La borrasca Leonardo, aunque comienza a perder intensidad, ha dejado una huella devastadora en la provincia granadina, especialmente en el municipio de Loja. Las precipitaciones torrenciales registradas durante las últimas horas han provocado una crecida sin precedentes del río Genil, que ha alcanzado cotas máximas históricas, superando los 9 metros de altura y fluyendo con un caudal superior a los 1.000 metros cúbicos por segundo. Esta situación ha generado una emergencia hidrológica que mantiene en alerta a toda la población.
El Genil desborda su cauce y amenaza infraestructuras
El río Genil se ha convertido en el principal protagonista de esta crisis meteorológica. Durante la madrugada del día de hoy, el nivel del agua experimentó un crecimiento exponencial, alcanzando su punto máximo a las 4:30 horas con una altura de 9,37 metros. Este registro, sin embargo, podría no reflejar la realidad actual, ya que el sistema de medición ha sufrido fallos técnicos debido a las condiciones extremas.
El caudal registrado supera holgadamente los 1.000 metros cúbicos por segundo, una cifra que convierte el río en una auténtica fuerza de la naturaleza. Afortunadamente, el encauzamiento del cauce ha cumplido su función contenedora, evitando que el desbordamiento afecte directamente al casco urbano. No obstante, las zonas ribereñas han quedado completamente sumergidas bajo las aguas.
Las imágenes del parque fluvial y el recinto ferial inundados han recorrido las redes sociales, mostrando un paisaje desolador donde lo que normalmente son zonas de esparcimiento se han convertido en extensiones de agua turbia y barro. La zona de Los Molinillos también ha quedado gravemente afectada, con numerosas cocheras y bajos de la calle Pérez del Álamo completamente anegados.
Causa principal: los pantanos al límite de capacidad
El dramático aumento del caudal del Genil no obedece únicamente a las lluvias directas sobre el municipio. El desagüe forzoso de los pantanos de Quentar, Cubillas y Canales, que han alcanzado el 100% de su capacidad de almacenamiento, ha agravado exponencialmente la situación. Esta medida, necesaria para garantizar la integridad de las presas, ha liberado importantes volúmenes de agua que han desembocado directamente en el cauce principal del Genil.
Los técnicos prevén que los pantanos continuarán con el proceso de desagüe durante las próximas horas, lo que podría provocar nuevos incrementos en el caudal del río. Esta perspectiva mantiene en estado de alerta a las autoridades locales, que monitorizan constantemente la evolución del nivel del agua.
Zonas afectadas: un recorrido por los puntos críticos
La crisis hidrológica ha afectado de manera desigual a diferentes pedanías y barrios del municipio. A continuación, detallamos la situación en cada uno de los puntos más conflictivos:
Venta de Santa Bárbara: evacuaciones nocturnas
La pedanía de Venta de Santa Bárbara ha vivido una de las noches más complicadas. El arroyo Neblín, desbordado por la intensidad de las precipitaciones, ha inundado nuevamente las viviendas de la zona, repitiendo la dramática situación vivida en la madrugada anterior. Los servicios de emergencia han tenido que proceder al desalojo de los vecinos afectados durante la noche, garantizando su seguridad ante la crecida imparable de las aguas.
A primera hora de la mañana, el caudal del arroyo comenzaba a descender, permitiendo que los operarios municipales iniciaran las labores de limpieza y retirada de barro y sedimentos. Sin embargo, los daños materiales son considerables y la recuperación total requerirá varios días de trabajo intensivo.
Riofrío: al límite de la inundación
En la pedanía de Riofrío, la confluencia del río Salado y el arroyo Frío, justo en las inmediaciones del puente antiguo, ha mantenido durante toda la noche un nivel de agua al borde del desbordamiento. La plaza de San Isidro ha estado a punto de inundarse, pero finalmente el agua no ha llegado a invadirla completamente.
El Ayuntamiento de Loja ha movilizado todos los recursos humanos disponibles, incluyendo a los trabajadores del programa PFEA (Plan de Fomento del Empleo Agrario) y del departamento de Obras y Mantenimiento, para concentrar sus esfuerzos en las labores de limpieza tanto en Santa Bárbara como en Riofrío. La prioridad es restablecer la normalidad cuanto antes y garantizar la seguridad de las vías de acceso.
La Fábrica: aislamiento total
Quizás la situación más crítica en términos de accesibilidad se vive en la pedanía de La Fábrica. La crecida simultánea de los arroyos Guantero y Milanos, que flanquean la localidad por ambos lados, ha dejado a la población completamente aislada. Los Bomberos de Loja están centrando sus esfuerzos en acondicionar las entradas a la pedanía para permitir que los vecinos puedan recuperar la normalidad en el menor tiempo posible.
La carretera A-4407, conocida como la carretera de La Esperanza, que une el casco urbano de Loja con esta pedanía, permanece cortada al tráfico por seguridad. Además, se han registrado desprendimientos en la carretera A-4154, que conecta Loja con Ventorros de San José, y según informan los vecinos de la zona, el camino de Los Gallombares se encuentra en estado de impracticabilidad total.
Servicios de emergencia en máxima alerta
Los servicios de emergencia han trabajado sin descanso durante toda la noche. La Policía Local y los Bomberos han atendido numerosas incidencias relacionadas no solo con inundaciones, sino también con desprendimientos de tierra y caída de árboles provocados por el agua saturada del terreno.
Los operarios de Obras y Servicios municipales han desplegado una verdadera operación de limpieza en las zonas más afectadas, especialmente en las calles Riofrío y Santa Bárbara, donde el barro y los sedimentos han dificultado gravemente la movilidad. El trabajo es arduo y requiere maquinaria pesada para retirar los sedimentos acumulados.
Huétor Tájar: el vecino más afectado
Aunque el foco de la noticia está en Loja, la localidad vecina de Huétor Tájar ha sufrido las consecuencias más graves del desbordamiento del Genil. Allí, el agua ha inundado bajos de edificios y extensas superficies de cultivo, causando pérdidas materiales importantes para los agricultores de la zona. La solidaridad entre ambos municipios se ha hecho patente, compartiendo recursos y información sobre la evolución de la situación.
Perspectivas y alerta continua
Aunque la borrasca Leonardo pierde fuerza progresivamente, las autoridades mantienen el aviso de peligro activo. La combinación de lluvias persistentes, el desagüe de pantanos y la saturación del terreno crea un escenario de riesgo continuado.
Los técnicos del Centro de Coordinación de Emergencias monitorizan cada 30 minutos la evolución del nivel del Genil, pendientes de cualquier cambio que pueda requerir nuevas evacuaciones o actuaciones de emergencia. La población ha respondido con ejemplar comportamiento civil, siguiendo en todo momento las indicaciones de las autoridades.
Lecciones para el futuro
Este episodio de fuertes lluvias pone de manifiesto la importancia de contar con sistemas de alerta temprana eficaces y con infraestructuras de contención adecuadas. El encauzamiento del Genil en Loja ha demostrado su eficacia, pero la vulnerabilidad de las pedanías y zonas ribereñas sigue siendo un desafío pendiente.
Las administraciones locales y regionales deberán evaluar en profundidad los daños una vez que pase la crisis y establecer planes de mejora para prevenir futuras situaciones similares. Mientras tanto, la comunidad de Loja demuestra una vez más su capacidad de resistencia y solidaridad ante las adversidades de la naturaleza.