Las elecciones autonómicas de Castilla y León, convocadas para el próximo 15 de marzo, presentan un escenario político en constante evolución según la última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO. Los datos revelan un fortalecimiento significativo del Partido Popular en la región, un retroceso inesperado de Vox y una estabilidad relativa del PSOE que evita nuevas derrotas tras los resultados adversos de los últimos comicios.
La investigación, basada en 1.954 entrevistas realizadas entre el 9 y el 19 de febrero, dibuja un panorama donde el bipartidismo recupera terreno, aunque con matices importantes que modifican el equilibrio de poder en las Cortes regionales, que pasarán a tener 82 escaños en lugar de los actuales 81.
El ascenso del PP y la estrategia de Mañueco
El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, lidera una recuperación notable para su formación. La encuesta pronostica que el PP alcanzará el 35,8% de los votos, lo que representa un incremento de 4,4 puntos porcentuales respecto al 31,4% obtenido en febrero de 2022. Esta mejora se traducirá en una representación de entre 32 y 35 escaños, superando los 31 actuales.
Este crecimiento se produce en un contexto muy diferente al de las elecciones anteriores, cuando el PP nacional atravesaba por una guerra interna entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso que perjudicó los resultados regionales. Ahora, con Alberto Núñez Feijóo al frente del partido a nivel nacional, los populares capitalizan el desgaste de sus adversarios y consolidan su posición hegemónica en el centro-derecha castellano-leonés.
El estudio demuestra que Mañueco ha sabido atraer votantes tanto del PSOE como de Ciudadanos. Concretamente, el líder popular habría captado 11.300 sufragios socialistas y 22.300 de la formación naranja, que se presenta a estas elecciones en una situación de extrema debilidad tras su desaparición del mapa político nacional.
El PSOE se agarra a la Ley D'Hondt
Por su parte, el Partido Socialista, encabezado por Carlos Martínez, logra contener la hemorragia de votos que sufrió en Aragón y Extremadura durante los últimos dos meses. La encuesta le otorga un 29,8% de apoyo, prácticamente idéntico al 30% de 2022, aunque la distribución de escaños podría no ser tan favorable.
A pesar de mantenerse en porcentaje, el PSOE podría perder hasta dos procuradores, quedándose en una horquilla de 26-28 escaños. Esta paradoja se explica por la Ley D'Hondt, que beneficiará al PP por su mayor crecimiento, y por el aumento del tamaño del Parlamento regional.
La única buena noticia para los socialistas llega desde Segovia, donde la circunscripción ganará un escaño adicional por incremento de población. Este séptimo asiento, según el sondeo, recaería en el PSOE, amortiguando así las pérdidas en otras provincias.
Vox: la sorpresa negativa del ciclo electoral
La conclusión más llamativa del estudio es el frenazo de Vox en su propio feudo. Castilla y León fue, junto a Murcia, la región donde la formación de Santiago Abascal alcanzó su mejor resultado histórico en 2022 con el 17,6% de los votos. Sin embargo, las expectativas de superar el umbral del 20% se desvanecen.
La encuesta sitúa a Vox en el 16,8% de los sufragios, casi un punto porcentual menos que hace cuatro años. Aunque mantendría sus 13 escaños y podría incluso sumar uno más en Soria, esta caída rompe la tendencia alcista que la formación ultraderechista había experimentado en comicios recientes como los de Aragón, donde duplicó su representación.
Este retroceso se produce pese a que Vox logra, en términos netos, robar votantes al PP. El flujo electoral revela que un 14,8% de quienes votaron a Vox en 2022 ahora se decantarían por el PP (31.770 electores), mientras que un 10% de los antiguos votantes populares migrarían a Vox (39.600 personas). El saldo neto favorece a la formación de Abascal en 7.830 votos, aunque esto no se traduce en mejores expectativas de escaños.
El trasvase de votos y sus implicaciones
El análisis del comportamiento electoral muestra un movimiento complejo en el centro-derecha. Mientras el PP crece gracias a la captación de votos del centro (PSOE y Ciudadanos), Vox consolida su base ideológica pero no logra expandirse más allá de su núcleo duro.
Este fenómeno sugiere que la estrategia de Mañueco de moderación y apertura al centro está dando resultados, mientras que el discurso más radical de Vox, efectivo en otras comunidades, encuentra techo en Castilla y León. La formación ultraderechista no consigue capitalizar el descontento generalizado con la política nacional de la misma manera que lo hizo en Aragón o Extremadura.
Contexto y metodología
El trabajo de campo se desarrolló inmediatamente después de las elecciones aragonesas del 23 de febrero, donde Vox obtuvo un resultado espectacular mientras PP y PSOE perdían escaños. La recogida de datos también abarcó el periodo de la polémica por el caso de presunta agresión sexual del director de la Policía Nacional a una subordinada, un asunto que ha generado debate en la región.
La muestra de casi 2.000 entrevistas proporciona un margen de error que permite dibujar un escenario con alta fiabilidad, aunque las tres semanas que restan hasta la cita electoral pueden producir variaciones significativas.
El escenario final
Con estos datos, Castilla y León podría consolidarse como bastión del PP con una mayoría más cómoda que en 2022. La formación de Mañueco no solo recuperaría el terreno perdido por las luchas internas nacionales, sino que ampliaría su margen de maniobra.
Para Vox, el resultado supondría un varapalo estratégico que cuestiona su capacidad de crecimiento sostenido. La formación de Abascal necesitaría revisar su estrategia para no estancarse como fuerza de segunda fila en las regiones donde ya ha alcanzado su techo.
El PSOE, por su parte, logra evitar el descalabro absoluto, pero la pérdida de escaños y la consolidación del PP como fuerza dominante le dejan en una posición de debilidad estructural en la región.
A tres semanas de las elecciones, el escenario dibujado por Sigma Dos apunta a una victoria clara del PP, un Vox estancado y un PSOE en modo supervivencia, configurando un mapa político que refuerza el liderazgo de Feijóo en el centro-derecha español y complica las aspiraciones de crecimiento de la ultraderecha.