Mayor Oreja revive teorías conspirativas del 11-M en nuevo libro

El exministro del Interior presenta 'Una verdad incómoda' junto a Aznar, cuestionando la versión oficial de los atentados

El vigésimo segundo aniversario de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid vuelve a traer a la palestra polémica teorías alternativas sobre lo que realmente sucedió aquel trágico día. Jaime Mayor Oreja, exministro del Interior durante el gobierno de José María Aznar, ha decidido sacar a la luz sus dudas y sospechas en un nuevo libro que presentará públicamente este miércoles junto al expresidente del Gobierno.

La obra, titulada Una verdad incómoda. Testimonio de una época: contra el silencio y la mentira y editada por Espasa con fecha de publicación en 2026, representa un repaso exhaustivo a la trayectoria política de Mayor Oreja, pero centra gran parte de su atención en los sucesos que cambiaron el rumbo político de España hace más de dos décadas. En sus páginas, el que fuera también presidente del PP vasco y eurodiputado popular plantea cuestionamientos que chocan frontalmente con la versión judicial establecida.

Las dudas sobre la autoría islamista

A pesar de que los tribunales españoles atribuyeron de forma firme la autoría de los atentados a una célula yihadista, Mayor Oreja considera que esta calificación resulta "insuficiente". En su relato, el exministro reconstruye sus primeras impresiones del día de los hechos, cuando su experiencia previa en la lucha antiterrorista le hizo pensar, por "sentido común" y "historia", que la banda terrorista ETA estaba detrás de la masacre.

Mayor Oreja detalla en el libro que tras conocer la noticia de las explosiones en las estaciones de tren, contactó de inmediato con la entonces ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, para transmitirle sus sospechas. Su argumento se basaba en un patrón que él conocía bien: la organización terrorista llevaba varias semanas sin realizar atentados, una pausa que él consideraba "cuando menos sospechosa".

El exministro también defiende con vehemencia la actuación de Ángel Acebes, titular de Interior en el momento de los atentados, asegurando que "nunca mintió" sobre la información de la que disponía en esas horas críticas.

La tesis de la complicidad de ETA

Uno de los ejes centrales del libro es la insistencia en que ETA "al menos" tenía conocimiento previo de que se iba a producir un atentado masivo. Mayor Oreja no se atreve a afirmar directamente que la banda participara en la planificación o ejecución, pero sí deja entrever que existió una connivencia o conocimiento tácito.

El argumento temporal constituye una de sus principales pruebas, aunque sea circunstancial. El exministro señala que resulta "incomprensible" que ETA no realizara ninguna acción terrorista antes de las elecciones generales de 2004, cuando sí lo hizo en comicios posteriores con objetivos electorales claros, según su interpretación.

Para reforzar esta idea, Mayor Oreja recuerda el asesinato del concejal socialista Isaías Carrasco en Mondragón, Gipuzkoa, apenas días antes de las elecciones de 2008. Según le explicó el sociólogo Pedro Arriola, este crimen "proporcionó 350.000 votos" a José Luis Rodríguez Zapatero. De manera similar, considera que el anuncio del cese de la violencia un mes antes de las elecciones de 2011 fue una maniobra para favorecer a Alfredo Pérez Rubalcaba, aunque en esta ocasión la estrategia no surtió efecto y Mariano Rajoy obtuvo la mayoría absoluta.

El "estado profundo" francés y la masonería

Quizás la parte más controvertida del libro es la que apunta a la posible implicación de lo que Mayor Oreja denomina el "Estado profundo" de Francia. Esta teoría habla de una "red paralela" de servicios secretos no oficiales que, según el autor, estarían integrados en la masonería.

Estas afirmaciones, que el propio exministro califica como sospechas más que como acusaciones directas, carecen de pruebas documentales que las sustenten. Se presentan como especulaciones basadas en su percepción de cómo operan ciertas redes de poder en el país vecino.

El concepto de "estado profundo" (deep state en inglés) se ha popularizado en los últimos años para referirse a supuestas redes de poder ocultas que manipularían los gobiernos electos desde las sombras. Mayor Oreja adapta esta idea al contexto francés y la vincula con los atentados de Madrid.

El silencio estratégico de 2004

Otro pilar argumental del libro gira en torno al "extraño silencio" de ETA en 2004, justo cuando el Gobierno de Aznar estaba en su recta final y acababa de ilegalizar Herri Batasuna (HB). Para Mayor Oreja, la lógica es "aplastante": la banda no necesitaba actuar porque "otros estaban preparando un trágico atentado" que conseguiría el mismo objetivo político.

