El Ceuta ha hecho oficial este martes la salida de uno de sus futbolistas más destacados de la primera vuelta. Samu Obeng, atacante de origen ghanés, ha decidido poner punto y final a su periplo en el conjunto de la ciudad autónoma para emprender una nueva aventura deportiva en el Albacete Balompié. La operación, completamente pactada por mutuo acuerdo, responde al deseo del jugador de contar con más minutos y un rol más protagonista dentro del equipo, algo que le resultaba complicado mantener en la escuadra dirigida por José Juan Romero.
La decisión del futbolista no ha sido improvisada ni fruto de un capricho. De hecho, Obeng ya optó por no desplazarse con el resto de su exequipo durante la visita del pasado domingo al estadio del Málaga CF, un gesto que anticipaba su inminente desvinculación. Esta ausencia, lejos de ser una decisión repentina, reflejaba su voluntad firme de cerrar cuanto antes su incorporación a las filas manchegas. Curiosamente, el atacante había gozado de titularidad en los dos compromisos previos precisamente por la baja de Marcos Fernández, quien continúa recuperándose de una complicada lesión en la rodilla que ha mermado las opciones ofensivas del equipo durante varias jornadas.
El club albaceteño, por su parte, no ha tardado en anunciar el acuerdo con el delantero, que firmará contrato hasta junio de 2027, lo que demuestra la confianza que depositan en sus cualidades a largo plazo. Desde este mismo martes, Obeng ya se ejercita bajo las órdenes de Alberto González en las modernas instalaciones de la Ciudad Deportiva Andrés Iniesta, con el objetivo puesto en el próximo compromiso de Copa del Rey contra el Real Madrid. Una oportunidad de oro para el recién llegado que podría debutar de inmediato en uno de los escenarios más importantes del fútbol español.
**Un debut memorable que no consolidó su presencia**
La llegada de Samu Obeng al Ceuta generó expectación desde el primer momento, y su estreno no defraudó a las expectativas creadas. El ariete marcó el tanto de la victoria en la cuarta jornada de competición ante el Huesca, un gol que parecía abrirle las puertas de la titularidad de forma indefinida. Sin embargo, la competencia por el puesto de referencia en ataque era feroz y la plantilla contaba con alternativas de calidad. La posterior incorporación y consolidación de Marcos Fernández relegó al ghanés a un segundo plano táctico, convirtiéndose en una pieza de refresco para la segunda mitad de los encuentros más que en una opción de inicio.
A pesar de su rol secundario, Obeng demostró profesionalidad y volvió a la alineación inicial en las victorias contra el filial de la Real Sociedad y el Andorra, aunque estas oportunidades respondían más a las necesidades del equipo por la ausencia del delantero catalán que a una planificación estable a largo plazo. Desde aquel gol inicial en la cuarta jornada, el atacante no volvió a ver portería, lo que acentuó su deseo de cambiar de aires y buscar un proyecto donde su rol fuera más determinante. La falta de continuidad, pese a sus buenas actuaciones, fue el principal argumento que esgrimió el jugador para solicitar su salida.
**El Ceuta se queda con opciones limitadas en ataque**
La marcha de Obeng deja al técnico José Juan Romero con un plantel ofensivo notablemente mermado y con pocas alternativas probadas. La lesión de Marcos Fernández, que podría mantenerle alejado de los terrenos de juego durante varias semanas más, y la salida del ghanés reducen las alternativas naturales a Juanto Ortuño y al recién incorporado Marc Domènech, que aún se está adaptando a la dinámica del equipo. Ante esta situación de emergencia, el entrenador optó por una solución creativa en La Rosaleda, situando a Kuki Zalazar como falso delantero centro, aunque el resultado no fue el esperado y el equipo cayó derrotado.
El conjunto ceutí aún mantiene abierta la ventana de traspasos y tiene margen para reforzar la demarcación ofensiva antes del cierre del mercado invernal. No obstante, la prioridad actual de la dirección deportiva parece centrarse en la posible llegada de José Campaña, especialmente tras la lesión de Rubén Díez en el mismo duelo malaguista. El centrocampista, pieza clave en el esquema de Romero, podría estar aproximadamente un mes de baja, lo que ha acelerado la búsqueda de refuerzos para el eje del campo y ha retrasado, de momento, la incorporación de un nuevo delantero.
**Un movimiento estratégico para ambas partes**
Para Samu Obeng, este cambio de clubes representa una oportunidad de revitalizar su carrera en un proyecto donde confía en tener mayor relevancia y continuidad. El Albacete, líder en su grupo y con aspiraciones claras de ascenso, apuesta por un futbolista con experiencia en la categoría y capacidad goleadora demostrada, aunque necesite recuperar la confianza y la regularidad que le permita rendir al máximo nivel. La apuesta es clara: un contrato largo que permite al jugador asentarse y al club planificar con él a medio plazo.
Por su parte, el Ceuta debe recomponer su ataque sobre la marcha y en medio de una competición exigente. La combinación de bajas por lesión y salidas inesperadas obliga a la dirección deportiva a moverse con celeridad para no desaprovechar las opciones de playoff que mantiene el equipo. La próxima semana será crucial para definir si finalmente llega un nuevo referente ofensivo que cubra el hueco dejado por Obeng o si Romero confiará en las opciones internas hasta el cierre del mercado, aprovechando la versatilidad de jugadores como Zalazar o dando más minutos a Domènech.
El delantero ghanés cierra así un capítulo corto pero intenso en el Ceuta, donde dejó buenos momentos y una buena imagen entre la afición, pero sin lograr afianzarse como titular indiscutible. Ahora, en Albacete, tendrá la ocasión de demostrar su verdadero potencial en una escuadra con aspiraciones claras de ascenso y con un sistema que, se espera, se adapte mejor a sus características. El tiempo dirá si esta decisión resulta beneficiosa para todas las partes implicadas, pero lo cierto es que el mercado de invierno sigue moviéndose y los clubes de la categoría buscan reforzar sus debilidades para afrontar la recta final de la temporada con garantías.