El pasado 12 de febrero, el municipio sevillano de Tomares se convirtió en el epicentro del debate político y social con la celebración de la segunda sesión del XIV Foro España a Debate 2026. El evento, organizado por el Ayuntamiento de la localidad, contó con la presencia de una de las figuras más destacadas de la diplomacia y la política española de las últimas décadas: Javier Rupérez.
Rupérez, quien fuera el primer embajador de España ante la OTAN en 1982, ofreció una conferencia magistral que abordó cuestiones fundamentales sobre el futuro de España, su identidad nacional y su posicionamiento en el complejo escenario internacional actual. El periodista y analista político Juan Carlos Blanco fue el encargado de presentar al veterano diplomático, contextualizando su trayectoria como una de las voces más autorizadas en materia de seguridad y relaciones exteriores.
El alcalde de Tomares, José María Soriano, expresó su satisfacción por acoger a Rupérez, destacando que "su trayectoria y su contribución a la política exterior y de seguridad de España lo convierten en una voz de referencia para entender el papel de España en el mundo". Durante su intervención, el diplomático desarrolló una serie de reflexiones que culminaron con un mensaje contundente: "España es un gran país, la patria común e indivisible de todos los españoles".
A lo largo de su ponencia, Rupérez articuló su discurso en torno a cuatro ejes fundamentales que, a su juicio, deberían guiar la reflexión colectiva sobre el presente y futuro de la nación.
Primero: La reivindicación de España como patria común
El exembajador insistió en la necesidad de reivindicar a España "en todas sus características históricas, ideológicas, personales, económicas". Para Rupérez, más allá de las diferencias lingüísticas o territoriales, España constituye "la patria común e indivisible de todos los españoles". Esta afirmación, repetida con énfasis, buscaba trascender las divisiones actuales y recordar el valor de la unidad nacional como base de convivencia. El diplomático subrayó que las particularidades regionales, lejos de ser un obstáculo, enriquecen el tejido nacional cuando se entienden como parte de un proyecto común.
Segundo: Recuperar el espíritu de la Transición
Uno de los momentos más emotivos de su intervención fue la evocación del legado de la Transición española. Rupérez recordó que, pese a una historia "convulsa" marcada por la República, el siglo XIX o la Guerra Civil, los españoles demostraron una capacidad excepcional para "reencontrarse todos". Independientemente de los orígenes o las posiciones ideológicas de cada uno, la sociedad española construyó un espacio común "donde todos nos sintiéramos a gusto, pensáramos lo que pensáramos, había sitio para todos". Este espíritu de concordia y diálogo, según el diplomático, es un patrimonio que debe preservarse y revitalizar en tiempos de polarización. La Transición no fue solo un proceso político, sino un ejercicio de madurez colectiva que demostró la capacidad de superar fracturas profundas.
Tercero: Exigencia política y atención a la ciudadanía
El tercer pilar de su discurso se centró en la responsabilidad de la clase política. Rupérez instó a "exigir a los políticos que cumplan lo que quiere la ciudadanía española" y que atiendan "a las necesidades de todos los españoles". Esta llamada a la rendición de cuentas y al servicio público refleja su visión de una democracia activa donde los representantes deben responder genuinamente a las demandas sociales, priorizando el interés general por encima de las tácticas partidistas. El diplomático enfatizó que la desafección ciudadana hacia la política solo puede revertirse con hechos concretos y una escucha activa.
Cuarto: Seguridad, Europa y autonomía estratégica
El diplomático no eludió los desafíos geopolíticos actuales. Abogó por reforzar el gasto en seguridad ante un mundo que calificó de "imprevisible e inseguro". Además, defendió la necesidad de avanzar hacia los "Estados Unidos de Europa", es decir, una Federación Europea que dotaría al continente de una verdadera autonomía estratégica. Esta visión federalista, según Rupérez, es esencial para que Europa pueda hacer frente a las grandes potencias y defender sus intereses en el escenario global. La autonomía estratégica europea, argumentó, no es una opción sino una necesidad imperativa en un mundo multipolar donde los intereses nacionales deben articularse dentro de un proyecto continental sólido.
El contexto internacional de su intervención no es menor. En un momento de tensión geopolítica creciente, con conflictos en Europa oriental, la crisis energética y la competencia tecnológica entre superpotencias, la voz de un experto de la talla de Rupérez cobra especial relevancia. Su experiencia como embajador ante la OTAN durante la Guerra Fría le proporciona una perspectiva única sobre la importancia de las alianzas y la preparación defensiva. El diplomático alertó sobre la fragilidad de las instituciones multilaterales y la necesidad de que España asuma un rol proactivo en la defensa de valores democráticos.
La figura de Javier Rupérez trasciende su etapa en la OTAN. A lo largo de su carrera ha sido diputado y senador por Cuenca, Madrid, Ciudad Real y Castilla-La Mancha, presidente del Partido Demócrata Popular y de la Internacional Demócrata Cristiana. Esta trayectoria polifacética le confiere una visión integral de la realidad española, desde la política interior hasta la proyección internacional. Su capacidad para conectar ambas dimensiones es precisamente lo que hace su mensaje particularmente relevante.
El Foro España a Debate, que alcanza su decimocuarta edición, se ha consolidado como un espacio de reflexión y diálogo en el ámbito municipal. La participación de personalidades de primer nivel como Rupérez refuerza el carácter de Tomares como un municipio activo en el debate de ideas y la promoción de la cultura política. La apuesta del Ayuntamiento por convertirse en un referente de pensamiento crítico demuestra que la calidad del debate democrático no depende del tamaño de la ciudad, sino de la voluntad política de fomentarlo.
La intervención completa de Javier Rupérez está disponible en el canal de YouTube del Ayuntamiento de Tomares, permitiendo que sus reflexiones lleguen a un público más allá de los asistentes presenciales. Esta iniciativa de transparencia y difusión democratiza el acceso al conocimiento y fomenta el debate ciudadano, rompiendo barreras geográficas y generacionales. En la era digital, este tipo de iniciativas son fundamentales para la formación de una ciudadanía informada y crítica.
En definitiva, la ponencia de Rupérez en Tomares no fue solo una lección de historia o geopolítica, sino un llamado a la acción colectiva. Invitó a los españoles a reivindicar su identidad compartida, a valorar su legado democrático, a exigir responsabilidad a sus líderes y a proyectarse con ambición en el concierto internacional. Su mensaje final, rotundo y claro, buscó unir bajo una misma bandera a una sociedad que, como tantas otras, enfrenta los desafíos de la polarización y la incertidumbre global. La fuerza de su discurso radicó en combinar la experiencia histórica con una visión prospectiva, anclando el futuro en los valores que hicieron posible la convivencia democrática.
El éxito de esta segunda sesión del Foro anticipa un programa completo para 2026 que seguirá atrayendo a pensadores y líderes de opinión. Tomares, con esta iniciativa, demuestra que el debate de ideas de calidad no está restringido a las grandes capitales, sino que puede y debe llegar a todos los rincones del país. La apuesta por la cultura política local es, en última instancia, una inversión en la salud democrática de la nación entera.