Esta "ruptura de la historia de España", como la califica el exministro, comenzaría con la derrota electoral de Mariano Rajoy en 2004, una derrota que atribuye directamente al impacto de los atentados. En su opinión, aquellas elecciones deberían haberse suspendido ante la magnitud de la tragedia.

La izquierda y ETA como "aliado real"

El libro va más allá en sus reflexiones políticas al sostener que "a raíz del 11-M" la izquierda español optó por ver a ETA como un "aliado real". Esta afirmación implica una relación de complicidad política que, según Mayor Oreja, habría condicionado la posterior política antiterrorista del PSOE.

La tesis sugiere que el cambio de gobierno en 2004 no solo fue una consecuencia electoral de los atentados, sino el inicio de una nueva etapa donde la lucha contra el terrorismo de ETA se vio matizada por consideraciones políticas que el autor considera inaceptables.

Presentación en un contexto simbólico

La elección de la fecha de presentación no es casual. El acto, que tendrá lugar este miércoles en Madrid, coincide exactamente con el aniversario de los atentados, un día que se conmemora cada año con homenajes a las víctimas. La presencia de José María Aznar junto a Mayor Oreja en este evento añade un peso político simbólico considerable.

Ambos líderes conservadores han mantenido desde el principio posturas críticas con la investigación oficial, aunque nunca antes habían sido tan explícitos en la publicación de un libro con estas características. La editorial Espasa, perteneciente al grupo Planeta, ha apostado por una publicación que seguramente generará intenso debate en los medios de comunicación y las redes sociales.

El debate sobre la memoria histórica

La publicación de Una verdad incómoda llega en un momento en España donde la memoria histórica y la revisión de hechos del pasado reciente generan fuertes controversias. A diferencia de otras obras que han cuestionado la versión oficial desde perspectivas periodísticas o académicas, este libro proviene de un exministro del Interior con acceso directo a la información de inteligencia de la época.

Esto confiere a sus afirmaciones una cierta autoridad, aunque también las somete a un escrutinio más riguroso. Los críticos ya apuntan que las teorías sin pruebas pueden resultar dañinas para las víctimas y para la convivencia democrática, mientras que sus defensores argumentan que cuestionar la versión oficial es un ejercicio de transparencia.

Impacto en el debate político actual

El Partido Popular, que lidera Alberto Núñez Feijóo, no se ha pronunciado oficialmente sobre el contenido del libro, aunque las relaciones entre la dirección actual del partido y las figuras históricas como Aznar y Mayor Oreja son conocidas. La publicación podría reabrir viejas heridas dentro del partido sobre cómo gestionar el legado de los gobiernos de Aznar.

Por otro lado, el PSOE y otros partidos de izquierda han reaccionado con preocupación ante lo que consideran una "resurrección de teorías conspirativas" que ya fueron desmontadas en sede judicial. El riesgo de que estas ideas ganen tracción en sectores de la población descontentos con la clase política es un factor que preocupa a los analistas.

La importancia de las fuentes y la evidencia

Uno de los aspectos más debatidos del libro es la ausencia de pruebas documentales que respalden las graves acusaciones que se insinúan. Mayor Oreja se escuda en su "experiencia" y "sentido común", pero los expertos en terrorismo y periodistas de investigación exigen evidencias concretas para sostener teorías que cuestionan una investigación que duró años y contó con la participación de múltiples agencias de seguridad.

La distinción entre sospechas fundadas y especulaciones sin base se vuelve crucial cuando se habla de un evento que causó 192 muertes y más de 2.000 heridos. Las víctimas y sus familias han pedido en repetidas ocasiones que se respete la memoria de sus seres queridos y que no se utilice su tragedia para fines políticos partidistas.

Conclusiones de una polémica inevitable

El lanzamiento de Una verdad incómoda por parte de Jaime Mayor Oreja no pasa desapercibido. Su decisión de presentarlo precisamente el aniversario de los atentados, acompañado por José María Aznar, garantiza que el debate sobre el 11-M volverá a ocupar titulares y tertulias durante las próximas semanas.

Mientras el autor insiste en que "queda mucho por decir" sobre aquellos hechos, la comunidad periodística y judicial recuerda que las investigaciones exhaustivas ya establecieron una versión documentada y probada. La tensión entre la necesidad de cerrar heridas y la pulsión por revisar el pasado parece destinada a continuar, alimentando uno de los debates más sensibles de la democracia española contemporánea.

Lo que está claro es que, veintidós años después, el 11-M sigue generando interpretaciones encontradas y que la búsqueda de "verdades incómodas" forma parte de un proceso de memoria colectiva que, lejos de cerrarse, parece reabrirse con cada nueva publicación que cuestiona el relato oficial establecido.

Referencias