Ruggeri cuestiona a Úbeda: 'La gente de Boca no confía en él'

El ex defensor asegura que Leandro Paredes es quien realmente comanda al Xeneize dentro y fuera de la cancha

La derrota sufrida por Boca Juniors ante Estudiantes de La Plata sigue generando repercusiones en el mundo del fútbol argentino. A pesar de las incorporaciones de nuevos jugadores que han generado expectativa entre la hinchada, el sabor amargo de esa caída persiste en la institución de La Ribera, donde las críticas al rendimiento del equipo no se han hecho esperar.

El principal blanco de las cuestionaciones ha sido Claudio Úbeda, director técnico del Xeneize, quien ha visto cuestionada su capacidad para revertir la situación. Las redes sociales y los programas deportivos se han llenado de opiniones divididas, pero una de las intervenciones más contundentes provino de Oscar Ruggeri, histórico defensor de la Selección Argentina y actual panelista de ESPN.

Durante su intervención en el programa deportivo, Ruggeri no dudó en expresar su percepción sobre la actualidad del club. "La gente de Boca le tiene cero confianza a Úbeda", manifestó de manera tajante el ex futbolista, conocido cariñosamente como "El Cabezón". Esta declaración refleja un sentimiento que, según el analista, trasciende las simples críticas pasajeras y se ha convertido en una constante entre los seguidores del club.

El ex campeón del mundo continuó desarrollando su argumento, señalando que aunque los hinchas continúan apoyando al equipo en las tribunas, esa fidelidad no se extiende hacia la figura del entrenador. "El hincha va a la cancha a alentar a su equipo, pero no tiene confianza en el entrenador", reiteró Ruggeri, marcando una distinción clara entre el apoyo incondicional al escudo y la desconfianza hacia la gestión técnica.

La falta de credibilidad en Úbeda, según el ex defensor, se remonta a decisiones previas que generaron malestar en la parcialidad. Ruggeri hizo referencia específica a un momento particular que marcó un punto de inflexión en la relación entre el técnico y la hinchada. "Esto es desde el día que hizo el cambio, que se le tiraban de la tribuna", recordó el analista, aludiendo a una sustitución que desató la ira de los espectadores y que, a su juicio, marcó el inicio de la crisis de confianza.

La perspectiva de Ruggeri sugiere que la capacidad de Úbeda para modificar el rumbo de un partido complicado es prácticamente nula. "No lo veo que pueda dar un posible cambio de rumbo en un partido en el que la lleva mal", sentenció, dejando entrever que la falta de capacidad de reacción táctica es una de las principales debilidades del cuerpo técnico.

Sin embargo, el análisis del ex futbolista no se centró únicamente en las carencias del entrenador, sino que también destacó la figura de un jugador que, a su criterio, ha sido fundamental para mantener la estabilidad del equipo en medio de la tormenta. Leandro Paredes, recientemente incorporado al club, fue señalado por Ruggeri como el verdadero líder dentro del plantel.

"¿Úbeda le dio serenidad a Boca? Paredes le dio eso", argumentó el panelista, estableciendo una clara jerarquía de influencia dentro del equipo. Según su visión, el mediocampista no solo aporta calidad futbolística, sino que ejerce una función directiva que trasciende su rol como jugador. "Adentro de la cancha el técnico es Paredes. Y en el vestuario también", aseveró Ruggeri, atribuyendo al ex jugador de la Juventus una autoridad prácticamente equivalente a la de un entrenador.

La relación entre Paredes y Úbeda también fue objeto de análisis por parte del ex defensor, quien sugirió que el mediocampista mantiene una comunicación directa y constante con el cuerpo técnico. "¿Vos creés que Paredes no habla con el entrenador?", cuestionó retóricamente Ruggeri, insinuando que el jugador participa activamente en las decisiones tácticas y de gestión del plantel.

Uno de los aspectos más controvertidos de la intervención de Ruggeri fue su afirmación sobre quién realmente respaldó la continuidad de Úbeda en el cargo. Mientras muchos atribuyen ese respaldo a la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme, el ex futbolista presentó una versión alternativa. "El que respaldó a Úbeda, más que Riquelme, fue Paredes", declaró, desplazando el centro de poder hacia el vestuario.

Esta afirmación implica que la influencia de Paredes en la institución es tal que su opinión resulta determinante para decisiones de alta jerarquía. Ruggeri llegó incluso a cuestionar si Úbeda continuaría en su puesto sin el explícito respaldo del mediocampista. "Si no sale a bancarlo, ¿a vos te parece que Úbeda estaba dirigiendo hoy? ¿A vos te parece que en Boca no le preguntaron a Paredes si tenía que seguir Úbeda?", interrogó, planteando una serie de preguntas que ponen en duda la autonomía del cuerpo técnico.

Las declaraciones de Ruggeri reflejan una tensión subyacente en la estructura de poder de Boca Juniors, donde la línea entre la autoridad técnica y el liderazgo de los jugadores estrella parece difuminarse. La figura de Paredes, con su experiencia internacional y su carácter, habría adquirido una relevancia tal que su voz pesa tanto o más que la de los propios directivos.

