Emil Nielsen a un paso de la Triple Corona tras llevar a Dinamarca a la final del Europeo

El portero del Barça, considerado el mejor del mundo, buscará el único título que le falta tras una vibrante victoria 31-28 sobre Islandia en las semifinales

El portero del FC Barcelona, Emil Nielsen, se encuentra a las puertas de completar una gesta histórica en el mundo del balonmano. Tras una intensa semifinal en el Jyske Bank Boxen de Herning, la selección danesa superó a Islandia por 31-28, asegurando su pase a la final del Campeonato Europeo. Este domingo a las 18:00 horas, Nielsen tendrá la oportunidad de conquistar el único título que le falta en su palmarés: el oro europeo.

La cita ante 15.000 espectadores entregados en la arena de Herning dejó claro por qué el balonmano es considerado casi una religión en Dinamarca. Los anfitriones, ya poseedores del oro olímpico de París 2024 y del campeonato mundial de 2025, buscan sellar la Triple Corona con este título europeo, un logro que consolidaría su dominio absoluto en la disciplina.

El encuentro comenzó con un Islandia valiente que no se amilanó ante el favoritismo local. Los nórdicos, liderados por su temible trío ofensivo compuesto por Kristjánsson, Magnusson y Smarason -este último futuro compañero de Nielsen en el Barça-, aprovecharon una doble exclusión temprana de Hald y Saugstrup para tomar ventaja 6-3 en el minuto 7.

Sin embargo, la igualdad sería la tónica dominante durante gran parte del encuentro. Simon Pytlick, uno de los referentes daneses, aprovechó una exclusión de Viggo Kristjánsson para nivelar el marcador 8-8 a los 15 minutos. Curiosamente, en ese período inicial, ninguno de los dos porteros del Barça tuvo una participación destacada, algo insólito considerando su nivel habitual.

Tanto Emil Nielsen como su colega islandés Viktor Hallgrimsson, quien también defiende los colores azulgrana, mostraron cifras de paradas por debajo de su rendimiento habitual. Nielsen finalizó con 4 paradas y un 17% de efectividad, mientras que Hallgrimsson registró 6 paradas con el mismo porcentaje. Estas cifras contrastan notablemente con el dominio que ambos habían exhibido en fases anteriores del torneo, donde lideraban las estadísticas de guardametas.

Mientras los porteros no estaban en su día, los extremos daneses brillaron con luz propia. Mathias Gidsel, considerado uno de los mejores jugadores del planeta, desplegó un recital ofensivo que le valió el MVP del encuentro. El lateral derecho anotó 7 goles sin fallo y repartió 7 asistencias, demostrando una efectividad demoledora. Su compañero Simon Pytlick también dejó su sello con 5 tantos y 5 asistencias, formando una dupla letal que Islandia no pudo neutralizar.

Johan Hansen se convirtió en otro héroe danés desde los 7 metros, transformando 4 de los 6 penaltis que lanzó. Su contribución resultó vital en los momentos de máxima presión, cuando los islandeses se acercaban peligrosamente en el marcador.

La primera mitad concluyó con un ajustado 14-13 a favor de Dinamarca, reflejando la competitividad del choque. Los islandeses, dirigidos por su entrenador Gísli Pálsson, mantuvieron vivo el sueño continental gracias a la inspiración de Smarason, quien anotó 8 goles, y Magnusson, que sumó 6. Thorkelsson también contribuyó con 7 tantos, 6 de ellos desde el lanzamiento de penalti.

La segunda parte siguió el mismo guion de máxima igualdad. Los daneses intentaban abrir brecha, pero Islandia respondía con la tenacidad que les caracteriza. Las protestas hacia las decisiones de los árbitros noruegos Lars Jorum y Håvard Kleven se hicieron más frecuentes, evidenciando la tensión de un duelo que podía decantarse hacia cualquier lado.

