La actuación de Bad Bunny en el intermedio del Super Bowl 2026 se convirtió no solo en un espectáculo musical memorable, sino también en el epicentro de una ola de desinformación que confundió a miles de usuarios en redes sociales. Lo que comenzó como un momento emotivo durante el show del artista puertorriqueño derivó en una serie de falsedades que mezclaron identidades, utilizaron inteligencia artificial y generaron polémica innecesaria alrededor de temas sensibles como la política migratoria estadounidense.
El incidente central de esta cadena de desinformación ocurrió cuando Bad Bunny entregó un premio Grammy a un niño durante su presentación en el Super Bowl. Este gesto, pensado como un homenaje artístico, fue rápidamente tergiversado en plataformas como X (anteriormente Twitter), donde usuarios aseguraron que el menor era Liam Conejo Ramos, un niño que había sido detenido por agentes del ICE en Minneapolis a principios de enero. La publicación que originó la confusión acumuló más de 11,000 compartidos en cuestión de horas, demostrando la velocidad con la que la información falsa se propaga en la era digital.
Sin embargo, la realidad era completamente diferente. El niño que participó en la actuación del Super Bowl no tenía ninguna relación con el caso migratorio. Se trataba de Lincoln Fox, un actor profesional menor de edad que fue contratado específicamente para ese rol en el espectáculo. El propio Lincoln aclaró la situación a través de su cuenta de Instagram, donde compartió el video de su participación y expresó su emoción: "¡Recordaré este día para siempre, Bad Bunny PR! Ha sido mi más verdadero honor". Su publicación dejó en evidencia que su presencia en el escenario respondía únicamente a sus credenciales artísticas, no a ninguna circunstancia personal ligada a inmigración.
Medios de comunicación de prestigio como The New York Times y ABC News corroboraron rápidamente la identidad de Lincoln Fox, contactando con sus representantes y confirmando que el joven actor había sido seleccionado tras un casting riguroso para interpretar el papel de una versión infantil de Bad Bunny. La confirmación de estas fuentes periodísticas debería haber detenido la desinformación, pero la naturaleza viral de las redes sociales hizo que la verdad llegara con retraso a muchos usuarios que ya habían asumido como cierta la versión falsa.
Por otro lado, Liam Conejo Ramos es un niño real que sí fue detenido el 22 de enero por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en Minneapolis, junto a su padre. Su caso generó conmoción en comunidades migratorias y activistas, quienes denunciaron las prácticas del organismo federal. La confusión entre ambos niños no solo fue un error factual, sino que también utilizó de manera inapropiada el dolor de una familia real para crear una narrativa falsa que generaba engagement en redes sociales. Este tipo de mezcla entre hechos reales y ficción es particularmente peligrosa porque utiliza elementos verificables para dar credibilidad a mentiras.
El segundo elemento de desinformación surgió cuando comenzaron a circular imágenes de Bad Bunny sosteniendo un balón de fútbol americano con el mensaje "Fuck ICE" visible en su superficie. La fotografía parecía haber sido capturada durante la misma actuación del Super Bowl y rápidamente se convirtió en un símbolo para quienes critican las políticas migratorias. Sin embargo, una inspección más detallada reveló que se trataba de una creación de inteligencia artificial.
La imagen auténtica, que puede verificarse en el minuto 12:38 del video oficial publicado por la NFL en YouTube, muestra que el mensaje real en el balón era "Juntos somos América" en inglés. La versión falsa, además de alterar el texto, llevaba en la esquina inferior derecha el símbolo de Gemini, la herramienta de IA de Google. Cuando se sometió la imagen a análisis mediante sistemas de detección de contenido generado por IA, tanto la propia plataforma de Google como herramientas especializadas como Hive identificaron claramente que se trataba de una creación artificial. Este caso ilustra cómo la tecnología generativa está siendo utilizada para crear contenido políticamente cargado que puede influir en la opinión pública.
Curiosamente, no todo lo que se difundió sobre la actuación de Bad Bunny fue falso. Durante el espectáculo, una pareja contrajo matrimonio en el escenario en una ceremonia sorpresa que el artista presidió como testigo. Este evento, que inicialmente fue recibido con escepticismo por muchos usuarios que ya estaban alerta ante la desinformación, resultó ser completamente real. Un representante oficial de Bad Bunny confirmó los hechos a The Associated Press, detallando que la boda había sido planificada con semanas de anticipación como parte del show. Esta confirmación oficial sirvió para demostrar que, aunque la desinformación era prevalente, la actuación contenía momentos genuinos y sorpresivos.
El fenómeno de desinformación que rodeó al Super Bowl 2026 revela varias problemáticas contemporáneas. Primero, la velocidad de propagación de la información falsa supera con creces la capacidad de verificación. Mientras que una publicación falsa puede alcanzar miles de compartidos en minutos, la investigación periodística requiere horas o incluso días para contactar fuentes, verificar datos y publicar correcciones. Esta asimetría temporal crea un vacío informativo donde la mentira se asienta en la percepción pública.
Segundo, la técnica de utilizar hechos reales para contextualizar mentiras es particularmente efectiva. Al mencionar a Liam Conejo Ramos, un nombre real vinculado a una situación documentada, los creadores de desinformación dotaron a su falsa narrativa de una apariencia de legitimidad. Esta estrategia, conocida como "desinformación híbrida", combina elementos verificables con fabricaciones para crear teorías que parecen plausibles.
Tercero, la inteligencia artificial está democratizando la creación de contenido falso a niveles preocupantes. No se requiere de habilidades técnicas avanzadas para generar imágenes realistas que puedan influir en debates políticos. La imagen del balón con el mensaje alterado es un ejemplo perfecto de cómo la IA puede ser utilizada para crear propaganda visual que se difunde más rápido que cualquier esfuerzo de desmentido.
La respuesta de los medios tradicionales y las plataformas tecnológicas fue relativamente rápida, pero insuficiente para prevenir el daño inicial. Verificadores de datos como RTVE, The New York Times y ABC News publicaron sus correcciones, y las herramientas de detección de IA identificaron la manipulación. Sin embargo, la naturaleza de los algoritmos de redes sociales premia el engagement por encima de la veracidad, haciendo que las publicaciones controvertidas y emocionalmente cargadas reciban mayor visibilidad.
Este episodio sirve como recordatorio de la importancia de la alfabetización mediática en la era digital. Los usuarios deben desarrollar habilidades para verificar información antes de compartirla: buscar fuentes primarias, utilizar herramientas de verificación de imágenes, y ser escépticos ante narrativas que parecen demasiado perfectas para encajar en una agenda política. La responsabilidad no recae únicamente en las plataformas o los medios, sino también en cada individuo que participa en el ecosistema digital.
La actuación de Bad Bunny en el Super Bowl 2026, lejos de ser un simple espectáculo musical, se convirtió en un caso de estudio sobre cómo la cultura popular se intersecta con la política, la tecnología y la desinformación. Mientras el artista puertorriqueño buscaba celebrar su herencia cultural con un mensaje de unidad, otros utilizaron su plataforma para crear divisiones basadas en falsedades. La historia de Lincoln Fox, el actor que tuvo que aclarar su identidad; la de Liam Conejo Ramos, cuyo nombre fue usado sin consentimiento; y la imagen manipulada del balón, todos estos elementos conforman un mosaico que refleja los desafíos de nuestra época digital. En última instancia, la verdad prevaleció, pero no sin antes demostrar lo vulnerable que es nuestra información en un mundo donde la velocidad suele primar sobre la precisión.