La noche del miércoles, mientos el Atlético de Madrid conseguía una victoria contundente contra el Barcelona en la Copa del Rey, Samantha Vallejo-Nágera ocupaba el centro del escenario en El Hormiguero. La conocida chef aprovechó su presencia en el programa de Antena 3 para dar a conocer una amplia cartera de proyectos profesionales que ha desarrollado tras su salida de MasterChef, el concurso culinario que la catapultó a la fama televisiva. Durante su intervención, Vallejo-Nágera demostró una vez más su naturaleza intensa y su capacidad para transmitir pasión por su trabajo.
El segmento televisivo se convirtió en un espacio donde la chef desplegó con velocidad casi supersónica los detalles de sus múltiples iniciativas. Entre ellas, destacó la apertura de un hotel boutique, la gestión de un restaurante de autor y el lanzamiento de un servicio de catering de alta gama. Cada proyecto fue presentado con un nivel de detalle que refleja su implicación directa en todos los aspectos operativos, desde la selección de ingredientes hasta la decoración de los espacios. El presentador del programa, Pablo Motos, en ocasiones parecía tener dificultades para seguir el ritmo vertiginoso de su discurso, un rasgo característico que la chef ha mantenido a lo largo de toda su trayectoria mediática.
La intensidad de Samantha Vallejo-Nágera no se limita únicamente a su velocidad de palabra, sino que se traslada a su filosofía de vida y trabajo. Durante la entrevista, compartió varias reflexiones que ilustran su particular forma de entender la profesión culinaria. "Siempre me ha encantado trabajar", afirmó con naturalidad, una declaración que para muchos podría sonar excepcional, pero que para ella representa una verdad absoluta. Esta frase resume perfectamente su ética laboral, construida sobre la base de la dedicación incondicional y la búsqueda constante de la excelencia en cada plato que prepara.
Otra de las anécdotas que compartió revela su capacidad para encontrar motivación en los entornos más desafiantes. Recordó con especial cariño su experiencia en cocinas donde la presión era máxima y los objetos volaban cuando las cosas no salían como se esperaba. Para la chef, estos momentos no representaban un problema, sino todo lo contrario: le resultaban "divertidísimos". Esta perspectiva sobre la alta cocina, donde el estrés se transforma en adrenalina positiva, ofrece una visión de su mentalidad resiliente y su amor por el oficio en su forma más pura y exigente.
Entre los consejos prácticos que ofreció a los espectadores, uno llamó particularmente la atención. Recomendó adquirir un jamón ibérico de calidad y aprender la técnica adecuada para cortarlo, describiendo esta actividad como "súper relajante" y una alternativa mucho más satisfactoria al uso excesivo del teléfono móvil. Esta sugerencia, que mezcla tradición culinaria con bienestar personal, refleja su creencia en que la cocina puede ser una forma de meditación activa, donde la concentración en el corte perfecto de cada loncha sustituye a la distracción digital.
Sin embargo, el momento más emotivo de la entrevista llegó cuando Samantha Vallejo-Nágera rememoró sus inicios en el mundo de la gastronomía. A sus 19 años, mientras estudiaba Paisajismo en Madrid, trabajaba en un local cercano al mítico restaurante Horcher. Fue allí donde surgió una conversación con el dueño del establecimiento, a quien describió como "un tío divino", mientras ambos disfrutaban de un gin tonic. En un contexto distendido pero con un trasfondo de desafío, el propietario le manifestó sus dudas sobre sus capacidades para el mundo de la cocina. Esta aparente duda desencadenó en la joven una determinación férrea para demostrar lo contrario.
"Pelando gambas se me saltaron las lágrimas", confesó con una mezcla de orgullo y nostalgia, recordando aquellos primeros días en las cocinas de Horcher donde cada tarea, por mínima que pareciera, representaba un paso hacia la validación de su vocación. Esta anécdota, que podría parecer anecdótica, revela el origen de su disciplina y su capacidad para transformar el escepticismo en combustible para el éxito. El trabajo inicial en un restaurante de la categoría de Horcher marcó su formación y sentó las bases de su futura trayectoria profesional.