Poco a poco, la calidad individual de los campeones olímpicos empezó a hacer mella en la defensa islandesa. Gidsel y Pytlick combinaban con precisión quirúrgica, mientras que Magnus Landin aportaba desde la segunda línea con 4 goles importantes. La defensa danesa, liderada por el central Henrik Möllgaard, comenzó a cerrar espacios y a dificultar la circulación de balón de los islandeses.

A falta de 10 minutos, Dinamarca logró una ventaja de tres goles que parecía definitiva. Islandia, sin embargo, no se rindió. Con Smarason y Magnusson liderando la carga, los nórdicos recortaron distancias hasta poner el 28-27 a falta de 3 minutos. El público danés, que había vivido la mayor parte del partido con nerviosismo, empezó a sentir la presión de un posible desenlace dramático.

Fue entonces cuando la experiencia de los campeones del mundo salió a relucir. Johan Hansen transformó un penalti clave, Gidsel anotó con un disparo cruzado imposible de detener, y la defensa danesa forzó un fallo islandés en la última posesión. El 31-28 final selló el pase a la final y desató la euforia en el Jyske Bank Boxen.

Para Emil Nielsen, esta final representa la oportunidad de completar una hazaña que pocos han logrado en la historia del balonmano. A sus 28 años, el guardameta ya ha conquistado el oro olímpico y el mundial con su selección, además de múltiples títulos con el FC Barcelona. El oro europeo sería la guinda a una carrera ya legendaria.

El rival en la final será Alemania, que en la otra semifinal derrotó a Croacia por el mismo marcador (31-28). Los germanos, dirigidos por el estratega Alfreð Gíslason, presentan un equipo joven pero peligroso que ha demostrado su capacidad para competir contra los mejores. La final promete ser un espectáculo de alto nivel, con dos escuelas de balonmano que se conocen bien.

Mientras tanto, Islandia y Croacia se verán las caras el domingo a las 15:15 horas en el partido por el bronce. Para los islandeses, medalla sería un premio a su gran actuación en el torneo, donde han demostrado que pueden competir de tú a tú con las potencias del balonmano mundial.

La final del domingo no solo decidirá el campeón europeo, sino que también podría marcar el inicio de una nueva era en el balonmano masculino. Si Dinamarca logra la Triple Corona, consolidaría su status como la mejor generación de la historia del deporte en su país. Para Emil Nielsen, sería la confirmación de su leyenda como el mejor portero de su generación.

El Jyske Bank Boxen, que ya ha vivido momentos épicos durante este Europeo, espera un colofón digno de las circunstancias. Las entradas se agotaron en cuestión de horas, y se espera que la audiencia televisiva supere los récords establecidos en ediciones anteriores. En Dinamarca, el balonmano no es solo un deporte: es una pasión nacional que une al país entero cada vez que la selección compite por un título.

Para el FC Barcelona, la final también tiene un sabor especial. Con Nielsen defendiendo la portería danesa y Smarason reforzando el ataque islandés, el club azulgrana tendrá representación en ambos bandos del partido por el bronce. Además, la presencia de Gidsel y Pytlick, dos de los objetivos de los grandes clubes europeos, pone de manifiesto el nivel de talento que ha desarrollado el balonmano danés en los últimos años.

La clave para Dinamarca en la final será mantener la intensidad defensiva que mostró en los últimos minutos contra Islandia. Alemania posee un ataque rápido y letal, liderado por jugadores como Julian Köster y Juri Knorr, que pueden hacer mucho daño si se les da espacio. Nielsen tendrá que estar en su mejor versión para neutralizar los lanzamientos germanos desde la distancia.

El tiempo dirá si Emil Nielsen y Dinamarca completan la Triple Corona, pero lo que es indiscutible es que este Europeo ha consolidado el balonmano danés como el referente mundial del deporte. Con una generación de jugadores excepcionales, un sistema de formación envidiable y una afición apasionada, los daneses han escrito un capítulo más en su historia de éxitos.

El domingo, todo está en juego. El oro europeo, la Triple Corona y el legado de una generación que busca la inmortalidad en el deporte que ama. Para Emil Nielsen, solo queda un paso más para la gloria eterna.

Referencias