Joaquín Sánchez y su clan familiar: de la élite del fútbol al éxito en redes sociales

El exfutbolista del Betis acude a El Hormiguero con Susana Saborido y sus hijas influencers Daniela y Salma para presentar su programa en Japón

Esta noche, el popular programa de Pablo Motos, El Hormiguero, abre sus puertas a una de las familias más queridas y carismáticas del panorama nacional. El exfutbolista del Real Betis, Joaquín Sánchez, desembarca en el plató acompañado por su esposa Susana Saborido y sus dos hijas, Daniela y Salma, con el objetivo de presentar la nueva entrega de su exitoso proyecto televisivo El Capitán en Japón. La cita promete desvelar anécdotas inéditas de su reciente aventura por el país asiático, mostrando una faceta más cercana y desenfadada del deportista gaditano que sus seguidores no suelen ver en el terreno de juego.

La trayectoria deportiva de Joaquín Sánchez constituye un capítulo excepcional dentro del fútbol español. Durante más de dos décadas en las élites, defendió las camisetas de equipos emblemáticos como el Betis, Valencia, Málaga y la Fiorentina italiana, además de vestir la selección nacional en el Mundial de Corea y Japón 2002. Sus logros incluyen conquistar tres Copas del Rey y un récord histórico: anotar goles en cuatro décadas diferentes. No obstante, pese a todas estas glorias deportivas, el propio Joaquín insiste en que su verdadero orgullo reside en el núcleo familiar que ha construido junto a Susana, con quien contrajo matrimonio en 2005 tras tres años de relación. Su carisma natural y su capacidad para conectar con la gente han sido sellos distintivos tanto en el césped como fuera de él.

La familia Sánchez Saborido representa un modelo de unión y complicidad que trasciende el ámbito deportivo. Susana, su mujer, ha sido el pilar emocional durante toda su carrera, mientras que sus hijas han heredado no solo su carisma, sino también una notable habilidad para conectar con el público digital. Juntos han conformado un equipo que funciona con precisión de reloj, tanto en los proyectos televisivos como en la gestión de su imagen pública.

Daniela: la influencer equilibrada

Con 19 años recién cumplidos -nació en septiembre de 2006-, Daniela es la mayor de las hermanas. Actualmente cursa estudios universitarios, pero su presencia en internet la ha convertido en una referente para la generación Z. A través de TikTok e Instagram, donde supera los 500.000 seguidores, comparte contenido variado: desde bailes y retos virales hasta momentos cotidianos que reflejan su personalidad madura y responsable. Esta última cualidad la ha consolidado como el equilibrio del hogar durante los desplazamientos y grabaciones, ayudando a sus padres a gestionar situaciones complejas con serenidad. Su capacidad para alternar los estudios con la creación de contenido demuestra una disciplina notable y una madurez que supera su edad.

Salma: la espontaneidad juvenil

Salma, de 16 años, encarna la alegría y la frescura de la familia. Apasionada por los animales desde pequeña, sueña con convertirse en veterinaria, una vocación que compagina con su etapa en la Educación Secundaria. Su faceta digital es aún más potente que la de su hermana, acumulando casi 700.000 seguidores entre ambas plataformas. Su contenido se centra en hobbies, momentos familiares y su día a día, mostrando una autenticidad que ha conquistado a una audiencia masiva. El padre la describe como la espontaneidad personificada, un rasgo que aporta dinamismo a sus apariciones públicas. Su energía contagiosa se ha convertido en uno de los activos más valiosos del clan.

Un proyecto familiar consolidado

El programa El Capitán en Japón representa la materialización de la pasión de los Sánchez Saborido por explorar nuevas culturas. La primera temporada ya ha visto la luz, y su éxito les ha llevado a renovar la experiencia. Durante su paso por el país nipón, la familia ha compartido experiencias únicas que ahora desvelarán en El Hormiguero, desde situaciones cómicas hasta reflexiones sobre las diferencias culturales. La elección de Japón no es casual: supone un retorno simbólico para Joaquín, quien ya disputó allí un Mundial, pero esta vez con su familia como protagonista.

Las hermanas comparten intereses como el esquí, las motos y los viajes, actividades que refuerzan su vínculo y que frecuentemente muestran en redes. Esta complicidad traslúcida en cada publicación ha sido clave para el éxito de su imagen familiar. No compiten entre ellas, sino que se complementan: Daniela aporta la serenidad y Salma la energía desbordante. Esta sinergia es precisamente lo que las hace especiales en un panorama saturado de influencers.

El legado más allá del fútbol

Joaquín Sánchez ha logrado algo poco común: transcender su figura de ídolo deportivo para convertirse en un referente familiar. Su capacidad para reírse de sí mismo, su sentido del humor y su espontaneidad le han valido el cariño incondicional de los aficionados. Ahora, esa misma esencia se transmite a través de sus hijas, que han sabido capitalizar la exposición mediática para construir su propio camino en el mundo digital sin perder autenticidad.

La aparición en El Hormiguero no es simplemente una promoción más. Es una declaración de intenciones: la familia Sánchez Saborido está aquí para quedarse, no como simples famosos, sino como creadores de contenido auténtico que refleja valores como la unión, el respeto y la diversión. En una época donde las redes sociales a menudo muestran vidas irreales, ellas han conseguido algo valioso: ser genuinas. Su secreto radica en mantenerse fieles a sí mismos, sin forzar situaciones que no les representan.

Mientras Joaquín sigue siendo el capitán que guía el barco, Susana es la ancla que mantiene la estabilidad, y las niñas son las velas que impulsan el proyecto hacia nuevos horizontes. Su historia demuestra que el éxito no se mide solo en títulos deportivos, sino en la capacidad de reinventarse y transmitir valores positivos a las nuevas generaciones. El verdadero triunfo es construir un legado que perdure más allá de la cancha.

La entrevista con Pablo Motos promete momentos hilarantes, confesiones inéditas y, sobre todo, una visión íntima de una familia que ha sabido mantenerse unida frente a la presión mediática. Para los seguidores de Joaquín, será una oportunidad de ver a su ídolo en un contexto diferente; para los admiradores de las chicas, un nuevo capítulo de sus vidas digitales; y para el gran público, una lección de cómo la fama, bien gestionada, puede convertirse en un legado familiar duradero que inspire a otros.

Referencias