Así es la casa nórdica de Raquel Meroño en DecoMasters

Descubre el estilo nórdico contemporáneo del hogar de la ganadora de MasterChef Celebrity en Madrid, lleno de luz, madera y diseño funcional.

Raquel Meroño regresa a la televisión con un proyecto completamente diferente al que le otorgó la victoria en MasterChef Celebrity en 2020. Ahora, la actriz se enfrenta a un nuevo desafío como participante de DecoMasters, el programa de talentos sobre decoración de interiores que RTVE acaba de estrenar. Lo que muchos desconocían es que su propia vivienda en Madrid, donde reside junto a sus hijas gemelas, ya refleja una profunda comprensión del diseño contemporáneo. Se trata de un espacio que respira tranquilidad, donde el estilo escandinavo se fusiona con el confort moderno para crear un hogar pensado para la vida diaria.

La filosofía que rige este espacio se basa en una paleta cromática minimalista pero cálida. Blancos puros, tonos crudos y gama de ocres dominan cada estancia, estableciendo una base serena que potencia la luminosidad natural. La madera de tono claro actúa como elemento vertebrador, aportando textura y calidez sin romper la armonía visual. Este equilibrio entre funcionalidad y estética consigue que el minimalismo resulte acogedor, evitando esa sensación de frialdad que a menudo se asocia con este tipo de decoración. Los materiales seleccionados no solo buscan la belleza visual, sino también la durabilidad y la facilidad de mantenimiento, aspectos cruciales en una casa familiar.

Desde el momento de acceder a la vivienda, una escalera imponente define el carácter de toda la casa. Los peldaños, fabricados en madera de roble claro, se combinan con una barandilla de cristal templado y acero inoxidable, un recurso que amplifica la entrada de luz y genera una sensación de amplitud. Esta solución arquitectónica aporta un toque de modernidad ligera, convirtiendo un elemento funcional en pieza decorativa. La transparencia del cristal elimina barreras visuales, permitiendo que la luz fluya libremente entre plantas y creando una conexión visual continua.

El salón principal constituye el corazón del hogar. En él, un sofá modular en forma de L, de dimensiones generosas, se presenta tapizado en lino crudo y decorado con cojines en beige y tonos dorados. La mesa auxiliar central combina una estructura metálica dorada con un tablero de mármol blanco, creando un punto focal sofisticado. En el fondo, una pared revestida con lamas verticales de madera natural alberga la televisión, integrando la tecnología de forma elegante. Para evitar la monotonía, se introducen detalles en negro mate que generan el contraste necesario y añaden profundidad al conjunto. La disposición del mobiliario favorece la conversación y el encuentro familiar, priorizando el confort sin sacrificar el estilo.

Más allá del espacio principal, la vivienda ofrece rincones más personales. Un pequeño estar secundario juega con tonos arena e incorpora un toque exótico a través de estampados tropicales en los textiles. Este ambiente más íntimo mantiene la coherencia estilística mediante el uso de mesas de mármol blanco y elementos decorativos en fibras vegetales, logrando un equilibrio perfecto entre personalidad y continuidad visual. Este espacio sirve como refugio, ideal para lectura o momentos de desconexión, demostrando que cada rincón tiene un propósito definido.

La cocina, diseñada para la vida familiar, mantiene fielmente los cánones del diseño nórdico. Los muebles inferiores, lacados en blanco, se complementan con armarios superiores en roble natural. Las encimeras continuas de porcelánico blanco refuerzan la sensación de pulcritud y amplitud. La iluminación, cuidadosamente planificada, incluye tiras de LED integradas en las zonas de trabajo, garantizando funcionalidad sin comprometer el estilo. Este espacio demuestra que la estética y la practicidad pueden coexistir perfectamente. La isla central, aunque no se menciona explícitamente, podría completar este espacio como punto de encuentro informal para las comidas rápidas con las hijas.

El dormitorio principal continúa la narrativa visual con un cabecero de gran formato, tapizado en terciopelo gris y enmarcado en madera. La zona de descanso incluye una televisión que, al igual que en el salón, se integra en una pared de lamas. Las texturas se vuelven protagonistas aquí: alfombras de lana bouclé, mantas de punto grueso y cortinajes neutros añaden capas de confort táctil sin alterar la paleta cromática establecida. La ausencia de mobiliario superfluo crea una atmósfera de serenidad propicia para el descanso, mientras que las mesitas de noche suspendidas mantienen la sensación de ligereza.

Los baños reproducen la misma lógica de diseño. El revestimiento de porcelánico imitación mármol, tanto en blanco veteado como en negro, cubre paredes y suelos. Los grifos, en acabado negro mate, y los espejos con iluminación posterior crean un ambiente spa contemporáneo. Uno de los baños introduce una pared en tono terracota que rompe la uniformidad cromática y aporta un carácter más cálido y personal. Este toque de color demuestra que el estilo nórdico puede adaptarse y personalizarse. Los sanitarios suspendidos y la ausencia de mobiliario pesado contribuyen a la sensación de amplitud y facilidad de limpieza.

El vestidor, ubicado en la zona privada, funciona como espacio de transición. Lacado en blanco brillante y equipado con un sistema de iluminación eficiente, ofrece un sistema de almacenamiento práctico y visualmente limpio. Su diseño minimalista y funcional cierra el recorrido por una vivienda donde cada detalle ha sido meditado. Los cajones con organizadores internos y las barras a diferentes alturas demuestran un pensamiento en el día a día, priorizando la funcionalidad sin renunciar a la estética.

La casa de Raquel Meroño no es solo un escenario personal, sino una declaración de intenciones. Antes de competir en DecoMasters, ya había aplicado en su propio hogar los principios que ahora juzgará: coherencia estilística, respeto por la luz natural, selección de materiales nobles y creación de espacios que priorizan el bienestar. Su experiencia en MasterChef Celebrity le enseñó a trabajar bajo presión; su hogar demuestra que domina el arte de crear ambientes equilibrados y contemporáneos. Esta dualidad entre su faceta de actriz y su pasión por el interiorismo la convierte en una jurado excepcionalmente preparado.

Este proyecto personal refleja una tendencia creciente en el interiorismo español: la adopción del estilo escandinavo adaptado a nuestro clima y forma de vida. No se trata de copiar un manual, sino de interpretar la esencia del hygge danés con materiales locales y soluciones pensadas para familias reales. La vivienda de Meroño es prueba de que la simplicidad no está reñida con la personalidad, y que la funcionalidad puede ser bella. La presencia de plantas de interior, aunque no mencionada, podría completar perfectamente este concepto, aportando vida y mejorando la calidad del aire.

A medida que los espectadores sintonizan DecoMasters para ver cómo los concursantes transforman espacios, la casa de la actriz sirve como referencia tangible de buen gusto aplicado. Cada estancia cuenta una historia de equilibrio, donde los objetos decorativos son escogidos con intención y los espacios vacíos tienen tanto peso como los ocupados. En definitiva, un hogar que no solo se ve, sino que se siente, y que anticipa el nivel de exigencia y sensibilidad que Meroño aportará al programa. Su experiencia personal como madre de gemelas se refleja en cada elección práctica, mientras que su formación artística se manifiesta en el cuidado de cada composición visual.

Referencias