Este fenómeno no es nuevo en el fútbol argentino, donde los jugadores con mayor trayectoria y peso específico a menudo ejercen influencia sobre decisiones tácticas y de plantel. Sin embargo, la explicitud con la que Ruggeri ha descrito esta dinámica en Boca resulta llamativa y ha generado debate entre los aficionados.

La situación de Úbeda, por su parte, se presenta cada vez más compleja. Aunque ha contado con el respaldo oficial de la dirigencia, las críticas constantes y la falta de confianza manifestada por referentes como Ruggeri reflejan una crisis de legitimidad que puede afectar su desempeño y la percepción pública de su trabajo.

El contexto de la derrota ante Estudiantes, donde Boca mostró falencias tácticas y de actitud, ha servido como catalizador para estas críticas. El dominio ejercido por el conjunto platense dejó en evidencia las limitaciones del equipo y, según los analistas, la incapacidad del cuerpo técnico para revertir la situación durante el desarrollo del encuentro.

La perspectiva de Ruggeri, aunque controvertida, encuentra eco en sectores de la hinchada que han expresado su descontento con las decisiones tácticas y de formación del equipo. La falta de claridad en el estilo de juego y las dudas en la selección de titulares han sido constantes en las últimas presentaciones del Xeneize.

La figura de Paredes como estabilizador del equipo resulta interesante desde el punto de vista del análisis futbolístico. Su experiencia en ligas europeas de primer nivel y su condición de referente de la Selección Argentina le otorgan una autoridad natural dentro del vestuario. Según Ruggeri, esta influencia se traduce en una capacidad para impartir orden táctico y mantener la serenidad del grupo en momentos de presión.

La pregunta que surge de estas declaraciones es hasta qué punto la estructura técnica de Boca debe adaptarse a esta realidad. Si bien es común que los jugadores líderes tengan voz en las decisiones, la caracterización de Paredes como "técnico dentro de la cancha" plantea interrogantes sobre la efectividad del modelo de liderazgo actual.

Para Ruggeri, la respuesta parece clara: sin el aval explícito de Paredes, la posición de Úbeda estaría seriamente comprometida. Esta visión, aunque representa una opinión personal, refleja una percepción extendida sobre la distribución de poder dentro del club.

El futuro inmediato de Boca incluye un compromiso clave contra Newell's Old Boys, donde se esperan cambios en el once titular. La posible inclusión de Santiago Ascacibar y Ángel Romero en la formación inicial demuestra la búsqueda de soluciones por parte del cuerpo técnico, aunque las dudas sobre su capacidad para revertir la tendencia negativa persisten.

En este contexto, la figura de Paredes adquiere aún mayor relevancia. Su capacidad para organizar el mediocampo y su influencia en el vestuario serán factores determinantes para el desempeño del equipo en los próximos compromisos. La expectativa de la hinchada recae tanto en su rendimiento individual como en su capacidad para elevar el nivel colectivo.

Las declaraciones de Ruggeri, por más polémicas que resulten, han puesto sobre la mesa una discusión necesaria sobre la estructura de liderazgo en Boca Juniors. La relación entre el cuerpo técnico y los jugadores referentes, la distribución de responsabilidades y la toma de decisiones son aspectos que requieren análisis profundo en un club de la magnitud del Xeneize.

La institución se encuentra en un momento de transición, donde la llegada de refuerzos de calidad como Paredes genera expectativas, pero también expone las debilidades estructurales que persisten. La capacidad de Úbeda para capitalizar el talento disponible y construir un equipo competitivo será puesta a prueba en las próximas fechas del Torneo Apertura.

Mientras tanto, la opinión de referentes como Ruggeri continuará alimentando el debate sobre el rumbo del equipo. Su visión crítica, aunque dura con el entrenador, refleja la pasión y la exigencia que genera el fútbol argentino, especialmente cuando se trata de un club con la historia y la trascendencia de Boca Juniors.

La complejidad de la situación radica en equilibrar la autoridad técnica con el liderazgo natural de los jugadores experimentados. En un contexto donde los resultados no acompañan, cualquier señal de debilidad en la cadena de mando es amplificada y cuestionada por analistas y aficionados por igual.

El desafío para Úbeda consiste en demostrar que puede imponer su visión y revertir la percepción negativa que, según Ruggeri, domina entre los hinchas. Para ello, necesitará no solo resultados positivos, sino también mostrar una evolución táctica clara y una capacidad de reacción que hasta ahora ha sido cuestionada.

La figura de Paredes, lejos de ser un problema, representa una oportunidad para el entrenador. Saber canalizar la influencia del mediocampista y convertirla en un activo para el equipo será clave para el éxito del proyecto. La comunicación abierta y la colaboración entre el cuerpo técnico y los referentes pueden generar la sinergia necesaria para superar la crisis actual.

En definitiva, las palabras de Ruggeri han puesto de manifiesto una realidad que muchos observadores del fútbol argentino conocen: en los grandes clubes, el poder no reside únicamente en el banco de suplentes. La influencia de los jugadores con peso específico, como Paredes, puede ser determinante para la estabilidad de un cuerpo técnico.

La respuesta de Boca Juniors a esta crisis de confianza definirá no solo el futuro inmediato en el torneo, sino también la estructura de poder que regirá al club en el mediano plazo. La capacidad de Úbeda para trabajar con sus referentes y construir un proyecto sólido será la clave para silenciar las críticas y retomar el camino del éxito.

Referencias