Surne Bilbao vence a Joventut en Miribilla y suma su quinta victoria seguida

El equipo bilbaíno supera 80-76 a la Penya con un gran partido colectivo, liderado por Darrun Hilliard y una gran defensa en los momentos decisivos

El Surne Bilbao continúa con su imparable racha en la Liga Endesa tras imponerse este sábado por 80-76 al Joventut Badalona en un Miribilla que volvió a demostrar por qué es uno de los palacios más intimidantes de la competición. Más de nueve mil aficionados presenciaron cómo los hombres de negro no cedieron el liderazgo del marcador en ningún momento del encuentro, consolidando así su quinta victoria consecutiva en la competición doméstica y la séptima en total, alcanzando ya las diez en lo que va de temporada.

Desde el salto inicial, la intención del conjunto local fue clara: salir a por todas y no dar respiro a un rival que en la primera vuelta les había endosado una dolorosa derrota. El recuerdo de aquel 101-69 del mes de octubre en el Olímpico de Badalona, donde el equipo apenas anotó seis puntos en el primer cuarto, aún permanecía fresco en la memoria de jugadores y cuerpo técnico. Esta vez, sin embargo, la historia sería muy diferente.

El arranque fulgurante del Surne Bilbao dejó claro que la revancha estaba servida. Un parcial de 10-4 en los primeros minutos, con triples de Darrun Hilliard y Klemen Prepelic, establecía el tono de un partido donde el acierto desde la línea de 6,75 metros sería una constante. El equipo se siente cómodo en el perímetro, donde encuentra su principal fuente de anotación, y así lo demostró llegando al descanso con prácticamente el mismo número de intentos desde fuera que desde dentro de la zona (15 frente a 17).

La defensa, sin embargo, fue la auténtica protagonista de la noche. Con el electrónico marcando 78-76 a falta de 37 segundos para la conclusión, el pabellón entero coreaba el mismo mantra: «defensa, defensa». En esa posesión decisiva, Ante Tomic, el veterano centro croata que ejerce de catedrático del juego interior, vio cómo su floater no encontraba aro. Fue entonces cuando Tryggvi Hlinason, el gigante islandés, atrapó su noveno rebote del encuentro, el séptimo defensivo, un balón invaluable que permitió a su equipo mantener la ventaja.

Hilliard, que ya había demostrado su liderazgo durante todo el encuentro, sellaría la victoria desde la línea de tiros libres. Sus dos lanzamientos sin error certificaban un triunfo que nunca estuvo en verdadero peligro, aunque la Penya nunca dejó de pelear. La diferencia nunca fue abultada, pero tampoco el Joventut consiguió adelantarse en ningún momento, siempre encontrando una respuesta contundente del conjunto de Natxo Lezkano cada vez que se acercaba.

El partido dibujó un perfil de choque equilibrado pero controlado por los locales. Las diferencias mínimas reflejaban la igualdad entre ambos conjuntos, pero la capacidad del Surne para mantener la cabeza fría en los momentos críticos hizo la diferencia. El juego clásico de Tomic en la pintura, con sus movimientos de catedrático y su capacidad para encontrar espacios invisibles, chocó contra la defensa férrea de Hlinason, que estuvo encima del croata en cada acción, punteando cada lanzamiento.

El base de Masnou, Ricky Rubio, recibió una cálida ovación de la afición bilbaína, que mantiene con él una relación especial desde que conquistara la Copa del Catalán en el BEC en 2010. Aunque esta vez vistió de corto verde, su conexión con Miribilla sigue siendo evidente. Sin embargo, ni su talento ni la experiencia de Tomic pudieron doblegar a un equipo que crece partido a partido.

El crecimiento experimentado por el Surne Bilbao desde aquella humillante derrota de octubre es evidente. El equipo ha encontrado su identidad, vertebrado por un juego rápido en transición y un lanzamiento exterior que se ha convertido en su seña de identidad. La confianza fluye por las arterias del conjunto vizcaíno, que ha aprendido a sufrir y a competir contra cualquier rival.

La baja de jugadores importantes como Luka Lazarevic y Sekou Sylla no ha mermado las aspiraciones del equipo. La incorporación de Simon Pantzar ha aportado profundidad al banquillo, y la rotación corta ha respondido con solvencia. Cada jugador conoce su rol y ejecuta a la perfección las consignas del cuerpo técnico.

El partido también dejó momentos de gran belleza baloncestística. La capacidad de Tomic para jugar con la espalda al aro, encontrando a compañeros con pases de la muerte o anotando con una suavidad inusual para un hombre de su envergadura, contrastó con la verticalidad del juego bilbaíno. Los de Lezkano entienden el baloncesto moderno como un espectáculo de velocidad y acierto desde lejos, pero también saben cuándo hay que apretar los dientes en defensa.

El último cuarto fue un intercambio de golpes constante. Cada canasta del Joventut encontraba respuesta inmediata. La tensión era palpable en cada posesión, pero el Surne demostró una madurez sorprendente para un equipo que está reconstruyendo su identidad en la élite. La capacidad para gestionar las ventajas, controlar el ritmo y no cometer errores en los momentos decisivos habla de un equipo que ha dado un salto cualitativo importante.

La victoria sienta un precedente importante de cara a lo que resta de temporada. Con 10 triunfos en Liga Endesa, el Surne Bilbao se afianza en la zona cómoda de la clasificación y mira hacia arriba con ambición. La racha de cinco victorias consecutivas en ACB genera un momentum peligroso, y la confianza del grupo es máxima.

El calendario no se detiene, pero el equipo llega en su mejor momento. Miribilla se ha convertido en una fortaleza inexpugnable donde los rivales saben que sufrirán. La conexión entre el equipo y su afición es total, y cada partido se convierte en una fiesta del baloncesto donde la defensa y el corazón son los valores más apreciados.

El trabajo colectivo ha sido la clave de este éxito. No hubo un solo héroe, aunque Hilliard brilló con luz propia. Fue un esfuerzo coral donde cada jugador aportó su granito de arena. Desde la dirección de juego hasta la defensa en la zona, pasando por el acierto desde el perímetro, todo funcionó como un reloj suizo.

El baloncesto moderno se redefine en canchas como Miribilla, donde la pasión de la afición se une a un juego atractivo y efectivo. El Surne Bilbao ha encontrado la fórmula para competir con garantías en la ACB, y esta victoria ante un rival de la entidad del Joventut no hace más que confirmar que el proyecto está en el camino correcto.

La temporada es larga, pero los vizcaínos han demostrado que pueden soñar con grandes cosas. La quinta victoria consecutiva no es una casualidad, sino el fruto de un trabajo bien hecho, de una idea clara y de una ejeción impecable. Miribilla vibra de nuevo con su equipo, y el Surne Bilbao responde con compromiso y entrega. La confianza es la mejor arma de un equipo que no hace prisioneros en su feudo.

Referencias