La Real Sociedad femenina amplía su ventaja europea con victoria ante el Espanyol

El equipo txuri-urdin vence 2-1, suma ocho partidos invicto en 2026 y distancia a sus perseguidores en la carrera por la Champions League

La Real Sociedad femenina continúa su camino imparable hacia la competición europea más prestigiosa. Con una nueva victoria por 2-1 frente al Espanyol en el campo de Zubieta, el conjunto txuri-urdin ha logrado incrementar su ventaja a once puntos en la clasificación para la próxima edición de la Champions League. Este triunfo refuerza las aspiraciones del equipo de asegurar su presencia en el torneo continental la temporada venidera y demuestra que el proyecto deportivo de la entidad donostiarra está en su mejor momento. La confianza que transmite el equipo en cada partido refleja el trabajo meticuloso realizado durante toda la temporada, tanto en los entrenamientos como en la planificación de cada encuentro, estableciendo una dinámica ganadora que parece no tener fin.

El conjunto dirigido por Arturo Ruiz demuestra una regularidad excepcional en lo que va de año 2026. Las guipuzcoanas acumulan ocho jornadas consecutivas sin conocer la derrota, con un balance de seis triunfos y dos empates. Esta racha de resultados positivos ha sido fundamental para consolidar su posición en la zona noble de la tabla a falta de nueve fechas para el final del campeonato. La solidez defensiva y la efectividad ofensiva se han convertido en los pilares de este rendimiento sostenido, permitiendo al equipo sumar puntos de forma constante ante rivales directos y conjuntos de la parte baja de la clasificación por igual. Esta consistencia demuestra la madurez de un grupo que ha aprendido a competir en las situaciones de máxima presión, manteniendo la calma cuando el partido se complica.

Antes del inicio del encuentro, el club aprovechó para rendir homenaje a Ainhoa Moraza, quien alcanzó el hito de los cien partidos defendiendo la elástica blanquiazul. Un momento emotivo que destacó la trayectoria y compromiso de la jugadora con la entidad donostiarra. La ceremonia, celebrada en el círculo central del campo, contó con la presencia de las responsables de la sección femenina, Maider Castillo y Garbiñe Etxeberria, quienes entregaron una camiseta conmemorativa a la futbolista, reconociendo así su dedicación y profesionalidad. Este tipo de reconocimientos fortalecen el vínculo entre el club y sus jugadoras, creando una identidad colectiva sólida que trasciende lo puramente deportivo y se convierte en un valor intangible para el vestuario.

Arturo Ruiz, conocedor de la exigencia del calendario, volvió a recurrir a sus habituales rotaciones, demostrando la calidad y profundidad de su plantilla. Entre las futbolistas que regresaron al once inicial destacaron la capitana Nerea Eizagirre, la portera Alazne Estensoro, la asistente Arola Aparicio, Cecilia Marcos y la protagonista del duelo, Lucía Pardo. Esta capacidad de alternar piezas sin perder competitividad ha sido una de las claves del éxito del equipo durante toda la temporada. La confianza del entrenador en todas sus jugadoras genera una competencia sana y mantiene el nivel físico del grupo en las mejores condiciones posibles, evitando lesiones y el desgaste acumulativo que suele aparecer en las fases finales de la competición.

El planteamiento de la Real Sociedad buscaba el control del juego desde el primer minuto mediante su característico estilo de toque y combinación. Esta filosofía dio sus frutos en la primera mitad cuando una jugada colectiva culminó con el gol inaugural. Arola Aparicio, con una visión excepcional, asistió a Lucía Pardo, quien definió con precisión para adelantar a las suyas en el marcador. La jugada, construida desde la defensa con pases rápidos y movimientos inteligentes, desmontó la organización defensiva del conjunto catalán. La capacidad de asociación entre las jugadoras realistas crea espacios que posteriormente son explotados por las futbolistas más desequilibrantes, convirtiendo el fútbol combinativo en la seña de identidad del equipo y una marca registrada difícil de neutralizar.

