La maldición de las lesiones continúa golpeando con dureza a los Denver Nuggets. Aunque el conjunto de Colorado ha demostrado un nivel competitivo notable durante la presente temporada, la seguidilla de contratiempos físicos no cesa de mellar sus opciones. La última jornada de 2025 dejó un nuevo episodio preocupante en forma de nueva baja sensible, esta vez protagonizada por Jonas Valančiūnas, quien se vio obligado a abandonar el encuentro ante los Toronto Raptors por una dolencia muscular que podría prolongarse más de lo deseado.
El choque en la pista canadiense, que finalmente cayó del lado visitante por un ajustado 106-103 en tiempo extra, estuvo marcado por la ausencia de varias piezas clave en el roster de los Nuggets. Los nombres propios de Aaron Gordon, Christian Braun y Cameron Johnson ya figuraban en la enfermería, pero la principal preocupación residía en la baja de Nikola Jokic, quien tras esquivar una lesión grave en la rodilla, permanecerá inactivo durante aproximadamente cinco semanas, un período crítico en el calendario regular.
Precisamente la ausencia del serbio ha incrementado exponencialmente la responsabilidad de Valančiūnas, convertido en el pívot titular de facto para este período. Sin embargo, su participación como referente interior se vio bruscamente interrumpida cuando restaban algo más de cuatro minutos para concluir el tercer período, con el electrónico mostrando un 75-72 favorable a los locales. El lituano, que actuaba como principal referente bajo los aros en ausencia de Jokic, sintió un pinchazo en la parte posterior del muslo derecho que le obligó a retirarse al vestuario cojeando de manera evidente. Los servicios médicos del equipo confirmaron posteriormente que se trataba de una lesión en el isquiotibial derecho que le impidió regresar a la cancha para los compases finales del duelo.
La reacción del afectado
Tras la conclusión del encuentro, Valančiūnas compareció ante los medios de comunicación con una bota ortopédica protegiendo la zona afectada. El centro europeo, visiblemente frustrado por el contratiempo, describió la sensación que experimentó en el momento de la lesión: «Noté un 'pop' en la zona afectada», reconoció el jugador, quien no pudo ocultar su malestar cuando se le interrogó sobre su estado y el posible tiempo de recuperación.
«Estoy lesionado, no estoy bien, hermano. ¿Qué voy a decir?», respondió de manera concisa y directa el pívot, evidenciando la crudeza de la situación tanto física como anímica. Sus palabras reflejaban la evidente preocupación por un percance que llega en el peor momento posible, tanto para él como para la franquicia, que ve mermadas sus opciones en la zona pintada.
El punto de vista del entrenador
David Adelman, técnico interino de los Nuggets mientras Michael Malone recupera de sus propios problemas físicos, confirmó el diagnóstico inicial durante la rueda de prensa postpartido. «Desconozco la gravedad exacta. Nos estamos acostumbrando a esta dinámica; parece que cada noche cualquier jugador sufre un contratiempo», manifestó el entrenador con un tono que combinaba preocupación con resignación, consciente de que la situación está desbordando los límites de lo normal.
Adelman, consciente de que el equipo debe seguir adelante pese a las adversidades, intentó buscar un lado positivo a la situación: «Lo bueno es que hay alguien más que puede aprovechar la oportunidad, y así es como tenemos que verlo». Sin embargo, la repetición de incidentes parece haber desgastado al cuerpo técnico, como evidenció su siguiente declaración: «Espero que Jonas se recupere bien, esperemos que no sea nada grave, como he dicho otras 19 veces este mes», un número que deja patente la magnitud del problema.
Impacto en la plantilla y perspectivas inmediatas
La lesión de Valančiūnas supone un golpe considerable para un equipo que ya navegaba con el agua al cuello en cuanto a disponibilidad de efectivos. Con Jokic fuera durante varias semanas, el lituano era la única opción con experiencia contrastada para ocupar la posición de cinco. Su baja obligará a Adelman a recurrir a jugadores de segundo filo o a reestructurar completamente su esquema táctico, posiblemente utilizando alineaciones más pequeñas con jugadores versátiles.
Los Nuggets han demostrado una capacidad de resiliencia notable, manteniendo su nivel competitivo pese a las circunstancias adversas. La victoria en Toronto, con un triple de Brandon Ingram anulado por haberse ejecutado tras la bocina final, demuestra que el equipo conserva su espíritu de lucha y la capacidad de competir hasta el último segundo. No obstante, la sostenibilidad de este rendimiento se cuestiona con cada nueva baja, y el desgaste acumulado puede pasar factura en las próximas semanas.
El calendario no espera, y Denver deberá afrontar los próximos compromisos con una rotación cada vez más limitada y con minutos de descanso prácticamente inexistentes para los titulares disponibles. La profundidad de banquillo se verá seriamente comprometida, y jugadores que habitualmente contaban con minutos limitados deberán asumir responsabilidades mayores de las inicialmente previstas. La gestión de minutos y la prevención de nuevas lesiones se convertirán en prioridades absolutas para el staff técnico, que ya está sobrepasado por la situación.
Una temporada bajo el signo de la adversidad física
Lo que prometía ser una campaña de consolidación para los Nuggets se ha convertido en una constante batalla contra las lesiones y el tiempo. Cada victoria se consigue a costa de un esfuerzo sobrehumano, y cada partido plantea el riesgo de perder a otro efectivo clave. La mala fortuna ha golpeado por igual a estrellas consolidadas como Jokic y a piezas de apoyo esenciales como Valančiūnas, creando una espiral de precaución que afecta al rendimiento colectivo.
La franquicia de Colorado mantiene su posición en la tabla gracias a la calidad de sus jugadores disponibles y a la capacidad de adaptación de su cuerpo técnico, que ha tenido que reinventar constantemente sus esquemas. Sin embargo, la pregunta que todos se hacen en los pasillos de la NBA es cuánto tiempo podrán sostener este ritmo sin que las consecuencias sean demasiado graves para la salud física del plantel. La disponibilidad de los jugadores se ha convertido en el principal obstáculo para las aspiraciones de un equipo que, en condiciones normales, sería candidato a grandes hazañas en la conferencia oeste.
La recuperación de Valančiūnas será monitorizada semana a semana, sin plazos claros de regreso establecidos de momento. Mientras tanto, los Nuggets seguirán confiando en su capacidad para superar las adversidades, una cualidad que han demostrado sobradamente desde el inicio de la temporada. La próxima fase de la campaña definirá si esta resiliencia tiene límites o si el equipo puede convertirse en un ejemplo de superación en la historia reciente de la NBA, demostrando que la unidad y el carácter pueden compensar las ausencias.