Griezmann rescata al Atlético con un golazo y lo mete en cuartos de Copa

El francés anotó un tanto de antología en el último suspiro del partido ante el Deportivo, sellando la clasificación del conjunto colchonero

El Atlético de Madrid logró este lunes su pase a los cuartos de final de la Copa del Rey gracias a una diana magistral de Antoine Griezmann en el estadio de Riazor. El conjunto dirigido por Diego Pablo Simeone superó al Deportivo en un duelo vibrante que se decidió por la mínima, con un solitario gol que bastó para desatascar un encuentro complicado. La contienda, correspondiente a los dieciseisavos de final, mantuvo en vilo a los aficionados hasta el último minuto, cuando el delantero galo apareció para ejecutar una obra maestra futbolística. La importancia del tanto trascendió lo meramente deportivo, consolidando al francés como figura indiscutible del proyecto rojiblanco y demostrando una vez más su capacidad para resolver situaciones límite. El choque, que se desarrolló bajo una intensa lluvia gallega, presentó un guion típico de eliminatoria a vida o muerte, con un cuadro local agazapado en defensa y esperando su oportunidad al contragolpe. Los de Simeone, conscientes de la necesidad de evitar sorpresas desagradables, plantearon un encuentro basado en el control territorial y la paciencia para desgastar a su rival. No obstante, la efectividad no acompañó a los visitantes durante los primeros compases, donde los atléticos dispusieron de varias ocasiones claras que no supieron materializar. La primera mitad concluyó sin goles, con un dominio territorial del Atlético que chocaba contra una defensa bien estructurada y un portero inspirado. Los de la Coruña, lejos de amilanarse, plantearon una resistencia digna de elogio, complicando el desarrollo normal del juego a los madrileños. La reanudación no varió el guion inicial. El conjunto colchonero intensificó su asedio, pero la falta de acierto en los metros finales y la seguridad bajo palos del meta local mantenían el empate a cero en el luminoso. Simeone movió el banquillo introduciendo cambios ofensivos, buscando frescura en las bandas y profundidad en ataque. La entrada de nuevos efectivos dinamizó el juego rojiblanco, que comenzó a generar peligro de forma más continuada. El desenlace llegó cuando el cronómetro marcaba los instantes finales del compromiso. Una jugada ensayada en una zona próxima al área del Deportivo derivó en un disparo lejano que, tras un rechace defensivo, quedó muerto en la frontal. Griezmann, con su característica olfato goleador, se anticipó a la zaga y, sin pensárselo dos veces, ejecutó un zurdazo imparable que se coló por la escuadra, dejando sin opciones al guardameta. La celebración fue una mezcla de alivio y euforia, con el francés abrazado por sus compañeros en una demostración de unión grupal. El tanto, además de su belleza técnica, supuso un golpe anímico demoledor para el Deportivo, que veía esfumarse su opción de forzar la prórroga. Los minutos restantes transcurrieron sin incidentes, con el Atlético administrando su ventaja y el Deportivo incapaz de reaccionar. El pitido final certificó el pase a cuartos para los de Simeone, que ya esperan rival en la siguiente ronda del torneo del KO. El técnico argentino, en rueda de prensa, destacó la importancia del triunfo en un escenario tan complicado como Riazor. "Sabíamos que sería una eliminatoria difícil, el Deportivo es un histórico que siempre complica. El gol de Antoine fue una obra de arte, pero el mérito es de todo el grupo", manifestó el Cholo, reconociendo el esfuerzo colectivo. Por su parte, Griezmann, elegido mejor jugador del encuentro, mostró su satisfaccación por el tanto pero enfatizó el objetivo final. "Lo importante es que el equipo sigue vivo en una competición que nos ilusiona. El gol es para mis compañeros, que trabajan día a día para que yo pueda brillar", declaró el galo, siempre humilde en sus declaraciones. La clasificación refuerza la moral de un Atlético que afronta una temporada exigente en múltiples frentes. La Copa del Rey representa una oportunidad tangible de título, y el equipo rojiblanco demostró que posee la madurez necesaria para superar obstáculos en territorio hostil. El rendimiento defensivo, una vez más, fue sólido, mientras que la capacidad de reacción ofensiva sigue siendo su principal aval. El sorteo de cuartos definirá el camino hacia la gloria, pero lo cierto es que el conjunto madrileño ya ha enviado un mensaje claro a sus rivales: está dispuesto a pelear por el trofeo hasta el final. La regularidad en la competición doméstica, sumada a la experiencia europea, convierten al Atlético en uno de los favoritos al título. La gestión de Simeone, que ha sabido dosificar esfuerzos y mantener a su plantilla competitiva, resulta clave en este tramo decisivo de la temporada. La afición colchonera, mientras tanto, celebra el pase y ya sueña con una nueva noche mágica en un estadio que, con frecuencia, ha sido testigo de gestas históricas. La magia de la Copa reside precisamente en estas historias de superación, donde un solo gol puede cambiar el destino de una eliminatoria. Griezmann, con su calidad indiscutible, volvió a demostrar por qué es considerado uno de los mejores delanteros del panorama europeo. Su capacidad para aparecer en los momentos decisivos, lejos de ser casualidad, responde a una preparación meticulosa y un instinto natural para el gol. El francés, que ya suma varios tantos en esta edición del torneo, se perfila como máximo aspirante a la Bota de la competición. La próxima fase promete emociones fuertes, con equipos de primer nivel también clasificados. La igualdad en la élite del fútbol español garantiza cruces apasionantes, donde cualquier error puede resultar fatal. El Atlético, consciente de sus fortalezas y debilidades, afrontará el reto con la humildad que caracteriza a la institución. La plantilla, profunda y equilibrada, permite a Simeone rotar sin perder calidad, un factor determinante en torneos de eliminación directa. La confianza en el grupo, unida a la calidad individual de jugadores como Griezmann, Morata o Llorente, dibuja un horizonte prometedor para los intereses rojiblancos. La cita con la historia está servida, y el Atlético quiere escribir su nombre con letras de oro en el palmarés de la competición. La victoria en Riazor, más allá de su valor deportivo, simboliza la capacidad de sufrimiento de un equipo curtido en mil batallas. Esa experiencia, intangible pero palpable, marca la diferencia cuando el destino de una eliminatoria se decide por detalles mínimos. El camino hacia la final es largo y está sembrado de obstáculos, pero los de Simeone ya dieron el primer paso. Ahora, con la ilusión intacta y la moral por las nubes, el objetivo es claro: levantar el trofeo en el mes de mayo. La afición, fiel hasta la extenuación, acompañará a su equipo en cada paso de este viaje hacia la gloria. La magia de la Copa, esa competición que todo lo puede, ha vuelto a sonreír al Atlético de Madrid.

Referencias

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