Junqueras confirma a Rufián como candidato para 2027: 'Es irreemplazable en ERC'

La dirección de Esquerra Republicana descarta cualquier alternativa al portavoz en el Congreso para las próximas elecciones generales, asegurando que nadie en el partido superaría sus resultados.

La dirección de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) tiene claro quién será su cabeza visible en las próximas elecciones generales. Gabriel Rufián, el veterano portavoz del partido en el Congreso de los Diputados, repetirá como candidato en la cita electoral de 2027. Esta decisión, lejos de ser provisional, cuenta con el respaldo explícito de Oriol Junqueras, quien no contempla ninguna alternativa al líder parlamentario.

Desde la sede nacional del partido, ubicada en la calle Calabria de Barcelona, las fuentes consultadas son tajantes: «Si no ocurre nada extraordinario, Rufián será nuestro candidato». El argumento es contundente y se basa en datos objetivos. Nadie dentro de las filas republicanas puede superar el potencial electoral que acumula el dirigente de Santa Coloma de Gramanet, quien acumula casi una década de experiencia en la Cámara Baja y ha consolidado una imagen pública que trasciende las fronteras catalanas.

La estrategia de Junqueras, basada en pactar sin renunciar a los acuerdos firmados con Pedro Sánchez en el ámbito nacional y con Salvador Illa en el Parlament, le está proporcionando una estabilidad inusual en un partido acostumbrado a la montaña rusa política. En ERC han vivido durante años en un estado de perpetua alerta, con altibajos constantes que afectaban tanto a su proyección institucional como a su cohesión interna. Precisamente por eso, la figura de Rufián se presenta como un activo estratégico invaluable que conviene preservar.

El valor de Rufián no radica únicamente en su capacidad de comunicación o en su dominio de la tribuna parlamentaria. Su verdadero potencial está en su conexión con sectores sociales a los que ERC tradicionalmente no llega. Desde la dirección del partido se reconoce abiertamente: «Rufián es un activo brutal, es muy bueno para nosotros, tiene fondo, conecta en sectores a los que ERC no puede llegar». Esta capacidad de atracción de votos fuera del núcleo duro independentista es lo que le convierte en una pieza irreemplazable.

Los sondeos electorales parecen dar la razón a esta apuesta. Las encuestas no reflejan un desgaste significativo de ERC, ni en las generales ni en las autonómicas. De hecho, en comparación con sus competidores directos como Junts o el PSC, los republicanos salen relativamente bien parados, incluso en un contexto de crecimiento del Partido Popular y Vox. Esta solidez demoscópica refuerza la postura de Junqueras: ¿por qué cambiar lo que funciona?

No obstante, esta tranquilidad estadística no elimina la precaución. Desde el entorno del líder republicano se advierte que «vivimos en el alambre». Aunque un escenario de gobierno PP-Vox podría beneficiar electoralmente a ERC, cualquier movimiento del partido que facilitara la llegada de Feijóo y Abascal a La Moncloa sería penalizado duramente por su electorado. Es el dilema permanente de los partidos independentistas: la necesidad de influir en la política española sin ser percibidos como cómplices de sus adversarios.

A pesar de la confianza en Rufián, la dirección de ERC deja claro que su candidatura no implica carta blanca. No habrá coaliciones con otras formaciones políticas ni listas confeccionadas a medida del candidato. La propuesta de Rufián de agrupar en una única lista por provincia a todo el espacio situado a la izquierda del PSOE mediante confluencias no se materializará con el sello republicano. La razón es simple: ERC se define ante todo como independentista, no como partido de izquierdas.

Esta identidad ideológica marca las líneas rojas de cualquier alianza. Para los republicanos, los Comuns son competidores directos en el espacio electoral catalán, no socios naturales. La única colaboración posible con ellos pasa por los acuerdos postelectorales, nunca por coaliciones previas. Junqueras ha dejado claro este posicionamiento en múltiples intervenciones públicas recientes.

La única excepción a esta política de no alianzas se produce en el ámbito europeo. Para las elecciones al Parlamento Europeo, ERC no descarta una coalición con EH Bildu y el BNG, formaciones con las que no compiten territorialmente. Esta fórmula permite maximizar el peso de los nacionalismos periféricos en Bruselas sin generar fricciones en sus respectivos feudos electorales.

El malestar con algunas actitudes de Rufián es evidente, aunque no lo suficiente como para poner en riesgo su liderazgo. Fuentes de la dirección admiten que «hace unas semanas quizás podría haber puesto condiciones, pero ahora, no». Esta afirmación revela que el portavoz ha perdido parte de su capacidad de negociación interna, probablemente por alguna polémica reciente, pero su valor electoral sigue siendo indiscutible.

La consolidación de Rufián como candidato de 2027 refleja una estrategia de continuidad en un momento de relativa estabilidad para ERC. Junqueras ha logrado equilibrar las complejas relaciones con el gobierno de España y con el gobierno catalán, manteniendo firme el discurso independentista sin caer en el aislamiento político. En este contexto, mantener a su figura más mediática parece la opción más lógica.

El reto para Rufián será mantener su capacidad de conectar con nuevos electores sin desgastarse en los próximos tres años. Su estilo directo y confrontativo le ha valido tanto críticas como admiraciones, pero lo que realmente importa a la dirección de ERC son los resultados. Y los datos demoscópicos le avalan.

En definitiva, la decisión de Junqueras de mantener a Rufián como candidato no responde solo a una cuestión de lealtad o confianza personal. Es una decisión estratégica basada en el pragmatismo electoral. En un momento en que la política española vive una creciente polarización, ERC necesita un candidato que pueda defender sus postulados con contundencia mientras amplía su base de apoyo. Para la dirección republicana, Rufián es la única opción que cumple ambos requisitos.

La pregunta que queda en el aire es si esta apuesta por la continuidad será suficiente para afrontar los desafíos que se avecinan. La política catalana y española es volátil, y lo que hoy parece una certeza puede convertirse mañana en una incógnita. Por el momento, sin embargo, la decisión está tomada: Rufián será el candidato de ERC en 2027.

Referencias