Elena Rivera estrena 'Perdiendo el juicio': abogada con TOC y crítica a redes sociales

La actriz de 'Cuéntame' debuta en Antena 3 como una abogada con trastorno obsesivo compulsivo que debe reconstruir su vida profesional y personal

La trayectoria de Elena Rivera en el mundo del entretenimiento español es un ejemplo de evolución constante. Desde que debutara como niña en programas musicales hasta convertirse en uno de los rostros más reconocibles de la ficción nacional, la actriz zaragozana de 33 años continúa explorando nuevos territorios interpretativos. Este jueves llega a Antena 3 con 'Perdiendo el juicio', una serie que la sitúa en el papel de Amanda, una profesional del derecho cuyo éxito se ve abruptamente interrumpido por una crisis de salud mental.

La premisa de la ficción, creada por Susana López Rubio, Javier Holgado y Jaime Olías, plantea un escenario complejo: una abogada en la cima de su carrera sufre un episodio agudo de TOC (trastorno obsesivo compulsivo) durante un juicio, lo que la obliga a detener su actividad profesional y enfrentar las consecuencias en su vida personal. Al intentar regresar al trabajo, descubre que su entorno profesional la margina, mientras encuentra apoyo inesperado en personas ajenas a su círculo habitual.

Cuando los productores le presentaron el proyecto inicialmente, lo describieron con un referente claro: el espíritu de 'Ally McBeal', la icónica serie de los noventa. Sin embargo, Rivera enfatiza que las similitudes terminan ahí. "La serie transmite un mensaje fundamental: la necesidad de detenerse. Amanda necesitaba frenar en seco, y en un mundo tan acelerado como el actual, esa lección es más relevante que nunca", reflexiona la actriz. Esta filosofía de pausar y reevaluar prioridades la aplica a su propia existencia: "Tengo la capacidad de relativizar las situaciones, buscar la normalidad en lo cotidiano. Nada es tan grave como parece. Quizás influye el entorno artístico en el que me desenvuelvo, donde entiendes que se trata de una carrera de resistencia, no de velocidad. Prefiero pasos firmes y seguros".

El proceso de selección para el papel no fue automático. Aunque gran parte del equipo de producción ya había colaborado con Rivera en 'Alba', otra de sus series recientes, el personaje de Amanda presentaba desafíos específicos. "La descripción inicial no encajaba perfectamente con mi perfil por cuestiones de edad y apariencia", reconoce. La solución llegó mediante un trabajo conjunto de adaptación: "A través del ensayo, el enfoque interpretativo, la modulación de la voz y el trabajo con maquillaje y vestuario, logramos construir una Amanda convincente". Esta colaboración creativa le permitió sumergirse en las complejidades de una profesional que debe reconciliar su identidad con una condición mental que la sociedad aún estigmatiza.

Durante la conversación, Rivera desvía la atención hacia un tema que le preocupa profundamente: el impacto de las redes sociales en la salud mental. "Últimamente el ambiente digital está tan volátil que dan ganas de desconectar por completo", afirma contundente. "Forman parte inevitable de nuestra existencia contemporánea, pero la relación entre la ansiedad que generan y el ritmo vertiginoso que promueven es evidente". La actitud de la intérprete es clara: "Abogo por disfrutar la realidad tangible. Hemos invertido el propósito original: antes usábamos estas plataformas para entretenernos y despejar la mente; ahora han pasado a ser nuestra principal realidad, y eso es preocupante".

La carrera de Rivera es un viaje por la memoria televisiva de España. A los seis años ya cantaba en 'Menudas estrellas' junto a Paloma San Basilio. A los trece se convirtió en Karina de 'Cuéntame cómo pasó', la ficción familiar que marcó varias generaciones. Ahora, con una trayectoria consolidada, puede permitirse el lujo de seleccionar proyectos: "Soy consciente de mi privilegio. A veces te eligen porque encajas en la visión del director. Para otros papeles, aun teniendo claro que eres la opción, necesitan ver la química con el resto del reparto y eso requiere pruebas".

Sobre la posibilidad de un regreso de la mítica serie que la vio crecer, su postura es tajante: "Resucitar 'Cuéntame' sería dañar su propio legado. Cerró en el momento adecuado y debe mantenerse así". Esta perspectiva demuestra su respeto por la historia y su comprensión de que algunos ciclos deben concluir para preservar su valor.

En el escenario actual, donde la representación de la salud mental en la ficción es crucial, 'Perdiendo el juicio' se presenta como un espacio para visibilizar el TOC sin caer en el sensacionalismo. La preparación de Rivera implicó comprender las capas de un trastorno que afecta a miles de personas pero que rara vez se muestra con honestidad en la pantalla chica. "No se trata de caricaturizar, sino de humanizar", resume.

La actriz también está inmersa en una gira teatral con la obra 'El efecto', demostrando su versatilidad entre el medio audiovisual y el escenario en vivo. Este equilibrio entre formatos la mantiene creativamente activa y conectada con diferentes audiencias. "Cada medio te exige un lenguaje distinto, pero la esencia de contar historias permanece", comenta.

En un momento donde el debate sobre el impacto digital en el bienestar psicológico cobra fuerza, la voz de Rivera aporta una reflexión madura. "No estoy en contra del progreso tecnológico, pero sí defiendo un uso consciente. La clave está en no permitir que estas herramientas nos definan o controlen". Su experiencia en el personaje de Amanda le ha dado una perspectiva más profunda sobre la presión social de "estar siempre encendida" y las consecuencias de no gestionar esa demanda.

La producción de 'Perdiendo el juicio' también aborda la reconstrucción personal tras una crisis. Amanda no solo debe lidiar con su diagnóstico, sino con la pérdida de su estatus profesional y la reconfiguración de sus relaciones. "Es un viaje de aceptación y reinvención", describe Rivera. "Muchas personas con condiciones mentales enfrentan este doble desafío: manejar los síntomas mientras navegan un sistema que las penaliza por ello".

Para la intérprete, el reto más grande fue evitar que el TOC se convirtiera en el único rasgo definitorio del personaje. "Amanda es una abogada brillante, una mujer con ambiciones, miedos y deseos. El trastorno es parte de su experiencia, no su identidad completa". Esta aproximación permite una narrativa más rica y evita la reducción estereotipada que a menudo sufren los personajes con discapacidades o condiciones de salud mental en la ficción.

El contexto de estreno es significativo. En una parrilla televisiva saturada de thrillers y dramas policíacos, una serie que centra su conflicto en la salud mental y el mundo jurídico desde una óptica humana representa una apuesta arriesgada pero necesaria. "El público español está maduro para historias que no ofrecen respuestas fáciles", opina Rivera.

Finalmente, la actriz comparte su mantra personal para mantener el equilibrio en una industria volátil: "Persistencia, humildad y perspectiva". Valores que, curiosamente, son también los que su personaje Amanda debe aprender a lo largo de la serie. "Al final, todas las historias que contamos son espejos de nuestras propias luchas", concluye. Con 'Perdiendo el juicio', Elena Rivera no solo añade un capítulo más a su dilatada carrera, sino que también invita a la reflexión sobre cómo la sociedad trata a quienes enfrentan desafíos invisibles pero reales.

Referencias