El Estadio Nuevo Pepico Amat fue testigo de una tarde de fútbol intenso y emociones desbordantes donde el CD Eldense logró rescatar un empate in extremis ante la AD Alcorcón en un encuentro que tuvo de todo: dominio local, remontada visitante y un final de infarto que dejó a los aficionados con el corazón en un puño.
El duelo correspondiente a la jornada 25 de Primera Federación terminó con un marcador de 2-2 que reflejó a la perfección la igualdad sobre el terreno de juego, pero que pudo ser muy diferente de no ser por la determinación del conjunto local en los instantes finales. Más de 3.400 espectadores disfrutaron de un partido que se dividió en dos mitades bien diferenciadas, con estrategias contrastadas y un desenlace que nadie pudo predecir.
Primera mitad: el dominio franjirrojo
Desde el pitido inicial, el Eldense tomó las riendas del encuentro con una clara intención de imponer su juego. Bajo las órdenes de Claudio Baragan, el equipo local mostró una versión más reconocible con el balón en los pies, combinando con criterio y buscando abrir espacios en la defensa madrileña. La presencia de Marcos Bustillo en la sala de máquinas resultó fundamental para dar fluidez al juego de los franjirrojos, conectando líneas y distribuyendo el esférico con inteligencia.
La recompensa al buen hacer del conjunto local llegó en el minuto 21, cuando Manu Molina se convirtió en el autor del primer gol del encuentro. La jugada, fruto de la insistencia y el buen trato del balón, culminó con una definición que batió al guardameta visitante y desató la euforia en las gradas del Pepico Amat. El tanto no solo daba ventaja en el marcador, sino que reforzaba la confianza de un equipo que se sentía cómodo en su guion.
Durante el resto de la primera parte, el Eldense mantuvo el control territorial y temporal, sin permitir que el Alcorcón generara peligro con claridad. La zaga local, bien organizada, neutralizó los intentos de aproximación del rival, mientras el centro del campo seguía siendo un territorio dominado por los de Elda. La sensación al descanso era de trabajo bien hecho, aunque la experiencia advertía que quedaba mucho por decir.
Segunda mitad: la reacción visitante
La reanudación del encuentro trajo consigo un guion completamente diferente. El AD Alcorcón de Pablo Álvarez salió de los vestuarios con otra actitud, más agresivo en la presión y decidido a buscar la portería rival con mayor insistencia. El cambio táctico se tradujo rápidamente en resultados, y apenas un minuto después del inicio de la segunda mitad, Vladys conseguía el empate con un gol que pilló desprevenida a la defensa local.
El tanto visitante alteró por completo la dinámica del partido. El Eldense, que hasta entonces había llevado el timón, se vio obligado a replegarse y a defender su área con mayor atención. El Alcorcón, por su parte, creció en confianza y comenzó a manejar los tiempos del encuentro, generando ocasiones con peligro y obligando al meta local a intervenir en varias ocasiones.
A medida que avanzaban los minutos, la sensación de peligro para los intereses del Eldense se hacía más evidente. Los cambios introducidos por el técnico visitante dieron mayor profundidad al juego, y en el minuto 83, Tarsi culminó una jugada colectiva para poner por delante al Alcorcón. El 1-2 parecía sentenciar el destino del encuentro, dejando al Eldense con muy poco margen de reacción.
El héroe de la jornada: Jesús Clemente
Cuando todo parecía perdido para los locales, apareció la figura de Jesús Clemente para escribir su nombre con letras de oro en esta jornada. En el minuto 85, apenas dos minutos después del gol visitante, el delantero conectó un balón que significó el 2-2 definitivo. La jugada, nacida de una acción aislada pero ejecutada con precisión, devolvió la esperanza a un equipo que ya tocaba la derrota.
El gol de Clemente no solo valió un punto en la clasificación, sino que evitó que el partido quedara marcado como una remontada visitante definitiva. La capacidad de reacción del conjunto franjirrojo, simbolizada en la figura de su delantero, demostró el carácter y la entereza de un grupo que no se rinde hasta el último suspiro. La celebración fue una mezcla de alivio y euforia, consciente de la importancia del tanto en el contexto de la competición.
El protagonismo de Clemente contrastó con el de Bustillo, quien había sido la referencia en la primera mitad. Mientras el mediocampista controló el ritmo inicial, el delantero se convirtió en el salvador final, demostrando que en el fútbol moderno se necesitan héroes en diferentes momentos del encuentro. La complementariedad entre ambos futbolistas reflejó la versatilidad del plantel de Baragan.
Repercusiones y análisis del encuentro
El empate final deja un sabor agridulce en ambos conjuntos. Por parte del Eldense, el punto salvado sabe a gloria tras estar a las puertas de la derrota, pero también deja la sensación de haber dejado escapar dos puntos valiosos en su lucha por los objetivos de la temporada. La irregularidad entre ambas mitades es un aspecto que el cuerpo técnico deberá corregir de cara a los próximos compromisos.
El Alcorcón, por su parte, demostró una capacidad de reacción admirable, especialmente en la segunda mitad donde logró voltear el marcador. Sin embargo, la falta de contundencia para cerrar el partido en los minutos finales les costó dos puntos que podrían haber sido clave en su aspiración a escalar posiciones en la tabla. La defensa local, que había mostrado fisuras, supo sobreponerse en el tramo final para evitar mayores desgracias.
El árbitro Gonzalo Romero tuvo una labor relativamente tranquila, mostrando tarjetas amarillas a Smand por el Eldense y a Vladys, Vacas y Samu por el Alcorcón. Las incidencias no alteraron el desarrollo normal del encuentro, que se disputó con fair play y respeto entre ambos equipos.
La asistencia de 3.480 espectadores en el Nuevo Pepico Amat demuestra el firme apoyo de la afición al proyecto del Eldense, que continúa consolidando su presencia en la categoría. El respaldo de la grada se hizo notar especialmente en los momentos de mayor dificultad, cuando el equipo necesitaba un empujón anímico para sobreponerse a la adversidad.
Perspectivas de futuro
A falta de varias jornadas para el final de la temporada, cada punto adquiere una dimensión estratégica crucial. Para el Eldense, este empate mantiene vivo el pulso competitivo y refuerza la moral de un vestuario que sabe que puede competir contra cualquier rival. La lección de este encuentro debe ser la necesidad de mantener la concentración durante los noventa minutos completos, evitando los altibajos que casi le costaron caro.
El Alcorcón, mientras tanto, debe capitalizar el buen juego desplegado en la segunda mitad y traducirlo en resultados completos. La capacidad de remontada demostrada es un activo importante, pero la falta de contundencia defensiva en los instantes finales es una asignatura pendiente que deberán resolver si quieren pelear por sus objetivos.
En definitiva, el fútbol volvió a demostrar por qué es el deporte rey: por su capacidad para generar emociones, para mantener la incertidumbre hasta el último segundo y para premiar la fe de aquellos que nunca dejan de creer. Jesús Clemente y su gol del empate serán recordados como un símbolo de esa filosofía, la del esfuerzo constante y la recompensa al trabajo bien hecho hasta el pitido final.