Crisis profunda del Espanyol: quinta jornada sin ganar tras caer ante el Alavés

El conjunto perico desperdicia su ventaja inicial y encadena cinco partidos sin victorias en un enero para olvidar en el RCDE Stadium

El RCD Espanyol atraviesa por uno de sus momentos más delicados en lo que va de temporada. La derrota sufrida este viernes ante el Deportivo Alavés en el RCDE Stadium ha confirmado las peores premoniciones de la afición perica, que ve cómo su equipo suma cinco jornadas consecutivas sin conocer la victoria. Con apenas un punto de quince posibles en este comienzo de año, el conjunto catalán muestra síntomas evidentes de debilidad tanto en la faceta defensiva como en la ofensiva, lo que ha generado una crisis de resultados que inquieta a propios y extraños.

El técnico Manolo González decidió realizar cambios significativos en su alineación inicial, dejando en el banquillo a jugadores clave como Omar El Hilali, Pol Lozano y Pere Milla. Esta decisión buscaba refrescar el once y encontrar una fórmula que rompiera la racha negativa, pero los resultados no acompañaron. La apuesta por un sistema más ofensivo con la presencia de Kike García junto a Roberto de Tomás en la punta del ataque evidenció la intención de los locales de salir a por el partido desde el primer minuto.

El encuentro comenzó con un susto para los intereses pericos, ya que el Alavés salió con una actitud mucho más agresiva. A los pocos segundos de iniciarse el duelo, Pablo Ibáñez probó fortuna con un disparo cruzado que obligó a los defensas locales a mantener la concentración. El conjunto vasco, dirigido por Eduardo Coudet, demostró una clara superioridad en el control del balón durante los primeros compases, mientras que el Espanyol mostraba dificultades para imponer su ritmo y generar peligro con criterio.

Sin embargo, contra todo pronóstico, fue el Espanyol quien se adelantó en el marcador. En el minuto 15, una jugada ensayada por la banda derecha terminó con un centro preciso de Carlos Romero que Roberto de Tomás convirtió en gol con un cabezazo contundente. La celebración del delantero andaluz reflejó el alivio y la necesidad de anotar que arrastraba tras varios partidos sin ver portería. El tanto parecía dar alas a los locales, pero la alegría duraría poco.

El Alavés no se descompuso tras el golpe recibido y continuó con su plan de juego basado en la posesión y el ataque posicional. La insistencia visitante tuvo su recompensa en el minuto 27, cuando Luis Blanco aprovechó un rechace dentro del área perica tras una falta lanzada al corazón de la defensa. El centrocampista vascuence colocó el balón en el lugar exacto donde Dmitrovic no podía llegar, estableciendo el empate y devolviendo la justicia al marcador.

Hasta el descanso, el dominio territorial perteneció al Alavés, que manejó el esférico con mayor criterio y creó situaciones de peligro con más claridad que su rival. El Espanyol, por su parte, mostró una faceta preocupante: verticalidad mal entendida y ataque ineficaz. A pesar de contar con dos delanteros de referencia, el conjunto de Manolo González no logró crear ocasiones claras, evidenciando un desconexión evidente entre la línea de creación y la de ataque. La única aproximación destacable antes del intermedio fue un cabezazo de Leandro Cabrera que se marchó por muy poco.

La segunda mitad comenzó con un Espanyol algo más activo, pero sin la profundidad necesaria para inquietar a la defensa alavesista. En el minuto 55, los pericos reclamaron un posible penalti por una mano dentro del área, pero la jugada había sido precedida por un toque con la mano de Urko González, por lo que el árbitro no dudó en dejar seguir el juego. La frustración comenzaba a hacerse visible en el rostro de los jugadores locales.

Ante la falta de reacción, Manolo González optó por un doble cambio ofensivo, retirando a Dolan y dando entrada a Pere Milla, buscando mayor desborde por las bandas. Sin embargo, la fortuna no sonreía al Espanyol. En el minuto 63, Dmitrovic salvó a su equipo con una intervención de mérito ante un disparo a quemarropa de Youseff, demostrando por qué es uno de los porteros más valorados de la competición. En el rechace, el balón llegó a Guevara, cuyo disparo impactó en el poste, dejando claro que el Alavés estaba más cerca del segundo gol que el Espanyol de la victoria.

El desenlace del encuentro llegó de forma dramática para los intereses locales. En una jugada de confusión defensiva, Lucas Boyé aprovechó un error garrafal de Cabrera para robarle el balón en una posición privilegiada y batir a Dmitrovic con frialdad. El tanto, anotado en los minutos finales, sentenció el destino del partido y dejó a los pericos sin reacción posible.

El resultado final refleja una realidad innegable: el Espanyol atraviesa por una crisis profunda que afecta a todos los niveles del equipo. La falta de efectividad ofensiva, sumada a una defensa que concede demasiadas facilidades, ha creado un cóctel explosivo que está costando caro en la tabla. Con cinco partidos sin ganar y solo un punto de quince posibles, el conjunto catalán se está metiendo en serios apuros en la clasificación.

Las sensaciones que deja este enero son preocupantes. El equipo no ha sido capaz de mantener la regularidad que mostró en la primera vuelta, donde el RCDE Stadium se había convertido en una auténtica fortaleza. Ahora, cada partido en casa se convierte en una montaña difícil de escalar, y la confianza de la plantilla parece desvanecerse con cada derrota.

Manolo González tendrá que trabajar intensamente en los próximos días para revertir esta dinámica negativa. Las rotaciones no han dado el resultado esperado, y la falta de gol se está convirtiendo en una losa demasiado pesada. La lesión de jugadores importantes, la falta de frescura física y la presión acumulada están pasando factura a un plantel que necesita urgentemente un punto de inflexión.

El calendario no da tregua, y el Espanyol deberá afrontar los próximos compromisos con la necesidad de sumar victorias de forma inmediata si no quiere verse envuelto en la lucha por la permanencia. La afición, fiel y sufrida, espera una reacción contundente que devuelva la ilusión a un club que parece haber perdido el rumbo en este enero negro para la historia.

La derrota ante el Alavés no es un accidente aislado, sino la confirmación de una tendencia preocupante que debe corregirse cuanto antes. El tiempo apremia y los puntos se escapan. El Espanyol necesita encontrar urgentemente la tecla que le devuelva la senda del triunfo antes de que la crisis se convierta en un problema aún mayor.

Referencias