La delantera gallega no se conformó con una sola diana. Antes del descanso, Lucía Pardo volvió a hacer gala de su instinto goleador. Tras recibir un excelente pase de Paula Fernández, regateó con habilidad a la guardameta rival y firmó su segundo tanto del encuentro, una actuación que le valió el reconocimiento como MVP del partido. Su capacidad para generar peligro en espacios reducidos y su olfato de gol la han consolidado como referente ofensivo del equipo. La conexión con sus compañeras de ataque se ha convertido en uno de los argumentos más peligrosos de la Real Sociedad, generando una sinergia que resulta difícil de defender para las rivales y que ha producido numerosos goles durante la temporada.

La segunda mitad presentó un guion diferente. Con el 2-0 a favor, el conjunto donostiarra experimentó una relajación que aprovechó el Espanyol para recortar distancias mediante Browne. Este gol despertó las alarmas en el banquillo local y provocó los momentos de mayor incertidumbre en el choque. Las visitantes, animadas por el tanto, presionaron con mayor intensidad y crearon varias ocasiones que pusieron en apuros a la defensa realista. La falta de concentración en algunos pasajes del juego evidenció la necesidad de mantener la tensión competitiva durante los noventa minutos completos, una lección que el cuerpo técnico seguramente reforzará en los próximos entrenamientos para evitar sustos innecesarios que puedan comprometer resultados en el futuro.

Ante la presión visitante, Arturo Ruiz no dudó en realizar cambios tácticos. La entrada de Andreia Jacinto e Intza Egiguren revitalizó al equipo y permitió controlar los últimos compases del encuentro, evitando que el empate visitante se materializara. La frescura de las recién incorporadas equilibró el centro del campo y restó opciones al Espanyol para crear peligro. La experiencia del cuerpo técnico para leer el partido y actuar con contundencia fue decisiva, demostrando una vez más la preparación del staff técnico para afrontar situaciones adversas y mantener la ventaja en el marcador cuando el rival presiona con insistencia en busca del empate.

El triunfo cobra aún más relevancia si se considera el tropiezo del Tenerife, segundo clasificado y principal perseguidor, que cayó por 2-0 ante el Real Madrid. Este resultado permite a las txuri-urdin distanciarse aún más en la tabla, consolidando sus opciones de clasificación. La combinación de la victoria propia y la derrota del rival directo crea un margen de error más amplio para afrontar las jornadas decisivas con mayor tranquilidad. Ahora, el equipo donostiarra puede permitirse el lujo de gestionar sus fuerzas sin la presión de verse alcanzado en cada jornada, planificando con más margen los entrenamientos y la recuperación física de las jugadoras clave para los momentos decisivos que se avecinan.

El próximo desafío para el conjunto de Arturo Ruiz será de máxima exigencia. El sábado 14 de marzo a las 18:30 horas, la Real Sociedad recibirá en Zubieta al Real Madrid, segundo en la clasificación con tres puntos más. Se presenta un duelo de altura que puede resultar decisivo de cara a la consecución del objetivo europeo. El enfrentamiento directo entre los dos aspirantes a la Champions promete ser uno de los partidos de la temporada, con un ambiente expectante en las gradas. La victoria daría un golpe de autoridad importante, mientras que un resultado negativo todavía dejaría opciones intactas dada la ventaja acumulada, aunque complicaría el camino hacia el objetivo y aumentaría la presión en las jornadas finales.

Con nueve jornadas por delante, el equipo donostiarra mantiene el destino en sus manos. La combinación de resultados positivos, la calidad de su plantilla y la capacidad de adaptación del cuerpo técnico configuran un escenario optimista para que la Real Sociedad femenina regrese a la élite continental. La regularidad mostrada, la efectividad en ataque y la solidez defensiva son argumentos más que suficientes para soñar con la competición más importante a nivel de clubes. La ilusión crece en la afición, que ya visualiza a sus jugadoras compitiendo contra los mejores equipos de Europa, representando a la ciudad y a la región en el máximo escenario futbolístico. La meta está cada vez más cerca, pero el equipo sabe que debe mantener la humildad y el trabajo para convertir el sueño en realidad.

Referencias