premios más mediáticos. La directora vasca consiguió el Goya a mejor dirección, consolidándose como una de las voces más sólidas del cine nacional. La interpretación de su elenco también fue reconocida: el premio a mejor actriz protagonista y a mejor actriz de reparto sellaron el dominio absoluto de la cinta en las categorías interpretativas. Además, el mejor guion original premió la calidad de un texto que ha conectado profundamente con crítica y público.
Por su parte, Sirat demostró que la excelencia técnica tiene su propio premio. La cinta de Oliver Laxe se hizo con seis Goyas en categorías fundamentales para la realización cinematográfica. La mejor dirección de producción, el mejor diseño de arte y la mejor fotografía reconocieron el trabajo meticuloso en la creación de universos visuales. El mejor montaje y la mejor banda sonora completaron un palmarés que culminó con el premio a mejor sonido, una categoría que este año ha adquirido una relevancia especial.
Precisamente en sonido se produjo uno de los momentos más emotivos de la gala. Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas, las tres profesionales nominadas al Oscar en la misma categoría, continuaron haciendo historia al llevarse el Goya. Este reconocimiento no solo celebra su trabajo en Sirat, sino que también pone de relieve la creciente presencia femenina en departamentos técnicos tradicionalmente masculinizados. Su nominación a los premios de la Academia de Hollywood ya supuso un hito, siendo la primera candidatura íntegramente femenina en esta disciplina.
La tercera en discordia fue Sorda, la película de Eva Libertad, que consiguió tres estatuillas muy significativas. El Goya a mejor dirección novel premió el trabajo de una cineasta emergente con una voz clara y necesaria. Además, los premios a mejor actriz revelación y a mejor actor de reparto demostraron que la cinta ha sabido potenciar talentos frescos que prometen mucho para el futuro del cine español.
La ceremonia, celebrada en Barcelona, supuso una apuesta clara por la descentralización de los eventos culturales más importantes del país. La ciudad condal acogió la gala con los brazos abiertos, demostrando su capacidad para organizar eventos de primer nivel. Los presentadores, Luis Tosar y Rigoberta Bandini, aportaron un tono equilibrado entre la solemnidad que requiere la entrega de premios y la cercanía que demanda el público actual.
La cobertura mediática de los Goya 2026 fue exhaustiva. RTVE, como entidad pública, desplegó todo su potencial para que ningún espectador se perdiera detalle. La gala se emitió en directo a partir de las 22:00 horas en La 1, RTVE Play, TVE Internacional y, por primera vez en la historia, en La 1 Ultra HD, lo que marcó un hito en la calidad de la retransmisión. Previamente, a las 19:25, un especial de alfombra roja presentado por un equipo de profesionales de la casa dio cuenta de las llegadas, los looks y las primeras impresiones de los nominados.
Para los amantes de los contenidos digitales, RTVE Play ofreció hasta nueve señales diferentes en directo, incluyendo la gala en lengua de signos, la versión en catalán y acceso exclusivo al backstage. Un equipo de creadores de contenido digital, encabezado por Inés Hernand, Nuria Marín y Marina Rivers, ofreció una cobertura paralela más dinámica y cercana a las nuevas audiencias. La radio también tuvo su espacio con el especial 'De Película' en RNE, que se emitió en Radio 5 desde las 21:05 y en Radio Nacional y Radio Exterior a partir de las 23:30.
Las cinco películas nominadas a mejor película reflejaban la salud creativa del cine español. Junto a Los domingos, Sirat y Sorda, competían Maspalomas y La cena, dos títulos que, aunque no consiguieron los premios más destacados, demostraron la riqueza temática y estética de la producción nacional. La variedad de géneros, estilos y voces presentes en esta edición de los Goya confirma que el sector está viviendo un momento de efervescencia creativa sin precedentes.
El balance final de la noche muestra un reparto de premios lógico y merecido. Mientras Los domingos se lleva el reconocimiento a la excelencia narrativa e interpretativa, Sirat consagra el trabajo técnico invisible pero fundamental para la magia del cine. La presencia de Sorda en el podio de ganadores asegura que las nuevas generaciones tienen su espacio garantizado. La 40ª edición de los Premios Goya ha sido, en definitiva, una celebración del cine español en toda su diversidad, desde los grandes estudios hasta las producciones más arriesgadas, pasando por el talento emergente que ya asoma con fuerza. Barcelona ha sido una anfitriona excepcional y la ceremonia ha dejado claro que el futuro del cine nacional está en buenas manos, tanto delante como detrás de las cámaras.