La península ibérica vive momentos de tensión meteorológica ante la llegada de la borrasca Leonardo, un sistema de bajas presiones que ha desatado su furia principalmente sobre el sur del territorio español. Las regiones andaluzas se encuentran en estado de alerta constante mientras los servicios de emergencia trabajan sin descanso para paliar los efectos de un temporal caracterizado por precipitaciones torrenciales, vientos huracanados y fenómenos costeros de notable intensidad. La situación ha escalado hasta requerir medidas excepcionales, incluyendo evacuaciones preventivas de carácter masivo y el cierre temporal de infraestructuras esenciales para la seguridad ciudadana.
El municipio gaditano de Grazalema, conocido por ser uno de los enclaves más lluviosos de España, ha pasado de ser un atractivo turístico a convertirse en la zona cero de esta emergencia climática. Las autoridades autonómicas confirmaron la evacuación completa y ordenada de su población, una decisión tomada ante el riesgo inminente de desbordamiento de cauces y deslizamientos de tierra que amenazaban la integridad de las viviendas. El consejero de Presidencia, Antonio Sanz, ratificó que el desalojo se ejecutó sin incidentes graves, lo que habla de la eficacia de los protocolos de protección civil activados. El presidente de la Junta de Andalucía ha mantenido comunicación directa con los alcaldes de las zonas más afectadas, garantizando el flujo constante de recursos y coordinación interinstitucional. La magnitud del evento ha superado las previsiones iniciales, con registros pluviométricos que han multiplicado por varias veces los valores medios para esta época del año.
La ciudad autónoma de Ceuta no se ha librado de los embates del temporal. El delegado del Gobierno central ha mantenido reuniones de urgencia con su presidente, Juan Jesús Vivas, para evaluar los daños y articular una respuesta conjunta que garantice la seguridad de los ceutíes. En la vecina Extremadura, la crecida descontrolada del río Guadiana ha obligado a las autoridades locales a proceder al cierre preventivo del Puente de la Autonomía en Badajoz, una arteria vital que conecta ambas márgenes de la ciudad y cuya interrupción afecta al tráfico rodado regional. Esta medida, adoptada ante el temor de un posible colapso estructural por la presión del caudal, evidencia la extensión geográfica de los efectos de Leonardo más allá de Andalucía.
El sector de los transportes ha resultado particularmente vulnerable ante la virulencia del fenómeno meteorológico. La empresa pública Adif ha desplegado brigadas técnicas en múltiples puntos de la red ferroviaria andaluza para inspeccionar y reparar los desperfectos causados por las inundaciones y los desprendimientos. Los trabajos, que se prolongan durante toda la jornada, enfrentan la dificultad añadida de las condiciones climáticas persistentes, lo que ralentiza los procesos de restauración. La línea de alta velocidad y los cercanías han registrado cancelaciones y retrasos significativos, afectando a miles de viajeros. Paralelamente, la red viaria secundaria ha sufrido cortes en numerosas carreteras comarcales, donde los deslizamientos de rocas y barro han invadido la calzada, requiriendo la intervención de maquinaria pesada para su despeje.
Durante las horas nocturnas, los servicios de emergencia ejecutaron complejas maniobras de rescate en Benaoján, municipio serrano de Málaga. Las fuertes lluvias saturaron el terreno, generando riesgo de desplome en los cimientos de varias viviendas, lo que motivó el desalojo urgente de sus ocupantes. La Guardia Civil y el servicio de emergencias 112 coordinaron el traslado de los afectados a albergues temporales. La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha desplegado un dispositivo sin precedentes: 500 efectivos especializados en rescate acuático y salvamento, equipados con 200 vehículos de alta capacidad, incluyendo bombas de achique de gran potencia y vehículos anfibios. Este despliegue militar refuerza la capacidad de respuesta en las zonas donde los recursos civiles resultan insuficientes.
El temporal ha trastocado la normalidad diaria de cientos de miles de personas. El Ejecutivo andaluz anunció la suspensión de clases en los colegios de las comarcas de Ronda y Grazalema, así como en municipios directamente afectados por órdenes de evacuación. En el resto de la región, los centros educativos funcionan con normalidad, aunque con protocolos de seguridad reforzados. El comercio local en las zonas inundadas ha cesado su actividad, y los agricultores temen pérdidas considerables en cultivos de olivar y frutales ante el encharcamiento de tierras. El sector turístico, vital para la economía serrana, registra cancelaciones masivas en un fin de semana clave.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) mantiene avisos amarillos por viento, lluvia y tormenta en prácticamente todas las provincias andaluzas: Sevilla, Cádiz, Málaga, Córdoba, Granada, Jaén y Almería. Además, alerta por fenómenos costeros en todo el litoral andaluz, con la excepción de la capital malagueña. Los modelos predictivos indican que las precipitaciones podrían persistir hasta el sábado, cuando una nueva borrasca, bautizada como Marta por el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera, podría reforzar las lluvias en el tercio sur peninsular. Este nuevo sistema traerá consigo un temporal marítimo de notable entidad y rachas de viento muy fuertes que afectarán al sur y este del país, extendiendo el riesgo más allá de las fronteras andaluzas.
La respuesta gubernamental ha sido inmediata y multidimensional. El ministro del Interior se ha desplazado a las zonas críticas para supervisar personalmente los operativos y trasladar el apoyo del Gobierno central. La Junta de Andalucía ha activado el Centro de Coordinación de Emergencias 24/7, conectado en tiempo real con todos los ayuntamientos afectados. Las fuerzas de seguridad del Estado trabajan en estrecha colaboración con los servicios autonómicos y locales, garantizando el flujo de información y recursos. Las redes sociales oficiales difunden mensajes de alerta cada hora, instando a la población a no bajar la guardia.
La situación permanece activa y evolutiva. Las autoridades reiteran el llamamiento a la extrema precaución, especialmente en zonas de montaña y zonas costeras. Se recomienda evitar desplazamientos no esenciales, no cruzar cauces de agua y mantenerse informado a través de canales oficiales. La ciudadanía debe tener preparados kits de emergencia y seguir al pie de la letra las indicaciones de Protección Civil. El seguimiento de la evolución de Leonardo y la incipiente Marta marcará las próximas horas en el sur de España.