Luis Rojas Marcos: los secretos para envejecer con vitalidad a los 82 años

El reconocido psiquiatra comparte en su nuevo libro las claves para una vejez plena, basadas en el ejercicio, la autoconocimiento y el diálogo interior positivo

El prestigioso psiquiatra español Luis Rojas Marcos ha vuelto a sorprender al público con su energía inagotable. Con 82 años recién cumplidos y tras completar su maratón número treinta, el doctor presenta su última obra literaria, 'El regalo de los años', un manual inspirador sobre cómo enfrentar la tercera edad con optimismo y propósito. Su testimonio personal sirve como mejor ejemplo de sus propias recomendaciones: una vida activa, una mente despierta y una actitud proactiva ante el paso del tiempo.

En este nuevo libro, publicado por HarperCollins, Rojas Marcos desgrana las pautas fundamentales para transformar el envejecimiento en una etapa gratificante. Lejos de los tópicos sobre la vejez como período de declive, el autor propone una visión dinámica donde cada individuo puede ejercer un control activo sobre su bienestar. La obra surge de décadas de experiencia clínica y de una vida personal comprometida con la excelencia física y mental.

Uno de los pilares centrales de su filosofía es la práctica constante del ejercicio físico. El hecho de que Rojas Marcos haya cruzado la meta de treinta maratones a sus 82 años no es una anécdota menor, sino la demostración viviente de que el cuerpo humano responde admirablemente al movimiento continuado. Para el psiquiatra, la actividad física regular no solo fortalece músculos y huesos, sino que actúa como un potente antídoto contra la depresión y el deterioro cognitivo. No se trata de convertirse en un atleta de élite, sino de establecer rutinas sostenibles que mantengan la máquina corporal en funcionamiento óptimo.

Sin embargo, el cuidado del cuerpo solo es parte de la ecuación. El verdadero cambio, según el doctor, comienza cuando la persona decide tomar las riendas de su propia existencia. Esta metáfora del timón representa la capacidad de cada ser humano para dejar de ser un mero espectador pasivo de su vida y convertirse en el capitán de su propio barco. En una sociedad que a menudo relega a los mayores a roles secundarios, Rojas Marcos defiende la importancia de mantener la agencia personal hasta el último aliento.

El proceso de tomar el control requiere, en primer lugar, un profundo autoconocimiento. El psiquiatra insta a sus lectores a realizar un inventario honesto de sus necesidades, deseos y capacidades. ¿Qué actividades generan verdadera satisfacción? ¿Qué relaciones nutren el espíritu? ¿Qué hábitos, por el contrario, generan sufrimiento innecesario? Una vez identificados estos elementos, el siguiente paso consiste en reorganizar la vida diaria para maximizar los momentos de placer y minimizar las fuentes de malestar. Esta planificación consciente no es un ejercicio de egoísmo, sino de sabiduría práctica.

La actitud positiva constituye otro elemento indispensable en este proyecto de envejecimiento saludable. Rojas Marcos no promueve una visión ingenua o pollyanna del mundo, sino una disposición mental activa hacia la esperanza. La investigación científica ha demostrado repetidamente que las emociones positivas fortalecen el sistema inmunológico, reducen la inflamación crónica y mejoran la resiliencia ante las adversidades. Cultivar la gratitud, la alegría y el sentido del humor no son simples consejos de autoayuda, sino estrategias neurobiológicamente fundamentadas para prolongar la vida y mejorar su calidad.

Precisamente, la frase que más ha resonado en la presentación del libro resume su esencia: "Háblate a solas, háblate bien y vivirás mejor". Esta sentencia, aparentemente simple, encierra una profunda verdad psicológica. El diálogo interno que mantenemos con nosotros mismos configura nuestra realidad emocional de manera determinante. Cuando la voz interior se torna crítica, despectiva o catastrófica, erosiona la autoestima y genera ansiedad. Por el contrario, un monólogo interior compasivo y constructivo actúa como un aliado poderoso en la construcción de una identidad sólida.

El concepto de autoestima ocupa un lugar privilegiado en el pensamiento de Rojas Marcos. Para él, cuidar la relación con uno mismo no es un lujo, sino una necesidad básica. La autoestima saludable no implica la ausencia de autocrítica, sino la capacidad de reconocer los propios límites sin caer en la autodesvalorización. Hablar bien en la soledad no significa autoengañarse, sino tratarse con la misma amabilidad que ofreceríamos a un buen amigo. Este hábito, repetido diariamente, reconfigura los circuitos neuronales asociados al autoconcepto y genera cambios duraderos en el bienestar psicológico.

Otra enseñanza valiosa del libro es la invitación a "manosear la muerte", una expresión provocadora que invita a familiarizarse con la finitud humana. Lejos de ser una morbosidad, este ejercicio de contemplación de la mortalidad permite poner en perspectiva las preocupaciones triviales y valorar el presente. Las culturas occidentales tienden a ocultar la muerte, creando un tabú que aumenta la angustia existencial. Rojas Marcos propone integrar la conciencia de la muerte como parte natural de la vida, lo que libera energía para vivir con mayor intensidad y propósito.

Las adversidades, en este marco, dejan de ser meros obstáculos para convertirse en oportunidades de crecimiento. El envejecimiento conlleva inevitablemente pérdidas: la salud física, seres queridos, roles sociales. Sin embargo, la respuesta ante estas pérdidas define la calidad de la experiencia vital. El psiquiatra argumenta que una mente entrenada en la resiliencia puede encontrar significado incluso en el sufrimiento, transformando cada desafío en una lección.

La obra de Rojas Marcos se distingue por fundir la evidencia científica con la sabiduría vital. Cada recomendación se apoya en investigaciones de la neurociencia, la psicología positiva y la medicina preventiva, pero se presenta con un lenguaje accesible y empático. Este equilibrio entre rigor académico y proximidad humana ha sido la marca distintiva de su trayectoria profesional, que incluye años al frente de instituciones sanitarias y una prolífica labor divulgativa.

El mensaje final de 'El regalo de los años' es un llamado a la acción consciente. No basta con leer y asentir; es necesario implementar cambios concretos en la vida cotidiana. Empezar por pequeños hábitos: una caminata diaria de treinta minutos, un momento de reflexión matutina, una conversación interna más amable. Estos microcambios, mantenidos en el tiempo, generan transformaciones exponenciales en la calidad de vida.

La sociedad moderna necesita voces como la de Luis Rojas Marcos, que desafían los estereotipos sobre la vejez y ofrecen mapas prácticos para navegar esta etapa con dignidad y alegría. Su propia vida sirve como testimonio irrefutable de que los años pueden ser realmente un regalo, pero un regalo que hay que saber abrir y disfrutar con intención. La clave está en no esperar que la felicidad llegue desde fuera, sino construirla desde dentro, con herramientas sencillas pero poderosas: el movimiento, la autocompasión y la valentía de asumir la propia mortalidad como motor de vida.

Referencias