El pasado domingo, el estadio Levi's de Santa Clara se convirtió en el escenario de uno de los momentos más significativos de la historia del entretenimiento deportivo. Bad Bunny, el fenómeno musical puertorriqueño, no solo protagonizó la primera actuación íntegramente en español del medio tiempo del Super Bowl, sino que también envió un poderoso mensaje a través de su indumentaria, demostrando que la moda puede ser un vehículo de memoria y reivindicación cultural.
Mientras el mundo esperaba una propuesta arriesgada y vanguardista del artista conocido por desafiar las normas de género en la moda con diseñadores de alta costura, Benito Antonio Martínez Ocasio optó por una sorpresa diferente. En lugar de firmas exclusivas, eligió Zara, la marca española de moda rápida, para crear un look que trascendía lo estético y se convertía en un tributo personal y colectivo.
El atuendo, compuesto por dos piezas en tono crema, llamó la atención de los expertos en moda desde el primer instante. La parte superior consistía en una sudadera acolchada de inspiración deportiva, similar a las que usan los jugadores de fútbol americano, con el número 64 bordado en el pecho. Inicialmente, los medios especularon que este dígito hacía referencia al año de nacimiento de Lysaurie Ocasio, la madre del artista. Sin embargo, la verdad resultó ser aún más conmovedora.
A través de su entorno, Bad Bunny reveló que el número correspondía al año de nacimiento de su tío Cutito, una figura fundamental en su vida y su conexión con la cultura estadounidense del fútbol. "Lo poco que conozco de la NFL es gracias a él", confesó el cantante. La historia familiar que desembocó en esta elección de vestuario es un testimonio de las experiencias migratorias que definen a millones de familias latinas.
Cutito Ocasio dejó Puerto Rico a los 17 años para buscar oportunidades en Estados Unidos, estableciéndose lejos de su tierra natal pero manteniendo vivos los lazos familiares. Cada año, visitaba a sus seres queridos en enero o febrero, coincidiendo precisamente con la postemporada de la NFL. Fueron esos momentos compartidos frente al televisor, viendo los partidos más importantes del fútbol americano, los que forjaron en Bad Bunny su conocimiento y aprecio por este deporte.
El vínculo se fortaleció con el equipo local. Cutito era un apasionado de los San Francisco 49ers, la franquicia que juega precisamente en el estadio Levi's, donde se celebró este histórico Super Bowl. La conexión geográfica y emocional no podía ser más perfecta. El artista llevó el apellido OCASIO estampado en su camiseta, el mismo de su madre y su tío, convirtiendo su actuación en un acto de remembranza familiar en el escenario más visto del mundo.
La tragedia marcó este homenaje con una carga emocional adicional. Cutito falleció hace dos años, poco después de que los 49ers cayeran derrotados ante Kansas City en el Super Bowl 2024. "Yo siempre soñé con llevar a mi tío a un Super Bowl y no pude. Se fue inesperadamente, sin avisar", relató Bad Bunny con emotividad. La actuación se convirtió así en una forma de cumplir ese sueño postumo, de llevar la memoria de su tío al lugar que tanto disfrutaba, asegurándose de que estuviera "presente y orgulloso de su sobrino".
Pero el significado del atuendo no terminaba ahí. Debajo de la sudadera, el artista llevaba una camisa con corbata, un contraste formal que habla de la dualidad cultural que representa: la mezcla de lo cotidiano y lo solemne, de lo deportivo y lo ceremonioso, de la herencia latina y la influencia estadounidense.
La elección de Zara no fue casual. Al seleccionar una marca de origen española pero con presencia global, Bad Bunny reafirmó su identidad hispanohablante mientras se dirigía a una audiencia internacional. Fue una forma de llevar la cultura latina al centro del espectáculo sin necesidad de traducciones, utilizando un código universal: la moda accesible que millones de personas usan diariamente.
La actuación en sí fue un despliegue de latinidad sin precedentes. Bad Bunny transformó el medio tiempo en un carnaval de banderas, ondeando los colores de todos los países del continente americano. La presencia de figuras como Pedro Pascal, Cardi B y Karol G en la tribuna simbolizaba el apoyo de la comunidad creativa latina, mientras que la invitación a Lady Gaga para interpretar "Die with a Smile" añadía una capa de significado político y social en un año marcado por tensiones migratorias y deportaciones masivas.
El vestido azul folclórico de Gaga contrastaba con la sobriedad del look de Bad Bunny, creando un diálogo visual entre dos artistas que, desde sus diferentes estéticas, comparten un compromiso con la inclusión y la defensa de los derechos de las minorías.
El impacto de esta elección de vestuario trasciende la mera curiosidad de la moda. Demuestra cómo la ropa puede ser un archivo de memoria personal, un mapa de identidad y una herramienta de conexión emocional con millones de personas que ven reflejadas sus propias historias familiares en la del artista. En un contexto donde la moda del entretenimiento deportivo suele estar dominada por firmas de lujo y colaboraciones exclusivas, Bad Bunny democratizó el concepto de estilo sin perder un ápice de significado.
La decisión de usar Zara también envía un mensaje sobre la autenticidad. No necesitó de prendas de cinco cifras para hacer una declaración poderosa. Con una sudadera que cualquier fan podría adquirir, creó un momento tan icónico como cualquier look de alta costura. Es una lección de que el valor no reside en el precio, sino en la historia que contamos a través de lo que vestimos.
Para la comunidad latina en Estados Unidos, este gesto tuvo un significado especial. Ver a uno de los artistas más influyentes del momento honrar su familia inmigrante en el evento deportivo más importante del país es un acto de visibilidad y orgullo. Cada latino que ha compartido momentos deportivos con familiares lejanos, cada migrante que ha tejido conexiones a través de la cultura popular, se vio representado en esa sudadera crema con el número 64.
El legado de Cutito Ocasio, un puertorriqueño que cruzó fronteras en busca de un futuro mejor, fue elevado a la categoría de mito familiar en el escenario global. Bad Bunny no solo cantó en español; llevó consigo las historias de millones de familias que han construido puentes entre culturas, manteniendo vivas sus raíces mientras abrazaban nuevas tradiciones.
La actuación del Super Bowl 2025 quedará en la historia por múltiples razones: por ser la primera en español, por su celebración de la diversidad latina, y por este emotivo homenaje que demostró que la moda puede ser, sobre todo, un lenguaje del corazón. Ahora, como desea Bad Bunny, solo falta que los 49ers ganen nuevamente un Super Bowl para completar el ciclo de esperanza que su tío Cutito representaba.