El Día de Acción de Gracias, conocido en inglés como Thanksgiving, representa una de las festividades más arraigadas en la cultura estadounidense. En 2025, esta celebración, que invita a la reflexión y la gratitud, tendrá lugar el jueves 27 de noviembre. Se trata de una fecha señalada en el calendario norteamericano, donde millones de personas interrumpen su rutina diaria para reunirse con sus seres queridos y participar en tradiciones centenarias.
El origen de esta conmemoración se remonta a 1621, cuando un grupo de peregrinos que habían llegado a América a bordo del Mayflower decidió organizar un banquete para celebrar su primera cosecha exitosa en el Nuevo Mundo. Esta celebración, que se prolongó durante tres días, contó con la presencia de los pueblos nativos Wampanoag, quienes habían enseñado a los colonos técnicas agrícolas fundamentales para sobrevivir a los duros inviernos de la región de Plymouth, Massachusetts. Aunque esta narrativa forma parte del imaginario colectivo, la festividad ha evolucionado significativamente a lo largo de más de tres siglos.
La consolidación de Thanksgiving como celebración nacional tuvo tres hitos fundamentales. El primero se produjo en 1789, cuando George Washington emitió la primera proclamación oficial. El presidente fundador de Estados Unidos estableció el 26 de noviembre de ese año como día para expresar agradecimiento por el fin de la Guerra de Independencia, la ratificación de la Constitución y las prosperidades de la joven república. Esta decisión sentó las bases para una tradición que, sin embargo, aún no era anual ni universal en todos los estados.
El segundo momento decisivo llegó en plena Guerra Civil, en 1863, con Abraham Lincoln. Influenciado por la persistente campaña de la escritora y editora Sarah Josepha Hale, Lincoln declaró que el último jueves de noviembre sería un feriado nacional permanente. La medida buscaba promover la unidad en un país desgarrado por el conflicto entre la Unión y la Confederación, ofreciendo un día de pausa colectiva para la reflexión y la reconciliación.
El tercer hito histórico ocurrió durante la Gran Depresión, en 1939. El presidente Franklin D. Roosevelt intentó adelantar la celebración al penúltimo jueves de noviembre con el objetivo de alargar el periodo de compras navideñas y estimular la economía. Esta modificación, conocida como "Franksgiving", generó controversia y confusión entre la población. Finalmente, en 1941, el Congreso estableció de forma definitiva el cuarto jueves de noviembre como la fecha oficial, resolviendo el debate y creando la estructura que perdura hasta nuestros días.
En la actualidad, Thanksgiving constituye uno de los 11 días feriados federales en Estados Unidos. Escuelas, oficinas gubernamentales y la mayoría de empresas cierran sus puertas, permitiendo que ciudadanos de todo el país viajen para reunirse con familiares y amigos. La celebración se ha convertido en un pilar cultural que trasciende sus raíces religiosas y agrícolas para convertirse en una tradición secular con profundo significado emocional.
El menú tradicional de Thanksgiving permanece prácticamente inalterado desde sus orígenes. El pavo asado ocupa el centro de la mesa, acompañado de relleno, puré de patata, salsa de arándanos y pastel de calabaza. Cada familia añade sus propias variantes y platos regionales, creando un ritual culinario que simboliza abundancia y compartir. La preparación de estas comidas se ha convertido en un acto de amor y dedicación que reúne a varias generaciones en la cocina.
Más allá de la mesa, Thanksgiving despliega una serie de eventos que capturan la atención de millones. El Desfile de Macy's, que en 2025 alcanzará su edición número 99, transforma las calles de Manhattan en un espectáculo de color y fantasía. Durante más de cuatro kilómetros, carrozas ornamentadas, bandas musicales y gigantescos globos de helio desfilan entre la multitud, marcando el inicio oficial de la temporada navideña en la ciudad de Nueva York. Este evento, televisado a nivel nacional, se ha convertido en un icono cultural tan importante como la propia cena.
Otra tradición inseparable de Thanksgiving es la transmisión de partidos de fútbol americano. La NFL programa encuentros especiales que congregan a familias enteras frente al televisor, combinando el espíritu competitivo del deporte con el ambiente festivo del día. Esta fusión de gastronomía, entretenimiento y deporte crea una experiencia única que define la identidad estadounidense contemporánea.
El significado de Thanksgiving ha evolucionado desde su concepción original. Mientras que inicialmente representaba agradecimiento por la supervivencia y la cosecha, hoy simboliza universalidad, inclusión y reflexión sobre los logros personales y colectivos. Es un día donde la gratitud se extiende más allá de lo material, abarcando relaciones, salud y oportunidades. Muchas comunidades aprovechan la ocasión para organizar colectas de alimentos y voluntariado, reforzando los valores de solidaridad y compromiso social.
La influencia de Thanksgiving trasciende las fronteras de Estados Unidos. En Canadá se celebra una versión propia el segundo lunes de octubre, y otros países han adoptado fechas similares para promover la gratitud. Sin embargo, la esencia estadounidense, con su combinación de historia, tradiciones y modernidad, mantiene un carácter único que continúa fascinando al mundo.
En 2025, cuando el reloj marque el 27 de noviembre, millones de estadounidenses participarán en este ritual colectivo. Desde las primeras horas de la mañana, con la preparación del pavo, hasta el último segundo del desfile de Macy's, cada momento estará imbuido de significado histórico y emocional. Thanksgiving no es simplemente un día libre en el calendario, sino una manifestación cultural que refleja la identidad, los valores y las aspiraciones de una nación.
La festividad también ha generado debates en torno a su representación histórica. Algunos grupos indígenas y académicos cuestionan la versión simplificada del encuentro de 1621, señalando las consecuencias coloniales que siguieron. Este diálogo crítico enriquece la comprensión de Thanksgiving, transformándolo de una celebración unidimensional a un evento complejo que permite múltiples lecturas históricas y culturales.
Comercialmente, Thanksgiving funciona como el pistoletazo de salida para la temporada de compras navideñas. El día siguiente, conocido como Black Friday, representa uno de los momentos de mayor actividad económica del año. Esta conexión entre gratitud y consumo refleja las paradojas de la sociedad moderna, donde lo espiritual y lo material coexisten en una misma celebración.
La tecnología ha transformado cómo se vive Thanksgiving. Las videollamadas permiten que familias separadas por distancias compartan la mesa virtualmente, mientras que las redes sociales se inundan con fotografías de platos elaborados y momentos familiares. Sin embargo, el núcleo emocional permanece intacto: la necesidad humana de conectar, agradecer y pertenecer.
En resumen, Thanksgiving 2025 representa la continuidad de una tradición que ha resistido el paso del tiempo, adaptándose a cada época sin perder su esencia. Desde los campos de Plymouth hasta las pantallas digitales, esta festividad continúa siendo un recordatorio poderoso de que, independientemente de las circunstancias, siempre hay motivos para la gratitud. El 27 de noviembre, Estados Unidos volverá a demostrar que algunas tradiciones, lejos de volverse obsoletas, adquieren nuevo significado con cada generación que las celebra.