La chef también aprovechó para compartir experiencias de su etapa en Nueva York, donde consolidó su formación y perfeccionó técnicas internacionales. Durante su estancia en la ciudad que nunca duerme, desarrolló un sistema de reparto de comida a domicilio que incluía desplazarse en patines para optimizar costes y tiempos. Este detalle, que ha repetido en múltiples ocasiones, ilustra su ingenio y adaptabilidad, cualidades esenciales para cualquier emprendedor en el sector gastronómico. La imagen de una joven chef deslizándose por las calles de Manhattan con pedidos de paella se ha convertido en un elemento icónico de su biografía profesional.
Durante su intervención en El Hormiguero, Samantha Vallejo-Nágera no solo habló de sus proyectos presentes, sino que también hizo referencia a su pasado televisivo. Aprovechó para elogiar a Tamara Falcó, ganadora de una de las ediciones de MasterChef, a quien describió como una participante que "lo presentaba todo cuidadito, muy mono todo, y se lo curró un montón". Esta muestra de reconocimiento hacia quienes han pasado por el programa que ella misma presentó durante años demuestra su generosidad profesional y su capacidad para valorar el esfuerzo ajeno.
En un momento más ligero, la chef reprochó con tono amistoso a Pablo Motos que durante la boda de Tamara Falcó con Íñigo Onieva optara por consumir pollo, en lo que pareció ser una referencia a las opciones más elaboradas que seguramente estuvieron disponibles en el menú nupcial. Este comentario, dicho entre risas, humanizó aún más su figura y mostró su capacidad para mantener una conversación cercana y espontánea incluso en un contexto televisivo.
La entrevista también sirvió para que la chef presentara productos específicos, como un fuet de El Pozo y un paquete de jamón envasado al vacío, que sacó directamente de su bolso. Este gesto, que podría interpretarse como una muestra de sus hábitos cotidianos, también funcionó como una demostración práctica de los productos que ella misma consume y recomienda. Además, ofreció al presentador una degustación de su famosa 'Samantharta', una tarta de chocolate con la que ganó un premio hace varios años y que ha convertido en una de sus especialidades firmadas.
La presencia de Samantha Vallejo-Nágera en El Hormiguero consolidó su imagen como una profesional inquieta y multifacética. Su capacidad para gestionar múltiples proyectos simultáneamente, combinada con su habilidad comunicativa, la convierte en un referente del emprendimiento gastronómico en España. La velocidad con la que expone sus ideas, lejos de ser un obstáculo, se ha convertido en su sello personal, una forma de transmitir la pasión y la urgencia que siente por cada uno de sus proyectos.
La trayectoria de la chef demuestra que el éxito en la industria culinaria no se basa únicamente en talento, sino también en una combinación de trabajo incansable, adaptabilidad y visión empresarial. Desde sus humildes comienzos pelando gambas en Horcher hasta la gestión de un hotel boutique, cada paso ha estado marcado por una decisión consciente de crecer y evolucionar. Su experiencia en Nueva York, su dominio de la comunicación televisiva y su capacidad para crear productos con identidad propia, como la 'Samantharta', configuran un perfil completo de profesional moderna.
En definitiva, la aparición de Samantha Vallejo-Nágera en el programa no fue simplemente una entrevista más, sino una lección magistral sobre cómo transformar la pasión por la cocina en un ecosistema de negocios sostenible. Su energía, lejos de agotar, inspira a quienes buscan seguir su ejemplo en un sector cada vez más competitivo y exigente. La chef ha demostrado que es posible mantener la esencia artesanal de la cocina mientras se construye un imperio empresarial, siempre con los pies en la tierra y las manos en la masa.