José María Almoguera aclara su distanciamiento con Alejandra Rubio

El colaborador de '¡De Viernes!' niega que Carmen Borrego esté detrás del conflicto y confirma un acercamiento vía WhatsApp

El hijo de Carmen Borrego, José María Almoguera, ha roto su silencio sobre una de las tensiones familiares más comentadas del último año: el distanciamiento con su prima Alejandra Rubio. En una reciente intervención en el programa ¡De Viernes!, el comunicador ha ofrecido nuevos detalles sobre el estado de su relación con la hija de Terelu Campos, desmintiendo teorías y mostrando su disposición al diálogo.

Durante su comparecencia en el espacio televisivo, Almoguera ha querido precisar la naturaleza del último contacto mantenido con Alejandra, después de que ella misma hiciera pública la existencia de una conversación. Contrariamente a lo que se podría pensar, no hubo una llamada telefónica, sino un intercambio digital: "No fue una conversación telefónica. Fueron varios mensajes de WhatsApp, varios no, bastantes. Tuvimos una pequeña conversación", ha especificado el colaborador, aclarando así el formato de esa comunicación.

Este intercambio de mensajes, lejos de ser un mero formalismo, habría desvelado un cambio de actitud por parte de Alejandra. Según ha transmitido José María, la joven empresaria habría mostrado un interés genuino por entablar un encuentro cara a cara para resolver sus diferencias. "Sí he visto interés estos días porque nos veamos y porque me cuente qué pasa y ver qué se puede solucionar", ha manifestado, dejando entrever una posible vía de entendimiento.

No obstante, y pese a este aparente acercamiento, Almoguera ha reconocido que todavía desconoce las causas específicas que provocaron el deterioro de su vínculo familiar. La hermética postura de su prima le ha impedido hasta el momento conocer el origen exacto del malestar: "No lo sé todavía. Ha sido muy hermética, creo que lo quiere hablar en persona y me parece súper bien", ha comentado, respetando la decisión de Alejandra de querer tratar el asunto de forma presencial.

Una de las cuestiones que más especulaciones ha generado en los medios de comunicación es si este distanciamiento guarda relación con los problemas que José María mantuvo en su día con su madre, Carmen Borrego. Al respecto, el colaborador ha sido tajante y categórico: "Si fuera por eso no lo entendería, porque no es su problema. Es un problema mío con mi madre que ya está más que solucionado", ha sentenciado, desvinculando claramente ambos asuntos.

En su intervención, Almoguera ha querido dejar patente que el conflicto con Carmen Borrego pertenece al pasado y que ambas partes han asumido sus responsabilidades. "Ambas partes hemos admitido cada uno la culpa de lo que tenemos y se ha solucionado", ha asegurado, cerrando así cualquier debate sobre la vigencia de esa disputa familiar. Incluso ha llegado a manifestar que, si realmente ese fuera el motivo del enfado de Alejandra, estaría dispuesto a pedir disculpas repetidamente: "Si es eso, pues volvería a pedir perdón las veces que haga falta".

Más allá de las especulaciones, José María ha apuntado a que el distanciamiento con su prima no responde a un episodio concreto o una discusión puntual, sino a un proceso gradual que se ha ido gestando durante años. El colaborador ha explicado que, antes de consolidar su relación con Paola Olmedo, mantenía una conexión más estrecha con Alejandra, pero que el cambio de prioridades personales marcó un punto de inflexión.

"La relación, yo realmente antes de conocer a Paola tenía una relación con ella y después es verdad que yo me concentré en formar mi familia y ahí como que a lo mejor yo me pude distanciar un poco", ha reflexionado. Esta concentración en su proyecto de vida en común con su pareja habría generado, según su propio análisis, un alejamiento natural que no necesariamente implicó un conflicto abierto, sino una reconfiguración de sus respectivas vidas.

El testimonio de Almoguera dibuja un escenario complejo donde las dinámicas familiares, los cambios personales y las expectativas no siempre alineadas convergen. Su disposición al diálogo y la posibilidad de una reunión física con Alejandra abren una puerta a la reconciliación, aunque el camino parece requerir un intercambio sincero y directo que solo puede producirse en un encuentro personal.

La evolución de esta situación continúa siendo seguida con atención por los espectadores del programa y los seguidores de la familia Campos, uno de los clanes más mediáticos de España. La resolución de este distanciamiento, de concretarse, no solo cerraría un capítulo de tensión, sino que también ofrecería un ejemplo de cómo las relaciones familiares pueden superar periodos de fricción mediante la comunicación abierta y la voluntad de entendimiento mutuo.

Por el momento, la pelota está en el tejado de Alejandra, quien parece tener las claves para desentrañar el origen de su malestar. José María, por su parte, ha dejado claro que su intención es preservar el vínculo familiar y que está dispuesto a escuchar, reflexionar y, si es necesario, pedir perdón. La historia, lejos de estar cerrada, parece abocada a un nuevo capítulo que dependerá de la voluntad de ambas partes de sentarse a hablar con la honestidad que el asunto requiere.

Referencias

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