Mónaco aplasta al Rennes con contundente victoria 4-0

El equipo del Principado demuestra superioridad absoluta con un juego ofensivo demoledor ante un Rennes desbordado

El AS Mónaco demostró una vez más su potencial ofensivo al imponerse con autoridad al Stade Rennais por un contundente 4-0 en un encuentro donde la diferencia de calidad entre ambos conjuntos quedó patente desde el pitido inicial. La victoria refuerza la posición del equipo del Principado en la tabla, mientras que los bretones se llevan una dura lección sobre lo que supone enfrentarse a un rival en estado de gracia.

El choque, correspondiente a la jornada liguera, presentaba a dos equipos con objetivos distintos pero ambiciosos. Por un lado, el Mónaco, consolidado como uno de los aspirantes a las plazas europeas, buscaba sumar de a tres para mantenerse en la zona alta. Por otro, el Rennes, con un plantel joven y talentoso, necesitaba puntos para escalar posiciones y acercarse a los puestos que dan acceso a competiciones continentales. Sin embargo, lo que prometía ser un duelo equilibrado se convirtió en un monólogo local.

Desde los primeros minutos, el conjunto monegasco tomó las riendas del encuentro. La presión adelantada y la recuperación rápida del balón en campo rival incomodaron sobremanera a los visitantes, que vieron como sus intentos de salir jugando desde atrás se frustraban una y otra vez. La posesión, si bien no fue abrumadora, sí estuvo acompañada de una efectividad demoledora en la transición ofensiva.

La táctica empleada por el entrenador del Mónaco resultó ser un acierto total. La disposición en campo, con un 4-2-3-1 que se transformaba en 4-4-2 sin balón, permitió a los monegascos cerrar espacios y salir con velocidad al espacio. La presión coordinada sobre los centrales del Rennes forzó errores en la construcción, mientras que la velocidad de las bandas resultó letal en las transiciones.

El primer golpe llegó en una jugada de contragolpe que desnudó las carencias defensivas del Rennes. Aleksandr Golovin, una de las figuras del encuentro, conectó con Mika Biereth, quien con un control exquisito se deshizo de su marcador para asistir a Stanis Idumbo. El delantero, con una definición impecable con la derecha, batió al portero visitante y abrió el marcador. El gol, anotado en el tramo final del partido, selló una victoria que ya era más que merecida.

Previo a este tanto definitivo, el Mónaco había generado numerosas ocasiones de peligro. Kassoum Ouattara fue uno de los más activos en el flanco izquierdo, creando constantes desequilibrios con su velocidad y desborde. En una de sus múltiples incursiones, el extremo probó suerte con un disparo cruzado que se perdió por encima del larguero, mientras que en otra jugada similar, su centro no encontró rematador en el área pequeña.

La defensa del Rennes, liderada por Thilo Kehrer, tuvo un día para el olvido. El central alemán, habitualmente seguro en sus intervenciones, cometió errores de posicionamiento que el Mónaco supo aprovechar. En una jugada a balón parado, Kehrer intentó despejar un centro de Lamine Camara, pero su cabezazo salió desviado, generando un nuevo córner para el equipo local.

Por su parte, el Rennes apenas inquietó la portería defendida por el meta monegasco. Sebastian Szymanski, uno de los hombres más peligrosos del conjunto breton, tuvo dos claras oportunidades para acortar distancias. En la primera, remató de cabeza desde el corazón del área pero su intento se marchó por la derecha de la portería. Minutos después, el polaco volvió a probar suerte con un disparo con la izquierda desde la frontal, pero el balón se elevó demasiado, superando el larguero.

El mediocampo del Rennes, con Glen Kamara y Mahdi Camara como referentes, no logró imponer su ritmo. Las constantes faltas que cometieron para cortar las contraataques del Mónaco interrumpieron el flujo del juego, pero no consiguieron frenar la sangría. Ludovic Blas, que entró en la segunda mitad, intentó dar un plus de creatividad, pero su pase en profundidad a Breel Embolo fue anulado por el banderín del asistente.

El VAR también tuvo su protagonismo en el encuentro. En una jugada polémica del primer tiempo, el colegiado inicialmente señaló penalti a favor del Rennes por una presunta mano dentro del área. Sin embargo, tras revisar las imágenes en el monitor, decidió rectificar su decisión y anuló la pena máxima, generando las protestas de los jugadores visitantes.

Los cambios no alteraron el guion del partido. El entrenador del Mónaco, consciente de la ventaja en el marcador, dio entrada a Vanderson y Aladji Bamba para refrescar las bandas y mantener la intensidad. Por su parte, el Rennes apostó por Elías Legendre y Jérémy Jacquet, pero la falta de acierto y la solidez defensiva rival impidieron cualquier atisbo de remontada.

El segundo gol llegó tras una jugada individual de Krépin Diatta, quien superó a su marcador por velocidad y centró al área. El balón, tras un rechazo incompleto de la zaga bretona, cayó a los pies de Aleksandr Golovin, que con un disparo raso y cruzado batió al portero. El tercero fue obra de Mika Biereth, que aprovechó un error en la salida del balón del Rennes para definir con sangre fría.

El definitivo 4-0, obra de Stanis Idumbo, cerró una tarde perfecta para el Mónaco. El delantero, que había entrado desde el banquillo, demostró su olfato goleador al anticiparse a la defensa y definir con precisión. La asistencia, nuevamente de Biereth, consolidó su gran actuación.

El partido dejó varias conclusiones claras. El Mónaco, con este triunfo, demuestra que su proyecto deportivo va por buen camino. La combinación de juventud y experiencia, liderada por figuras como Golovin y la emergente generación de talentos, convierte al equipo en un serio candidato a las plazas de Champions League. La efectividad en ataque y la solidez defensiva son sus señas de identidad.

Por el contrario, el Rennes debe hacer autocrítica. La falta de puntería, sumada a los errores defensivos, condenó al equipo a una derrota que puede marcar su temporada. Los bretones, que partían con la intención de competir por la zona europea, ven como este tipo de resultados les alejan de sus objetivos. La próxima jornada será crucial para reencontrarse con la senda del triunfo.

Estadísticamente, el Mónaco finalizó con 16 remates, 8 de ellos entre los tres palos, y una efectividad del 50% en goles a remates a puerta. El Rennes, por su parte, acumuló 11 disparos pero solo 2 tuvieron dirección adecuada. La posesión se repartió de forma equilibrada (52% para el Mónaco), lo que demuestra que la calidad superó a la cantidad.

El colegiado pitó el final con ocho minutos de descuento, tiempo que sirvió para que el Mónaco administrara su ventaja y el Rennes buscara el gol del honor sin éxito. La afición del Principado celebró una victoria que sabe a gloria europea, mientras que los seguidores bretones regresan a casa con la sensación de haber presenciado un partido para olvidar.

Referencias