La victoria por 3-4 del Real Madrid ante el Olympiacos en la UEFA Champions League ha supuesto mucho más que tres puntos para el conjunto blanco. Tras una semana complicada con resultados adversos en LaLiga EA Sports y una derrota en Anfield, el equipo de Xabi Alonso volvió a sonreír en un encuentro que, según los expertos, podría marcar un antes y un después en la temporada. La clave no estuvo solo en los cuatro tantos de Kylian Mbappé, sino en una transformación táctica que ha encendido las alarmas entre los futuros rivales.
En el programa El Bar de la Cadena SER, el periodista Jordi Martí desglosó las claves de un partido que, a su juicio, envía un mensaje contundente al continente: "El Madrid que vimos no tiene nada que ver con lo que Xabi Alonso tiene en la cabeza". Esta aparente contradicción es, precisamente, lo que más preocupa a los analistas: la capacidad del entrenador vasco para adaptarse a la necesidad sin perder la esencia ganadora.
El centro del campo compuesto por Federico Valverde, Eduardo Camavinga y Aurélien Tchouaméni fue la gran novedad. Un tridente físico, potente y con capacidad de recuperación que prioriza el músculo sobre el toque. Martí lo definió como "cemento armado", una metáfora que refleja la intención de blindar la zona de creación ante las acometidas rivales. Esta decisión táctica responde a la ausencia de un organizador puro que ocupe el vacío dejado por la marcha de Toni Kroos y Luka Modric, dos referentes que durante años marcaron el ritmo del juego madridista.
La estrategia es clara: presionar, recuperar y lanzar. Los tres centrocampistas deben correr, disputar cada balón dividido y servir rápidamente a las estrellas delanteras. Vinicius Junior y Mbappé se convierten así en los únicos focos ofensivos, beneficiándose de los espacios generados por el despliegue físico de sus compañeros. Como señaló Martí: "Pone a tres tíos fuertes y les pide que echen a correr para que le lleguen el mayor número de balones a los señores Vinicius y Mbappé".
Sin embargo, este planteamiento no está exento de polémica. Eloy Lecina, colaborador del programa, matizó que este modelo depende en gran medida de la predisposición del rival. En contextos donde el adversario se entrega el balón y se encierra atrás, la efectividad de esta estrategia se resiente. "En España, si quieren dar el balón y cerrarse, no se van a mover ahí porque saben que este Madrid es mucho más rentable esperarle atrás bien cerradito", argumentó Lecina.
La reflexión apunta a una realidad ineludible: el éxito de este sistema requiere que el contrario ataque y deje espacios. Ante equipos que se repliegan y esperan, la falta de un mediocentro con visión de juego y capacidad de asociación en corto podría convertirse en un lastre. La posesión estéril y la dificultad para desbordar defensas compactas son los riesgos evidentes de apuesta tan directa.
El propio Jordi Martí sugirió que este cambio podría tener un origen institucional. La hipótesis de una conversación entre Florentino Pérez y Xabi Alonso donde el presidente habría pedido al entrenador simplificar el juego, dar libertad a Vinicius y reforzar el flanco izquierdo, cobra fuerza. Este tipo de directrices, si existen, marcarían una línea clara: priorizar el resultado inmediato sobre la construcción de un estilo elaborado.
Los cuatro goles de Mbappé son la mejor carta de presentación de esta filosofía. El francés, que llegó al Madrid con la etiqueta de galáctico, demostró su capacidad para resolver partidos en momentos de crisis. Cada una de sus intervenciones fue el resultado de una transición rápida, de aprovechar el desorden defensivo del Olympiacos. Sin embargo, la pregunta que surge es si este modelo es sostenible a largo plazo o si solo funciona como parche temporal.
La Champions League, con su formato de eliminación directa, puede ser el terreno perfecto para esta versión del Madrid. Los equipos europeos suelen ser más valientes, atacar con mayor profundidad y, por tanto, dejar más espacios atrás. En ese contexto, la velocidad de Mbappé y Vinicius, combinada con la contundencia del centro del campo, puede resultar letal. Pero en LaLiga, donde muchos conjuntos visitan el Santiago Bernabéu con una mentalidad conservadora, las dificultades pueden multiplicarse.
Xabi Alonso se enfrenta al dilema del entrenador moderno: ¿fidelidad a una idea o adaptación pragmática? Su trayectoria como técnico había estado marcada por un fútbol elaborado, con toque y control. Este giro hacia el pragmatismo físico puede interpretarse como una evolución forzada por las circunstancias o como una renuncia a sus principios. El tiempo dirá si esta versión es una solución temporal o la base de un nuevo proyecto.
Lo cierto es que la victoria ante el Olympiacos ha devuelto la confianza a un vestuario que la necesitaba. Los jugadores han visto que, incluso en momentos de duda, el equipo puede encontrar alternativas. La capacidad de adaptación demostrada por Alonso refuerza su liderazgo técnico y envía un mensaje de unidad a la plantilla. "El mensaje de Florentino a Xabi es el de que no enrede mucho", concluyó Martí, resumiendo la esencia de este nuevo capítulo.
El calendario no da tregua y el próximo rival ya acecha. La efectividad de este modelo se medirá en los próximos compromisos, especialmente en aquellos donde el Madrid deba tomar la iniciativa y romper defensas cerradas. La clave estará en la capacidad de los centrocampistas de evolucionar, de añadir a su despliegue físico una mayor capacidad de asociación y visión. Valverde, Camavinga y Tchouaméni tienen talento técnico más que demostrado; el reto es canalizarlo dentro de este esquema más directo.
La afición blanca, mientras tanto, celebra el regreso al camino del triunfo. Los goles de Mbappé han apagado, al menos temporalmente, las críticas por la falta de gol. La defensa, a pesar de encajar tres tantos, ha mostrada una solidez en la medular que hacía falta. Y el banquillo ha demostrado que puede dar respuestas cuando el plan inicial no funciona.
En el fondo, este partido ha dejado más preguntas que respuestas. ¿Es este el Madrid definitivo o una versión de emergencia? ¿Funcionará contra los grandes de Europa? ¿Alonso volverá a su fútbol de toque cuando la plantilla esté completa? Lo único seguro es que, por primera vez en semanas, el ambiente en la capital española vuelve a ser de optimismo. Y eso, en el mundo del fútbol, ya es mucho.
La temporada es larga y la UEFA Champions League no perdona. Pero si hay algo que caracteriza al Real Madrid es su capacidad para reinventarse en los momentos críticos. Este nuevo capítulo, lejos de ser un simple parche, podría convertirse en la antesala de una nueva era. Una era donde el físico, la velocidad y la efectividad sustituyen al control, al toque y la posesión. El fútbol evoluciona, y el Madrid parece haber dado un paso más en esa dirección.