Broncano y Ponce: tensión en La Revuelta por falta de ensayo

El presentador y el colaborador protagonizaron un tenso momento en directo por un malentendido sobre un sketch no ensayado

La noche del lunes 2 de febrero, los programas de máxima audiencia en España, 'La Revuelta' y 'El Hormiguero', iniciaron una nueva semana de competencia televisiva con propuestas musicales de lujo. Mientras que el formato de Antena 3 contaba con la presencia de Mika, La 1 apostó por Leiva como invitado estrella del espacio conducido por David Broncano. Sin embargo, lo que prometía ser una noche más de buen rollo y entretenimiento se vio interrumpida por un inesperado conflicto en directo entre el presentador y uno de sus colaboradores más habituales.

El incidente se produjo justo antes de la entrada del cantante Leiva al plató. Tras la habitual sección del 'hombre mágico' para despedir a los más pequeños, Broncano intentó dar paso a Jorge Ponce, quien formaría parte de la presentación del invitado musical. Fue en ese momento cuando todo comenzó a torcerse. El presentador compostelano, visiblemente confundido por la actitud de su compañero, no daba crédito a lo que estaba sucediendo detrás de cámaras.

La negativa de Ponce a salir al escenario fue rotunda y sin precedentes. Desde fuera del plató, el colaborador se negaba a participar en el segmento programado, lo que generó una situación de evidente tensión que se transmitió en directo a toda la audiencia. Broncano, tratando de mantener el control de la situación, intentó sin éxito convencer a su compañero de que se uniera al programa.

Las palabras de Ponce dejaban claro su malestar: "Que no salgo David, sigue el programa que no salgo. ¿Puedes venir?". La petición directa de que el presentador se acercase a su posición evidenciaba la gravedad del momento. Broncano, cumpliendo con la petición, se dirigió hacia la entrada del escenario para entender qué estaba sucediendo.

El intercambio verbal que mantuvieron ambos profesionales reveló la profundidad del desacuerdo. Ponce insistía en su negativa a participar: "Sigue con el programa, en serio me preguntas, sigue con el programa, yo no voy a salir. Me respetas y yo no salgo en televisión. Da paso al invitado y ya está, y eso lo hablamos nosotros después del programa". La firmeza en su postura dejaba entrever que el problema iba más allá de un simple malentendido del momento.

Broncano, tratando de comprender la situación, cuestionaba la actitud de su colaborador: "¿Qué pasa? ¿Por qué? (...) Entiende que estar enfadado así es raro. ¿Por qué estás enfadado?". La respuesta de Ponce no se hizo esperar y confirmó que el enfado tenía un origen específico: "No tiene sentido, no voy a salir. Saludo para que me vean y me voy para mi casa, no quiero estar aquí".

A pesar de las amenazas de abandono del programa, Broncano decidió dar paso a Ponce, quien finalmente accedió a entrar en el plató caracterizado como un personaje del universo de Avatar. Con el gesto visiblemente torcido, el colaborador procedió a explicar los motivos que le habían llevado a ese estado de máxima tensión.

El origen del conflicto se remontaba a la semana anterior, cuando Ponce y Ricardo Castella, otro de los colaboradores del programa, habían ideado un sketch elaborado con contenido político y social. La idea era ambiciosa: crear una analogía sobre Groenlandia con un fondo crítico, donde Ponce interpretaría a un groenlandés y llegaría el ejército de Estados Unidos. Broncano tendría el papel del villano con el pelo amarillo, un personaje clave para la representación.

Según la versión de Ponce, el problema surgió cuando intentaron coordinar los ensayos para este segmento especial. "La semana pasada, hablando con Ricardo Castella, dijimos de preparar algo chulo que no fuese una puta mierda, que siempre hacemos la misma puta mierda. Te lo dije y me dijiste que a tope.(...) Dije que había que ensayar, y no contestaste a eso. Y esta tarde te mando un mensaje, está toda la gente, la caracterización, la escenografía, el humo… Y no vienes", detalló el colaborador, evidenciando su frustración.

La falta de respuesta de Broncano a la necesidad de ensayar y su ausencia en el momento crucial fueron los detonantes de la crisis. Ponce había movilizado a todo el equipo técnico y artístico del programa, había conseguido la caracterización especial, la escenografía adecuada e incluso efectos de humo, pero el presentador no se presentó al ensayo, invalidando toda la preparación.

La justificación de Broncano no convenció a su compañero: "A mí cuando se me dice de ensayar no cuento con que vaya conmigo". Esta respuesta, que minimizaba la importancia de la preparación conjunta, fue la gota que colmó el vaso para Ponce, quien había dedicado tiempo y esfuerzo a crear contenido de calidad que iba más allá de la dinámica habitual del programa.

El colaborador finalizó su explicación enfatizando el potencial perdido del sketch: "Estábamos todos ensayando. No podía venir otra persona, tenías que ser tú, eras el villano con el pelo amarillo. Íbamos a hacer sketch de Groenlandia, yo era un groenlandés y llegaba el ejército de Estados Unidos. Era una analogía que no hemos hecho con un fondo social y político". La descripción del contenido cancelado dejaba claro que se trataba de un segmento con mayor profundidad y relevancia de lo habitual.

Este incidente pone de manifiesto las tensiones inherentes a la producción de contenidos televisivos en directo, donde la improvisación y la planificación chocan con frecuencia. La relación profesional entre Broncano y Ponce, habitualmente fluida y basada en el humor, quedó expuesta a la presión de las expectativas creativas y la necesidad de coordinación en la elaboración de sketches complejos.

El malentendido también refleja la diferencia de percepción sobre la importancia de los ensayos en un programa que combina improvisación con segmentos preparados. Mientras que para Ponce la preparación era fundamental para el éxito de un sketch con contenido político, Broncano parecía dar por sentado que su experiencia y la química del equipo serían suficientes.

Afortunadamente, la tensión se disipó lo suficiente como para que el programa continuara con normalidad y Leiva pudiera disfrutar de su espacio musical. Sin embargo, el momento quedó grabado en la memoria de la audiencia como una de esas raras ocasiones donde el telón se abre y se muestra la tensión creativa que existe detrás de los programas de entretenimiento.

El incidente sirve como recordatorio de que incluso en los formatos más consolidados y con equipos profesionales experimentados, la comunicación y la coordinación son elementos cruciales para evitar conflictos que pueden afectar al producto final. La pasión por crear contenido de calidad, como la demostrada por Ponce, a veces choca con las dinámicas de producción y las agendas apretadas de los presentadores estrella.

En el competitivo mundo de la televisión en prime time, donde cada programa busca diferenciarse y ofrecer algo único al espectador, estos momentos de tensión, aunque incómodos, revelan el compromiso de los profesionales con su trabajo y su deseo de superar las expectativas. La apuesta por contenido con mayor profundidad y relevancia social, como el sketch sobre Groenlandia, demuestra la evolución que buscan los programas de entretenimiento para mantenerse relevantes en un panorama mediático en constante cambio.

Referencias