María José Campanario, la reconocida odontóloga que lleva más de dos décadas en el foco mediático como esposa del torero Jesulín de Ubrique, da un paso inédito en su carrera televisiva. Este viernes 9 de enero, la castellonense se estrenará como concursante en la sexta edición de 'El Desafío', el programa de Antena 3 que se ha consolidado como uno de los concursos más exigentes y extremos de la parrilla española. Una apuesta personal que la someterá a pruebas inéditas para el gran público.
La noticia ha generado expectación, no solo por su figura pública, sino por las circunstancias personales que la acompañan. A sus 43 años, Campanario acaba de vivir una de las etapas más intensas y transformadoras de su vida: la maternidad de su último hijo en 2022. Ahora, deja temporalmente a un lado su rol materno y sus conocidos problemas de salud para someterse a una prueba que exigirá de ella el máximo rendimiento físico y psicológico. Una decisión que habla de su carácter determinado y su voluntad de superación constante.
De la clínica dental al plató más extremo
Antes de convertirse en uno de los rostros habituales de la prensa del corazón, María José Campanario llevaba una vida profesional alejada de los focos y los flashes. Licenciada en Odontología, su día a día transcurría entre consultas, pacientes y el ejercicio de una profesión que requiere precisión, paciencia y dedicación. Lejos de las portadas de las revistas, su prestigio se construía en el ámbito sanitario, un terreno donde los títulos académicos y la experiencia clínica son la única moneda de cambio.
Todo cambió radicalmente en enero de 2001, cuando el destino la cruzó con Jesulín de Ubrique, uno de los diestros más mediáticos y populares del momento. El contexto no podía ser más complejo: el torero se recuperaba de un grave accidente de tráfico y acababa de poner fin a una relación de varios años con Belén Esteban, colaboradora televisiva que compartía con él gran parte de la escena pública. La química fue instantánea y sorprendente. Como el propio torero relató posteriormente en televisión: «Las invité a que vinieran al campo. En un momento que la vi distraída, le dije: 'De esta cara nunca te vas a olvidar'. Nada más conocerla, el primer día…».
Aquella frase, pronunciada en un contexto tan cotidiano como un almuerzo entre amigos, selló el inicio de una historia que ha perdurado más de veinte años y ha resistido todos los embates de la fama. Apenas quince meses después de aquel primer encuentro, el 20 de julio de 2002, la pareja daba el sí quiero en la majestuosa Hacienda Benazuza de Sanlúcar la Mayor. La ceremonia, cubierta por ¡HOLA!, reflejó la seguridad y la serenidad con la que ambos afrontaban su futuro compartido. Jesulín declaró en la publicación sentirse «muy tranquilo porque estaba muy seguro de lo que iba a hacer y de con quién iba a compartir» su vida.
Maternidad tardía y salud, dos ejes de su presente
La trayectoria vital de Campanario ha estado marcada por decisiones personales valientes y poco convencionales. En 2022, con 43 años, la odontóloga volvía a ser madre, una elección que rompe los esquemas tradicionales y que ella asumió con naturalidad y entusiasmo. Este hito familiar, sin embargo, no ha estado exento de complicaciones y desafíos propios de una gestación en edades consideradas avanzadas desde el punto de vista médico.
Desde hace años, la esposa del torero ha gestionado diversos problemas de salud que han requerido su atención constante, chequeos médicos periódicos y un estilo de vida adaptado a sus necesidades. Aunque ha preferido mantener los detalles en el ámbito privado, su entorno cercano confirma que su condición física ha sido un factor a considerar en cada decisión importante. Precisamente este contexto hace más notable y admirable su incorporación a 'El Desafío'.
El formato, presentado por Roberto Leal, somete a sus participantes a pruebas que desafían los límites del cuerpo y la mente. Desde pruebas de resistencia extrema hasta retos que ponen a prueba la estabilidad emocional, el programa no deja espacio para la mediocridad. Para una mujer que ha combinado su profesión médica, la maternidad reciente y sus dolencias crónicas, la decisión de sumarse al elenco de ocho famosos supone una apuesta personal importante y un acto de fe en sus propias capacidades.
