Natalie Portman revela la dura lesión que sufrió en 'Cisne Negro'

La actriz desplazó una costilla durante el rodaje del thriller de Darren Aronofsky que le valió el Oscar

La carrera de Natalie Portman ha estado marcada por interpretaciones memorables en filmes como 'León', la saga 'Star Wars' y 'V de Vendetta', pero ninguna la definió profesionalmente como lo hizo 'Cisne Negro'. Este thriller psicológico de 2010, dirigido por Darren Aronofsky, no solo le otorgó la codiciada estatuilla dorada del Oscar, sino que también le dejó una secuela física permanente que la actriz reveló recientemente. Durante una entrevista en el programa de Drew Barrymore, Portman compartió los detalles de la lesión más grave que ha experimentado en su extensa trayectoria cinematográfica. La protagonista de la historia, Nina Sayers, una bailarina de ballet obsesionada con la perfección, exigió a la intérprete un nivel de dedicación que traspasó los límites físicos y emocionales. La preparación para este papel requirió una transformación radical que incluyó entrenamiento intensivo en danza clásica durante meses previos al rodaje. La actriz trabajó junto a Mary Helen Bowers, exbailarina del Ballet de Nueva York, quien diseñó un régimen extremo para que Portman pudiera interpretar con autenticidad a una bailarina profesional. La rutina incluía sesiones diarias de cinco a seis horas, seis días a la semana, combinando ballet, ejercicios de fortalecimiento y natación. Bowers, conocida por su rigurosidad, mantenía una filosofía directa: "Si vas a interpretar a una bailarina, tendrás que entrenar como una". Esta premisa se convirtió en una realidad exigente para la actriz, quien comenzaba sus jornadas a las cinco de la mañana con prácticas de ballet que duraban entre dos y tres horas. Posteriormente, durante el día, Portman cumplía con su agenda de rodaje, que extendía su jornada laboral hasta doce horas diarias. Por la noche, el entrenamiento continuaba con ejercicios tonificantes y sesiones de natación donde recorría un kilómetro diario. Este ciclo se repetía de forma ininterrumpida durante meses, creando una presión física insostenible que eventualmente derivaría en lesión. El accidente ocurrió durante la filmación de una de las complejas secuencias de danza que aparecen en la cinta. Portman describió el incidente con sencillez pero revelando la gravedad del asunto: "Se me movió una costilla o algo así". La actriz explicó que la costilla se desplazó hacia abajo, un desajuste óseo causado por la constante exigencia de ser elevada y sostenida en posiciones que el cuerpo no estaba acostumbrado a mantener. La descripción de la experiencia como "realmente salvaje" refleja la crudeza de un proceso creativo que priorizó la autenticidad por encima del bienestar físico. La directora de casting de la película había advertido previamente que el proyecto demandaría un compromiso total, pero pocas personas fuera del set de filmación comprendían el verdadero costo físico que esto implicaba. El ballet, disciplina conocida por su rigor y por los altos índices de lesiones entre sus practicantes, se convirtió en el centro de un thriller psicológico que exploraba la obsesión, la perfección y la locura. No fue solo Portman quien pagó el precio de esta búsqueda de excelencia. Su compañera de reparto, Mila Kunis, quien interpretó a Lily, la rival de Nina Sayers, también experimentó las duras consecuencias del entrenamiento. Aunque Kunis declaró posteriormente que "mereció la pena cada minuto", fue tajante al afirmar que nunca más volvería a practicar ballet profesionalmente. La decisión de ambas actrices de someterse a esta preparación extrema habla del poder de atracción que tenía el guion de Aronofsky y la oportunidad de participar en un proyecto que prometía ser trascendental. El director, conocido por su meticulosidad y por exigir lo máximo de sus actores, confirmó el esfuerzo sobrehumano de Portman en material de detrás de cámaras. Aronofsky capturó no solo la actuación de su protagonista, sino también su transformación física y el dolor que esta conllevaba. La película se convirtió en un éxito de crítica y público, generando conversaciones sobre los límites del método de actuación y las responsabilidades de los directores con el bienestar de su equipo. Los premios llegaron de forma contundente. Portman obtuvo el Oscar a Mejor Actriz, el BAFTA, el Globo de Oro y el Premio del Sindicato de Actores, entre otros reconocimientos. Cada uno de estos galardones representaba no solo su talento interpretativo, sino también el sufrimiento físico que había soportado para dar vida a Nina Sayers. La estatuilla del Oscar, en particular, simbolizó el reconocimiento de la industria a un sacrificio que traspasó la pantalla. Aunque la actriz había sido nominada previamente por su trabajo en 'Closer' (2004) y volvería a estarlo por 'Jackie' (2016), 'Cisne Negro' permanece como el hito definitivo de su carrera. La película no solo redefinió su trayectoria profesional, sino que también estableció un nuevo estándar sobre lo que significa comprometerse completamente con un personaje. En la actualidad, mientras Portman promociona sus nuevos proyectos, la sombra de 'Cisne Negro' continúa presente. La lesión en su costilla sirve como recordatorio permanente de una época en su vida donde la línea entre la ficción y la realidad se desdibujó por completo. La experiencia ha generado debates sobre las prácticas laborales en la industria del cine y la necesidad de protocolos más estrictos para proteger la integridad física de los actores, especialmente cuando se requiere dominio de disciplinas especializadas como el ballet. La historia de Natalie Portman en 'Cisne Negro' trasciende el mero análisis cinematográfico. Se convierte en un estudio sobre el precio del arte, la dedicación extrema y las consecuencias físicas de perseguir la perfección interpretativa. Mientras la actriz continúa explorando nuevos roles y desafíos en su carrera, la lesión que sufrió bailando como Nina Sayers permanecerá como testimonio de un momento en que el compromiso artístico superó cualquier barrera física o emocional.

Referencias