Carlos del Amor arremete contra Milei en los Goya 2026

El periodista aprovechó la gala para denunciar los recortes culturales en Argentina y alertar sobre los peligros de la ultraderecha

La noche de los Premios Goya 2026 dejó momentos memorables más allá de los galardones cinematográficos. Mientras La 1 de TVE retransmitía la ceremonia el pasado 28 de febrero, el periodista Carlos del Amor, encargado de los comentarios en directo, aprovechó su intervención para lanzar una contundente crítica contra las políticas culturales del presidente argentino Javier Milei. Su mensaje, directo y sin ambages, resonó en toda la sala y se convirtió en uno de los momentos más comentados de la velada.

El momento llegó cuando el equipo de "Belén" subía al escenario para recoger el premio a Mejor Película Iberoamericana. Fue entonces cuando Del Amor, con la contundencia que le caracteriza, no dudó en señalar la difícil situación que atraviesa el sector audiovisual argentino. "La cinematografía argentina está sufriendo, y mucho, las medidas de Milei", afirmó con rotundidad, haciendo referencia específica a la falta de financiación que está asfixiando a creadores y productores del país sudamericano.

Pero el periodista no se quedó ahí. Su análisis fue más profundo, apuntando a una tendencia que, según su perspectiva, no es exclusiva de Argentina. "Ya sabemos que suelen ser los de siempre los que ven en la cultura y en el pensamiento un enemigo", reflexionó Del Amor, evidenciando una preocupación que trasciende fronteras. La metáfora final fue demoledora: "Los que se expresan, por ejemplo, con una motosierra o cosas parecidas como fiel compañero", aludiendo directamente al peculiar símbolo que Milei ha popularizado en sus mítines políticos.

El eco de Dolores Fonzi: una voz desde el futuro

Si la intervención de Carlos del Amor fue contundente, la respuesta de Dolores Fonzi, directora y protagonista de "Belén", no se quedó atrás. Con el codiciado 'cabezón' de Goya en sus manos, la cineasta argentina aprovechó su momento de gloria para lanzar una advertencia que muchos calificaron como profética y desgarradora.

"En este momento, el mundo se convirtió en una película de terror", comenzó diciendo Fonzi, estableciendo un paralelismo inquietante entre la ficción y la realidad geopolítica actual. Su discurso enumeraba crisis globales: "Ya se ha nombrado el genocidio en Gaza, el reclamo de las mujeres en Irán y la persecución a los migrantes en Estados Unidos". Pero el mensaje iba más allá de la mera denuncia.

La directora argentina quiso dejar claro que esa "película de terror" no representa a la humanidad en su esencia, y que es responsabilidad de todos no permitir que continúe. "Ustedes que tienen tiempo aún, no caigan en la trampa", instó a la audiencia española e internacional. La frase más impactante llegó cuando se identificó como "venida del futuro" de un país donde "el presidente puso en venta incluso el agua". Una metáfora poderosa que evidencia la precarización de derechos básicos bajo gobiernos de corte ultraliberal.

"Ya no solo tenemos que defender el cine, también el agua", concluyó Fonzi, extendiendo la lucha cultural a la defensa de los bienes comunes. Sus palabras, aplaudidas fervientemente por los asistentes, convirtieron la gala en un espacio de resistencia política y cultural que pocos esperaban.

El contexto de una cinematografía bajo asedio

La película "Belén" no es un caso aislado en el panorama argentino. Representa la capacidad de un sector creativo que, pese a las adversidades, continúa produciendo obras de calidad internacional. Sin embargo, los recortes presupuestarios implementados por la administración Milei han puesto en jaque la sostenibilidad de esta industria.

La falta de financiación pública, sumada a la eliminación de incentivos fiscales y la desaparición de instituciones de apoyo al cine, ha creado un clima de incertidumbre sin precedentes. Productores, directores y técnicos enfrentan una situación límite donde la supervivencia del cine nacional está en juego. Es en este contexto donde las palabras de Del Amor adquieren mayor relevancia: la cultura no es un lujo, sino una necesidad social que requiere apoyo institucional.

Más allá de Argentina: una alerta global

Lo que hizo especialmente poderoso el mensaje de ambos profesionales fue su dimensión universal. No se trataba solo de denunciar una situación particular, sino de alertar sobre un patrón recurrente. La identificación de la cultura como "enemigo" por parte de ciertos sectores políticos es una tendencia que se repite en diferentes latitudes.

La referencia a la "motosierra" como símbolo de estas políticas no fue casual. Representa la destrucción indiscriminada de estructuras sociales, derechos adquiridos y espacios de pensamiento crítico. Cuando Del Amor habla de "los de siempre", apunta a una ideología que sistemáticamente busca desmontar el tejido cultural de las sociedades.

Por su parte, Fonzi extendió esta advertencia a otros ámbitos. Su mención al agua como bien comercializado no es mera retórica. En Argentina, la discusión sobre la privatización de recursos naturales esenciales ha cobrado fuerza, y la cineasta la convirtió en símbolo de la mercantilización extrema que caracteriza a ciertas corrientes políticas.

La reacción de la industria y el público

Las intervenciones no pasaron desapercibidas. Las redes sociales se inundaron de comentarios apoyando las posturas de Del Amor y Fonzi. Colegas del mundo del cine, periodistas y espectadores comunes celebraron que una gala de premios se convirtiera en plataforma de denuncia política.

La audiencia de La 1, que según datos alcanzó un 26% de cuota de pantalla (el mejor dato desde 2020), fue testigo de un momento histórico. No solo por los galardones cinematográficos, sino por la valentía de quienes usaron el micrófono para algo más que agradecimientos.

En los pasillos del evento, comentarios de apoyo se multiplicaban. Muchos asistentes destacaron la importancia de que figuras reconocidas hablen claro en momentos de crisis democrática y cultural. La solidaridad con el cine argentino se hizo palpable, pero también la preocupación por tendencias similares en otros países.

Un precedente para futuras galas

Lo ocurrido en los Goya 2026 establece un precedente importante. Las ceremonias de premios, tradicionalmente espacios de celebración del entretenimiento, pueden convertirse en plataformas de resistencia cuando la situación lo demanda. La decisión de Carlos del Amor y Dolores Fonzi de no callar ante la injusticia demuestra que el compromiso social es inseparable del arte.

En un contexto donde la ultraderecha gana terreno globalmente, con discursos que criminalizan la cultura, el pensamiento crítico y los derechos sociales, estas voces se vuelven esenciales. No se trata de politizar el arte, sino de reconocer que el arte siempre ha sido político.

La gala de este año quedará en la memoria no solo por los triunfadores, sino por aquellos que usaron su visibilidad para defender lo indefendible. Porque al final, como bien dijo Del Amor, son siempre los mismos los que ven en la cultura un enemigo. Y son siempre los creadores, los pensadores y los ciudadanos comprometidos quienes deben levantar la voz para decir: basta.

Los Goya 2026 demostraron que el cine español no está ajeno a las luchas globales. Por el contrario, se posicionó como aliado solidario de quienes en otros lugares del mundo luchan por mantener viva la llama de la cultura. Y ese, quizás, sea el premio más importante de la noche.

Referencias