Una preparación que empieza en 'El Hormiguero'
La víspera del estreno, este jueves 8 de enero, María José Campanario visitará 'El Hormiguero' de Pablo Motos. Allí compartirá mesa con el presentador sevillano y con Eduardo Navarrete, diseñador de moda que también formará parte del concurso. La entrevista servirá como antesala perfecta para que el público conozca de primera mano sus expectativas, sus temores y su estado de forma física y mental ante el reto que se avecina.
La participación de Campanario no es ajena al formato. Ya en su día, la odontóloga acudió al programa como invitada durante la participación de su marido como concursante. Conocía de cerca la dinámica, la presión y la intensidad que el concurso genera. Ahora, el rol se invierte completamente. Ella será la protagonista que deberá superar obstáculos, enfrentar miedos y demostrar una fortaleza que, según ha demostrado en su vida privada, posee en abundancia.
El reto de 'El Desafío': más que un concurso
La sexta edición de 'El Desafío' promete elevar el listón de las ediciones anteriores. Con ocho nuevos famosos de perfiles muy diversos, el programa mantendrá su esencia: pruebas extremas que exigen preparación física, control emocional y una dosis importante de coraje y determinación. Para María José Campanario, esta experiencia representa una oportunidad única de mostrar una faceta desconocida para el gran público, más allá de su identidad como esposa de torero o madre de familia numerosa.
El contexto personal de la castellonense añade una capa de complejidad y de interés a su participación. Dejar atrás la maternidad de un bebé, gestionar sus problemas de salud con la debida precaución y enfrentarse a un calendario de grabaciones extenuante requiere una planificación meticulosa y el apoyo incondicional de su entorno familiar. Sin embargo, quienes conocen su trayectoria saben que la tenacidad, la disciplina y la capacidad de adaptación son algunas de sus características definitorias.
Una figura que evoluciona en el panorama mediático
Desde aquel lejano 2001, María José Campanario ha construido una identidad pública sólida y respetada. Inicialmente conocida como la pareja de Jesulín de Ubrique, ha sabido mantener su propio espacio y su propia voz. Su profesión médica le ha otorgado un prestigio diferencial en el mundo del espectáculo, donde las titulaciones académicas suelen ser una rareza y a menudo se menosprecian.
Su presencia en 'El Desafío' podría marcar un punto de inflexión en su trayectoria mediática. A diferencia de otras apariciones televisivas centradas en su vida familiar o en su faceta de celebrity, este formato la sitúa como individuo capaz de superar sus propios límites y de competir en igualdad de condiciones con otros famosos. El público podrá verla en situaciones de estrés, vulnerabilidad, esfuerzo físico máximo y, probablemente, victoria personal.
La cuenta atrás ha comenzado
Con el estreno a solo horas, la expectación crece de forma exponencial. La visita a 'El Hormiguero' servirá para calibrar el ánimo de la concursante y para que ella misma pueda transmitir su estado de ánimo a los espectadores. ¿Cómo gestionará la presión de las cámaras? ¿Qué estrategias empleará para superar las pruebas más duras? ¿Cómo compatibilizará la competición con su rol materno y sus obligaciones familiares? Estas son algunas de las incógnitas que resolverá la sexta edición del programa.
Lo que está claro es que María José Campanario afronta este nuevo capítulo con la misma determinación que ha demostrado en cada etapa de su vida. Desde su reconversión de odontóloga a figura pública, pasando por su consolidación como matriarca de una de las familias más seguidas de España, hasta su reciente maternidad tardía. Ahora, el desafío es literal, escrito con mayúsculas. Y ella está preparada para enfrentarlo, demostrar su valía y, posiblemente, sorprender a propios y extraños con una capacidad de superación que ya ha demostrado en múltiples ocasiones fuera de las cámaras.