Grecia paraliza su espacio aéreo por fallo técnico en el control de tráfico

Una avería en las frecuencias radiales provoca el caos en los aeropuertos griegos, con cientos de vuelos cancelados y pasajeros varados

El sistema de navegación aérea de Grecia sufrió una interrupción sin precedentes este domingo, obligando a las autoridades a cerrar temporalmente el espacio aéreo del país. El incidente, originado por un fallo técnico en las frecuencias de radio del control del tráfico aéreo, ha generado un colapso operativo que afecta tanto a conexiones domésticas como a vuelos internacionales con origen o destino en territorio heleno.

El problema se detectó puntualmente a las 9:00 horas, hora local, cuando el sistema de comunicaciones entre torres de control y aeronaves dejó de funcionar correctamente. Esta situación comprometió la seguridad de las operaciones, lo que llevó a la Autoridad de Aviación Civil Helénica (HCAA) a tomar la decisión inmediata de suspender todas las salidas y llegadas en los principales aeródromos del país.

El aeropuerto internacional Eleftherios Venizelos de Atenas, principal puerta de entrada al país, ha registrado escenas de caos con largas filas de viajeros intentando obtener información sobre sus conexiones. Los mostradores de las aerolíneas se han visto desbordados por peticiones de reprogramación, cancelación o reembolso de billetes. Según fuentes aeroportuarias, únicamente las aeronaves que ya se encontraban en ruta pudieron ser gestionadas con protocolos de emergencia y bajo estrictas restricciones.

La parálisis ha obligado a desviar numerosas aeronaves hacia aeropuertos alternativos en países limítrofes. Turquía, Italia y Bulgaria han recibido vuelos desviados que no pudieron completar su aproximación a destinos griegos. Esta medida, si bien necesaria para garantizar la seguridad, ha añadido complejidad logística a una situación ya de por sí crítica.

Los pasajeros de largo recorrido han sido los más perjudicados, ya que la falta de información oficial en las primeras horas del incidente generó incertidumbre y ansiedad entre quienes tenían previsto conexiones internacionales. Muchos viajeros han denunciado la escasa comunicación por parte de las compañías aéreas y la dificultad para acceder a datos actualizados sobre el estado de sus vuelos.

La HCAA ha activado una investigación urgente para determinar las causas exactas del fallo en el sistema de frecuencias radiales. Las primeras hipótesis apuntan a un problema en la infraestructura de telecomunicaciones, aunque no se han descartado otras líneas de investigación. Las autoridades han enfatizado que la suspensión del espacio aéreo constituye una medida de seguridad necesaria para proteger a pasajeros y tripulaciones, y que no se restablecerá la operatividad completa hasta que todos los sistemas funcionen con total garantía.

Durante la jornada, los técnicos han logrado recuperar parcialmente los servicios de comunicación, permitiendo un reinicio gradual de las operaciones. Sin embargo, el proceso de normalización será lento, ya que la acumulación de retrasos y la necesidad de reprogramar cientos de vuelos crearán un efecto dominó que se extenderá durante las próximas horas, e incluso días.

El incidente llega en un momento particularmente delicado para la economía helena, con el sector turístico a punto de entrar en su temporada alta. El turismo representa uno de los motores económicos fundamentales de Grecia, y cualquier perturbación en la conectividad aérea puede tener consecuencias significativas en la percepción de destino y en las reservas futuras. Los tour operadores y hoteles ya han expresado su preocupación por el impacto potencial en la confianza de los viajeros internacionales.

Los países vecinos también han sentido las repercusiones de la crisis. Vuelos con destino a Israel y otras rutas de Medio Oriente que utilizan el espacio aéreo griego como corredor han experimentado retrasos significativos. Las compañías aéreas han tenido que rediseñar rutas y buscar alternativas que eviten el territorio heleno, lo que ha incrementado los tiempos de vuelo y los costes operativos.

Ante esta situación, la HCAA ha emitido una serie de recomendaciones para los afectados. Los viajeros deben mantenerse en contacto directo con sus aerolíneas a través de canales oficiales, ya que la información difundida en redes sociales puede ser incompleta o no actualizada. Se aconseja revisar el estado del vuelo antes de desplazarse al aeropuerto y considerar la posibilidad de reprogramar viajes no urgentes.

Las aseguradoras de viaje también han activado sus protocolos para atender las reclamaciones derivadas de cancelaciones y retrasos prolongados. Los pasajeros afectados deben conservar todos los justificantes de gastos adicionales, como alojamiento o manutención, para poder ejercer sus derechos de compensación.

El sector aeronáutico europeo está monitorizando de cerca la evolución del incidente, ya que pone de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas. Expertos en seguridad aérea han destacado la importancia de contar con sistemas redundantes que eviten parálisis totales en caso de fallo técnico. La Unión Europea podría solicitar un informe detallado sobre las circunstancias del cierre para evaluar si se cumplieron todos los protocolos de seguridad establecidos.

Mientras tanto, en los terminales de Atenas y otros aeropuertos regionales, la tensión comienza a ceder a medida que las pantallas de salidas muestran vuelos recuperando su horario. No obstante, la incertidumbre persiste entre quienes tienen previsto viajar en los próximos días, temerosos de nuevas interrupciones.

La restauración completa del sistema de comunicaciones radiales es la prioridad absoluta para las autoridades griegas, conscientes de que la reputación de su sector aéreo y, por extensión, de su industria turística, está en juego. La celeridad con la que se resuelva esta crisis determinará el grado de confianza que los viajeros internacionales mantendrán hacia Grecia como destino seguro y fiable.

Con el transcurso de las horas, se espera que la operatividad retorne a la normalidad, aunque el balance final de retrasos y cancelaciones aún no ha sido divulgado oficialmente. Lo que está claro es que este domingo quedará marcado como uno de los días más complicados para la aviación civil griega en las últimas décadas, sirviendo como recordatorio de la fragilidad de los sistemas que sustentan la conectividad global.

Referencias

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