Carlos Cuevas regresa a la gran pantalla este viernes 6 de febrero con 'La Fiera', una ambiciosa producción que representa uno de los proyectos más importantes de su trayectoria. A sus 30 años, el actor catalán demuestra que su talento trasciende las etiquetas de ídolo juvenil para consolidarse como uno de los intérpretes más versátiles y comprometidos del panorama audiovisual español. Acompañado de Miguel Bernardeau y Miguel Ángel Silvestre, Cuevas visitará esta noche el plató de 'El Hormiguero' para presentar esta emocionante cinta dirigida por Salvador Calvo, que narra la pasión de tres amigos que se convirtieron en pioneros del salto B.A.S.E. con traje de alas.
La historia de Carlos Cuevas con las cámaras comenzó cuando apenas contaba cinco años. Desde muy pequeño, la interpretación formó parte esencial de su vida, primero mediante anuncios publicitarios y, a los nueve años, dando el salto al mundo de la interpretación profesional. Su voz se hizo familiar en campañas de doblaje, pero fue en la pequeña pantalla catalana donde encontró el reconocimiento popular. Sus interpretaciones en series como 'Ventdelplà' y, sobre todo, 'Merlí', le convirtieron en un auténtico fenómeno entre el público adolescente y juvenil.
Sin embargo, Cuevas ha sabido desmarcarse del estereotipo de estrella efímera. A lo largo de los años, ha tejido una carrera sólida y diversificada que abarca géneros y formatos. Su currículo incluye participaciones en series de referencia del audiovisual nacional como 'Cuéntame cómo pasó', '45 revoluciones' o la reciente 'Smiley'. En el cine, su filmografía cuenta con títulos como 'El verano que vivimos' y, especialmente, 'El 47', película que cosechó cinco Premios Goya y que confirmó su capacidad para abordar personajes complejos y adultos.
Este crecimiento profesional no ha hecho olvidar a Cuevas sus orígenes. Nacido en el municipio barcelonés de Moncada y Reixach, se crió en el seno de una familia de clase trabajadora. Su madre, Loreto, regenta una panadería, y su padre, Carlos, ha sido un pilar fundamental en su formación. Este entorno humilde ha marcado profundamente su forma de entender la vida y el éxito. En una entrevista en el programa de TV3 'Al cotxe', el actor reflexionaba: "Las cosas no siempre han sido nadar en la abundancia, creo que es herencia de clase", una frase que resume su conexión con las realidades más cercanas y su rechazo a las posesiones estelares.
Más allá de la interpretación, Carlos Cuevas alberga pasiones que revelan un alma artística y deportista. Desde los ocho años toca la guitarra, un instrumento que le acompaña desde la infancia y que mantiene como válvula de escape creativa. "Toco la guitarra desde los ocho años y me gustaría tener una banda de rock", confesó en una entrevista con ABC. Sus sueños de pequeño eran tan ambiciosos como poéticos: "ir al espacio y cantar". Además, el fútbol ocupa un lugar especial en su corazón. Durante años, compaginó el deseo de ser actor con la aspiración de convertirse en futbolista profesional, hasta que reconoció con honestidad que "no era un futbolista lo suficientemente bueno", como relató a 'La Voz de Galicia'.
La formación académica también ha sido una prioridad para el intérprete. Mientras rodaba 'Merlí', Cuevas cursaba Literatura comparada y estudios literarios en la Universidad de Barcelona. La exigente agenda de grabaciones le obligó a aparcar temporalmente sus estudios, pero la intención de retomarlos y completar la licenciatura permanece intacta. Este interés por las letras refleja una curiosidad intelectual que complementa su sensibilidad artística.
A pesar de su creciente popularidad, Carlos Cuevas mantiene una postura clara respecto a su vida privada: debe preservarse lejos de los focos. Sin embargo, en contadas ocasiones ha permitido vislumbrar aspectos de su faceta más íntima. Se sabe que su activismo político le ha acercado a figuras del panorama público, como una exdiputada de Podemos, aunque el actor prefiere mantener estas relaciones alejadas del escrutinio mediático. Esta discreción contrasta con la transparencia con la que habla de sus inquietudes artísticas y sociales.
Con 'La Fiera', Carlos Cuevas da un paso más en su evolución como actor. La película, que explora la amistad, la pasión y los límites de la valentía, le sitúa en el centro de un proyecto ambicioso que promete conectar con el público a través de una historia visceral y emocional. Su presencia en 'El Hormiguero' junto a Bernardeau y Silvestre no solo sirve para promocionar el filme, sino para mostrar la complicidad de un trío de intérpretes que han encontrado en esta historia un reto común.
La trayectoria de Cuevas ejemplifica cómo es posible construir una carrera sostenible en el mundo del espectáculo sin perder la autenticidad. Desde sus inicios como niño prodigio de la publicidad hasta su consolidación como actor de cine y televisión, ha sabido navegar entre el éxito y la humildad, entre la exposición pública y la reserva personal. Sus raíces familiares, su formación académica inconclusa pero presente, y sus pasiones paralelas configuran un artista multidimensional que no se conforma con la mera interpretación.
En un momento en el que el cine español busca historias que resuenen con el público, Carlos Cuevas representa una generación de actores comprometidos con su oficio y con su entorno. 'La Fiera' no es solo el estreno de una película, sino la confirmación de un talento que ha crecido sin prisas, con la paciencia de quien entiende que la verdadera grandeza llega con el tiempo y el trabajo constante. El futuro, para este actor de 30 años, se presenta tan amplio y prometedor como el cielo que sus personajes sueñan con volar.